Universidad Sertoriana de Huesca, la primera universidad aragonesa

La primera universidad creada en Aragón fue la Universidad de Huesca. Y fue una de las pioneras en España, tan sólo después de Palencia (1208), Salamanca (1255) y Lérida (1300). El 12 de marzo de 1354 Pedro IV de Aragón en Alcañiz declaraba su creación. El denominado por aquel entonces Estudio General ofrecía la enseñanza de Teología, Cánones, Letes, Medicina y Filosofía. El privilegio le fue concedido a Huesca a pesar de la exclusividad con la que contaba la Universidad de Lérida. Ésta fue creada por Jaime II de Aragón medio siglo antes dictando que no se podrían crear universidades nuevas en la Corona de Aragón. La rivalidad entre ambas hizo que no se reconocieran los recíprocos títulos y grados que otorgaban.
Sin embargo los orígenes de los estudios en la capital oscense se remontan varios siglos antes. Quinto Sertorio fue el protagonista durante el siglo I a.C. de las guerras sertorianas en Hispania. Llegó a dominar la Península Ibérica estableciendo su capital en la ciudad íbera de Bolskan, denominada por los romanos Osca. Dentro de su estrategia decide crear una escuela en la que educaba según los fundamentos griegos y romanos a los hijos de los íberos aliados. Con ello se aseguraba la fidelidad de los padres. Gracias a la obra “Vidas Paralelas” se conocen todos estos hechos. Fue escrita en griego por el célebre autor Plutarco entre los siglos I y II d. C. Ésta permaneció oculta hasta finales del siglo XIV, cuanto se tradujo al aragonés con el patrocinio de Juan Fernández de Heredia en medio de la corriente humanista de la época. A partir del siglo XV se comienza a afianzar la fundación latina de la universidad, y se generaliza el nombre de Universidad Sertoriana de Huesca. La escuela latina sobrevivió a la muerte de su fundador, alcanzando la etapa más brillante bajo el mandato de Julio César y el emperador César Augusto, decayendo progresivamente después.
Al norte de la ciudad de Huesca, cerca de las murallas, estuvo ubicado el Palacio Real, destinado a residencia de los reyes aragoneses. El conjunto estaba formado por varios edificios en un gran patio rodeado por un muro. Se construyeron a finales del siglo XII y principios del XIII. De ellos se conservan los dos más importantes. Por una parte una gran torre hexagonal que en su origen pudo ser más alta y estuvo rematada con almenas. En su interior cuenta con dos plantas, en cada una de las calles cuenta interiormente con un ábside. La inferior es conocida como la sala de la Campana de Huesca, en la cual no pudo llevarse a cabo este afamado hecho ya que se construyó después de tener lugar. La leyenda cuenta que el rey Ramiro II el Monje mandó decapitar a los nobles desobedientes y con ello quiso dar ejemplo a todos los demás. En la parte superior está la sala de Doña Petronila, rodeada de arcos ciegos sostenidos por capiteles. El otro edificio, más grande y alargado, fue transformado profundamente en el siglo XVI. El resto de edificios de menor tamaño no se conservan en la actualidad.

Los inicios de la Universidad de Huesca fueron precarios, siendo gobernada y patrocinada por los jurados de la ciudad. Para el comienzo de la actividad posiblemente fueron adaptadas aulas en las dependencias del Palacio Real, momento en que ya era poco utilizado por los reyes. Hubo numerosos problemas económicos que incluso provocaron la suspensión temporal de las clases en el año 1450. Su refundación fue impulsada en la década siguiente por el rey Juan II de Aragón, que realizó reformas encaminadas a su impulso. En el año 1464 la universidad fue avalada con la bula del Papa Paulo II. Posterior a esta fecha es el escudo de la universidad, en el cual se representa las figuras de un Cristo crucificado y a ambos lados los titulares de los santuarios oscenses de gran devoción de Pedro IV, Santa María de Salas y San Martín de la Val de Onsera. En la parte inferior aparecen representados el escudo real con las barras de Aragón, y los escudos de la Santa Sede y de la ciudad de Huesca.
Durante el siglo XVI tuvo lugar uno de los episodios más destacables. El duro conflicto entre Huesca y Zaragoza ante el surgimiento de una nueva universidad duró muchos años. Los oscenses se aferraban al privilegio real de exclusividad de los estudios en territorio aragonés, que por otra parte ya se habían violado en el conflicto anterior con Lérida. En el año 1542 el Emperador Carlos V otorgó el privilegio de creación de la Universidad de Zaragoza. Sin embargo la precaria situación económica dilató el proceso hasta el año 1583, gracias el empeño de Pedro de Cerbuna. En este momento el pleito entre ambas universidades llegó al momento más álgido. Desde Huesca se hacían valer de su antigüedad rememorando los estudios de Sertorio.
Respecto a las instalaciones, a principios del XVI, se reformaron los espacios que servían para la enseñanza. Las clases se impartían también en varios edificios de la ciudad. Durante este siglo la Universidad de Huesca se dotó de dos colegios mayores, a imitación de los de Salamanca. Se trataba de instituciones que daban formación universitaria de grados mayores (licenciatura y doctorado). Además de dar alox*, estaban destinados a los estudiantes de mérito pero con pocos medios económicos. En el año 1534 se fundó el Colegio Imperial y Mayor de Santiago, con trece plazas. Y en 1587 se fundó el Colegio Mayor de San Vicente Mártir. Tras la visita del rey Felipe II dos años antes, se reforma la provisión de las cátedras, estableciendo el sistema de concursos con una lección pública desarrollada ante bachilleres y estudiantes que al menos lleven tres años cursados.
*Alox: Alojamiento.

A fines de ese siglo XVI entra en grave decadencia académica. Ligado a ello la entidad carecía de aulas suficientes, así como de espacios adecuados como un teatro, teniendo que usar la cercana iglesia del Hospital. Para paliar esta situación a principios del siglo XVII comenzaron las obras de reforma de uno de los edificios del Palacio Real. Fueron suprimidas las plantas y se convirtió en una gran sala, cuyas obras terminaron en 1638. El espacio principal era un gran salón, paraninfo o teatro, utilizado para los actos más solemnes de la institución académica. Presidiendo la sala desde el año 1768 hubo un cuadro de grandes dimensiones en el cual se presentaba a Quinto Sertorio montado a caballo, y al fondo la ciudad amurallada de Osca. En la parte inferior aparece la leyenda en latín que identifica al militar romano como fundador de la universidad oscense.

La Universidad Sertoriana de Huesca había alcanzando gran prestigio a finales del siglo XVII. Contaba con numerosos alumnos y los edificios donde se desarrollaba la actividad eran insuficientes. Fue necesario proyectar un nuevo edificio que fue diseñado por el arquitecto oscense Francisco de Artiga en 1690. Se ubicó sobre el gran patio del Palacio Real derribando algunos edificios y conservando el edificio palaciego que había sido transformado en teatro. La construcción de planta octogonal se disponía en torno a un patio porticado descubierto, alrededor del cual se estaban las cambras*. Francisco de Artiga fue un polifacético personaje que desarrolló dos proyectos principales en su vida: el edificio de la Universidad de Huesca y la presa de Arguis. En su proyecto original para el edificio académico no se llegó a materializar la monumental fachada que plasmó en un grabado. Al estilo clásico planteaba dos niveles separados por columnas y coronados por un frontón en cuya parte más alta estaba la figura ecuestre de Quinto Sertorio, afianzando el mito sertoriano de su fundación. En su lugar se realizó una más austera, en la línea de los edificios de la ciudad. Se trata de una portada barroca con piedra de arenisca. El resto de los muros exteriores no presenta decoración.
*Cambra: Estancia, sala, habitación.


Con la nueva sede, en el siglo XVIII, tiene lugar la época más floreciente de la Universidad de Huesca. En aquellos años acudían numerosos alumnos catalanes tras el cierre de la universidades catalanas ordenado por Felipe V. Esta medida fue tomada por su postura durante la Guerra de Sucesión. Años después se creó una nueva universidad catalana en la localidad leridana de Cervera que sí había guardado fidelidad al nuevo rey. Sin embargo al acercarse el final del siglo se agrava la situación de la universidad, con una situación económica muy compleja. El plan universitario de Caballero en 1807 dio lugar a la desaparición de la mitad las universidades españolas, aunque la de Huesca superó esta prueba. Sin embargo el plan universitario de Calomarde en 1824 eliminó la enseñanza de Medicina de la universidad sertoriana. El motivo es que no se adaptó a la reforma académica que propugnó la utilización de la medicina práctica y el estudio de la anatomía. La Guerra de la Independencia supuso el golpe final a la universidad oscense. En el año 1845 cierra definitivamente sus puertas.


A partir del año 1850 se valora la posibilidad de crear un museo aprovechando los fondos universitarios. Uno de sus promotores, el pintor Valentín Carderera, donó gran parte de su colección privada. En el año 1873 tiene lugar la inauguración oficial. De manera paralela el edificio mantuvo su labor educativa convirtiéndose en Instituto de Segunda Enseñanza. Casi cien años después de su supresión, en 1940, el Patronato Provincial para el Fomento de los Archivos, Bibliotecas y Museos acordó solicitar el traslado de los fondos documentales de la universidad al Archivo Histórico Provincial de Huesca, donde se encuentran en la actualidad. Respecto a las instalaciones de la antigua universidad fueron adaptadas como sede del Museo Provincial de Huesca en 1968. En los años 1993 y 1999 se llevaron a cabo sucesivas reformas de las instalaciones museísticas.


En el año 1967 surgió una nueva universidad en Huesca. En ese año comienza la andadura de la Universidad Laboral “Quinto Sertorio” de Huesca. Fue una de las veintiuna que se crearon en toda España durante el régimen franquista. Eran calificadas como universidades para los hijos de obreros, y fueron diseñadas para acoger a la población rural en éxodo a las ciudades. El resultado eran grandes centros educativos de alumnos internos donde se les dotaba de formación integral, primando las enseñanzas de química, mecánica y electricidad. También se crearon universidades laborales femeninas, como la de Zaragoza, inaugurada el mismo año. Con ello se reconocía el derecho de las mujeres trabajadoras a una adecuada educación laboral. El edificio de la Universidad Laboral del Huesca se levantó en una parcela situada cuatro kilómetros al sur del casco urbano, cerca de la carretera de Zaragoza. Los autores del proyecto fueron los arquitectos José López y Luis Laorga. Los edificios de escasa altura, a excepción de la residencia y el edificio principal, ocupan 30 hectáreas. Su elemento más significativo es la pirámide, situada al frente del acceso de las instalaciones. En su interior alberga un gran salón de actos con capacidad para 1.200 personas. El bloque educativo está compuesto por aulas interconectadas por pasillos y separadas por patios interiores. La capacidad de la universidad fue de 1.800 alumnos, de los cuales 1.200 tenían régimen de internado. Las enseñanzas que se impartieron fueron Formación Profesional Industrial (rama química), Ingeniería Técnica Industrial (rama química) y Curso Preparatorio. Con la transición política tras la muerte de Franco este modelo educativo es cuestionado, y se cierran todas las universidades laborales siendo el 1977-1978 el último curso. Se reconvierten en centros de enseñanzas integradas. En la actualidad las antiguas instalaciones en Huesca albergan el Instituto de Enseñanza Secundaria Pirámide.

Tras la disputa entre las universidades de Huesca y Zaragoza con motivo de la creación de ésta última, 128 años después de la desaparición de la universidad sertoriana volvieron los estudios universitarios a la capital oscense. La paradoja hizo que fuera de la mano de la Universidad de Zaragoza. En octubre de 1973 nace el Colegio Universitario de Huesca, adscrito a la universidad zaragozana. En ella se impartían Filosofía y Letras y Medicina, ocupando diferentes edificios en la ciudad. Con la transferencia de las competencias educativas a Aragón, en 1996 se transforma en la Facultad de Huesca, albergando el primer ciclo de Medicina y la Licenciatura de Humanidades. En el año 2001 se reestructura el Campus de Huesca y se crean la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, y la Facultad Ciencias de la Salud y del Deporte. En esta última se han ido ampliando las licenciaturas y a día de hoy cuenta con Grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Grado de Odontología, además del Grado de Medicina. Y finalmente la Facultad de Empresa y Gestión Pública. A las facultades se suman la Escuela Politécnica Superior en la cual se imparten los Grados de Ciencias Ambientales e Ingeniería Agroalimentaria. Y también la Escuela Universitaria de Enfermería.


La tradición universitaria oscense no termina ahí, ya que más recientemente se ha creado una nueva universidad. La Universidad Ciudadana de Huesca no se basa en las enseñanzas regladas. Versa sobre el intercambio del conocimiento entre personas. En el año 2012 nace esta escuela abierta y cívica con la idea de servicio a los ciudadanos. El fundamento tiene como base la certeza de que todas las personas tienen conocimientos singulares que aportar, inquietudes que mostrar, sentimientos y emociones que transmitir, solidaridades que realizar y también acciones que llevar a cabo. Nuestros vecinos nos pueden enseñar mil cosas: desde cómo tejer un lienzo hasta cómo construir un circuito electrónico, una casa, un generador de viento o cómo modelar nuestra mente o saber cuándo hay que sembrar o plantar hortalizas. En las actividades propuestas un día uno puede enseñar y otro día aprender, o todo al mismo tiempo. Esta manera de enseñar es completamente diferente a la enseñanza reglada, ya que el coste para los asistentes es nulo o escaso. Y por ello la financiación no es un problema, basándose en la autosuficiencia sin necesidad de la petición de subvenciones. Entre las propuestas que en la actualidad ofrecen destacan cursos y talleres de diferentes temas, como literatura, fotografía. Y también senderismo con paseos por los alrededores de Huesca. Una visión diferente de la universidad, basada en el mismo fundamento, aprender conocimientos.

Bibliografía:

Carlos Garcés Manau. Quinto Sertorio, fundador de la Universidad de Huesca. El mito sertoriano oscense.

Anabel Bonsón Aventín. 25 años de un centro universitario en Huesca. 1999. Ed. Universidad de Zaragoza.

Enrique Satué Oliván. Una pirámide en el carrascal.
“Huesca siglo XVIII”, de Antonio y Joaquín Naval Más.

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Pozo de los Aines, un rincón tropical en el Moncayo

Cerca de la población de Grisel, a tan sólo tres kilómetros de Tarazona, se encuentra uno de los lugares más singulares del entorno del Moncayo. Quizás no sea muy conocido, pero su visita nos dejará un recuerdo imborrable. Se trata de un espectáculo natural siempre sorprendente, una dolina, conocida como el Pozo de los Aines. La primera mención documental tiene lugar en el libro “Itinerario del Reyno de Aragón”, cuyos datos fueron recogidos entre 1610 y 1615. Su autor es el geógrafo portugués Juan Bautista Labaña. No se sabe exactamente el momento de su formación, aunque algunos geógrafos la sitúan entre los siglos XI y el XV. Sin embargo otras fuentes lo datan en una fecha anterior. La leyenda más conocida emplaza su formación sobre el año 1535. En aquella época la mayor parte de la población de Grisel era morisca, es decir, musulmanes que fueron obligados a convertirse al cristianismo en 1502 si querían quedarse en España. A pesar de ello muchos seguían profesando su religión en secreto. Uno de ellos, Hamet Ben Larbi, decidió salir al campo a trabajar junto con su criado en un día festivo, al parecer el día de la Virgen de Agosto. En la tarea de trillar, y tras un gran tramit*, la tierra se tragó al morisco, el trillo y las caballerías. Los habitantes de la localidad relacionaron este sorprendente accidente con un castigo divino por trabajar en un día festivo. Debido a su popularidad incluso forma parte del dance de Grisel en forma de verso. Otras leyendas hablan de ermitaños que vivieron en el pozo, y de pasadizos que lo conectaban con el pueblo.
*Tramit: Estruendo.

El fenómeno físico está claro que tiene su origen en el desgaste de los materiales calizos y yesosos situados bajo la superficie debido a la acción de las aguas subterráneas. Ello produjo un desplome de la parte superior del terreno, originándose un pozo de grandes dimensiones conocido como dolina. Las dimensiones de esta oquedad son considerables. Tiene un diámetro en su boca de 22 metros, siendo su profundidad variable entre los 23 metros en la zona central alcanzando los 32 metros en su zona más profunda.

El interior del pozo cuenta con una vegetación completamente diferente a la de su entorno. El campo de olivos en el que se emplaza contrasta con el microclima que guarda la dolina, debido a las condiciones particulares de humedad que emanan del fondo, así como de la temperatura media anual de 10º C. La exuberante vegetación cuelga de sus paredes en forma de enredaderas y plantas trepadoras. En el fondo incluso se forma de vez en cuando una pequeña lámina de agua, mientras que gran parte de la superficie de tierra es ocupada por un ejemplar de helecho conocido como lengua de ciervo. Pero también otros helechos como cabello de Venus, sardinera o el helecho hembra.

En cuanto al nombre de la cavidad, éste parece proceder del término árabe “ayn” que significa auguamanal* o fuente. El plural según algunos estudiosos se debe a ser un término mudéjar, adaptado con posterioridad al castellano. También existe otra interpretación más popular que hace referencia al Pozo de la Inés, una muchacha que perdió la vida al caer a su interior. De su nombre derivó el término actual.
*Auguamanal: Manantial.
El término donde está situado, un olivar, perteneció al Arcediano de Tarazona. En el año 2012 el ayuntamiento de Grisel compró la finca por 15.000 euros a través de una subasta en un portal de internet. Un año después, con la ayuda de un plan de competitividad turístico del Moncayo se ha procedido al acondicionamiento de su entorno.

El Pozo de los Aines está situado a un kilómetro del centro de la localidad de Grisel, y su acceso está perfectamente señalizado. De la plaza de la Iglesia parte la calle San Antón. Tras atravesar la carretera se pasa junto al pilón. Debe continuarse por un camino asfaltado y se pasa junto a unas bodegas. Después se atraviesa el cauce cementado de la acequia de Irués. Con vehículo se puede acceder hasta un aparcamiento. En el trayecto varios paneles ofrecen información sobre el entorno. Un corto paseo acerca al olivar, donde se ha acondicionado una zona de merendero. En medio del campo aparece la depresión, casi oculta por la vegetación, y cuyo perímetro está vallado. En un lateral se encuentra una bajada con escaleras talladas en la roca que conducen a un sorprendente mirador suspendido en el aire. Se trata de una pequeña cueva situada en la parte alta de la dolina. Una rejilla metálica en el extremo permite convertir el mirador en un balcón para contemplar mejor la maravilla natural oculta en su interior. Por la noche en la paredes del pozo hay instalados unos focos que iluminan su interior. El acceso al fondo del pozo sólo es posible mediante un equipo adecuado para descolgarse desde la boca o desde el mirador. El aprovechamiento humano a lo largo del tiempo ha quedado constatado por la existencia de un palomar excavado en una pared de la dolina.

El interior del pozo sorprende a cualquier visitante. El clima mediterráneo del entorno se convierte en apenas unos metros bajo tierra en un clima tropical. La vegetación tapiza tanto las paredes como el fondo ocultando casi por completo la roca. El silencio sólo roto por el sonido de las gotas de agua cayendo es capaz de embelesar a todos los visitantes de este lugar tan peculiar de la comarca de Tarazona y el Moncayo.

Toros de Osborne, una ganadería presente en las carreteras aragonesas

Una de las imágenes más singulares de las carreteras españolas cumplió hace poco los sesenta años de existencia. Se trata de unas enormes figuras de color negro conocidas como Toros de Osborne. Las siluetas se encuentran repartidas a lo largo de la geografía española, bien visibles desde carreteras generales. Su ubicación sobre cerros recorta el horizonte favoreciendo su visión. Aunque inicialmente su función era publicitaria, con el paso del tiempo se han convertido en un símbolo cultural de España.

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Osborne es el nombre de una de las bodegas familiares más importantes de nuestro país. Fue fundada en 1772 siendo a día de hoy de las empresas más antiguas de España. Su creación se debe a un comerciante inglés, Thomas Osborne Mann, procedente de Exeter (capital del condado Devon, en Inglaterra). Se estableció en Cádiz con el objetivo de exportar el vino de Jerez. Al poco tiempo estableció vínculos comerciales con Sir James Duff y su sobrino William Gordon, propietarios de varias bodegas en El Puerto de Santa María. En esta localidad funda su propia bodega. Después de todo este tiempo se ha convertido en un gran grupo empresarial, todavía de carácter familiar y de capital exclusivamente español. Sus marcas más afamadas son los brandys Veterano y Magno, entre otros muchos. También otras bebidas como Anís El Mono. Y además comercializa vinos con denominación de origen de Jerez, Rioja, Rueda y Oporto. Pero desde sus inicios también elabora productos procedentes de cerdo ibérico de bellota.

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En el año 1956 las Bodegas Osborne encargan a la Agencia de Publicidad Azor un anuncio para promocionar su brandy Veterano, con el fin de poner vallas publicitarias en las carreteras españolas. El encargado del diseño será Manolo Prieto, el director artístico de la agencia publicitaria. El dibujante lleva a cabo la silueta de un toro bravo y desafiante mirando al frente. En un primer momento a las bodegas no les gustó ya que les parecía más apropiado para anunciar una ganadería. Sin embargo Manolo insistió y les convenció, aceptando al final. A modo de prueba fue colocada una maqueta del Toro de Osborne en la nacional 1, a la altura de Cabanillas de la Sierra. Su color blanco no superó la prueba de impacto visual de cara al director de publicidad de la empresa, que la presenció por sorpresa. Por ello se decidió pintarla de negro. Entonces fue colocada la primera valla publicitaria con la figura del toro en mayo de 1957, a la altura del kilómetro 55 de la carretera Madrid-Burgos, en el mismo emplazamiento que la maqueta. A ella se siguieron más ejemplares que inundaron las carreteras del país. Eran de madera y medían 4 metros de altura. Aquellos primeros toros eran ligeramente diferentes con respecto a los actuales. Tenían el cuerpo negro y los cuernos blancos. En su cuerpo tenían en grandes letras rojas perfiladas en blanco “Veterano Osborne”, con una copa de brandy dibujada sobre ellas. En el año 1961 comienzan a instalarse toros fabricados en metal, debido a que los anteriores eran poco resistentes a las inclemencias meteorológicas. En este nuevo formato se elimina el color blanco de los cuernos y se mantiene la leyenda publicitaria. Y de paso se aumenta su tamaño a los 7 metros, con una superficie de 40 m2. Sin embargo un año después se produce un cambio de legislación con respecto a los carteles publicitarios en las carreteras. Al ser obligados a alejarse de las vías se decide aumentar su tamaño para mantener su efectividad. Su tamaño, que ya no se modificará, tiene unas dimensiones de 13,80 metros de altura máxima en los cuernos (como un edificio de cuatro plantas) y la misma longitud en horizontal del pecho a la cola. Su superficie se amplía a 150 m2. Esta estructura se compone de cuatro torretas metálicas (que coinciden con las patas del animal) apoyadas en sendas zapatas de hormigón de tres metros de lado y dos metros de profundidad, que sustentan la estructura. En ella se apoyan sesenta chapas metálicas de acero galvanizado que componen la silueta del toro. Las estructuras metálicas y las chapas de la silueta del toro, cuyo peso ronda los 4.000 kilos, se fabrican en los talleres de la empresa Félix Tejada e hijos ubicados en El Puerto de Santa María y son montadas por personal de esa empresa. En los momentos de mayor expansión la Península Ibérica llegó a contar con más de quinientos Toros de Osborne.

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En julio del año 1988 se promulga la Ley General de Carreteras que obliga a retirar la publicidad visible desde cualquier carretera estatal, en los tramos interurbanos. Esta normativa se puso en marcha para evitar la distracción de los conductores. La publicidad tiene el claro objetivo de captar la atención, y las distracciones en general son uno de los factores más importantes de siniestralidad. Sin embargo las lagunas con las que cuenta esta ley provocan que las carreteras españolas estén salpicadas de anuncios en determinados tramos. Está prohibida la publicidad visible desde la calzada y sus inmediaciones, pero sólo afecta a las carreteras de titularidad estatal, el 15% del total. Y sólo para las vías interurbanas. En estos casos además están permitidas aquellas vallas autorizadas por el Ministerio de Fomento. Y también están permitidos los rótulos de establecimientos siempre que estos estén colocados sobre un edificio. Las zonas urbanas están exentas de la limitación, siempre que el plan general lo considere terreno urbanizable, el cual puede recalificarse con una aprobación municipal. En estos casos la velocidad de la vía es independiente, con lo que es fácil encontrar vallas publicitarias en vías de alta capacidad, con mayor factor de riesgo de accidentes. En el resto de las carreteras la regulación depende de las comunidades autónomas, siendo en cada una de ellas diferente. Las más restrictiva es la de Castilla León que incluso prohíbe la publicidad en zonas urbanas salvo en travesías de grandes ciudades. La más permisiva es Madrid donde la publicidad está permitida en general, siempre que las vallas se coloquen a 100 metros de la vía. En el caso de Aragón la norma coincide con la estatal en prohibir exclusivamente en las zonas interurbanas.

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A pesar de los vacíos de la ley un año después de la promulgación fueron retirados 5.000 carteles. Hubo gran resistencia por parte de las empresas que llegaron a acusar a la administración de coartar la libertad de expresión. Algunas taparon sus carteles con papel o pintura blanca. Las más rebeldes formularon querellas por cada valla retirada. El Grupo Osborne borró las letras “Veterano Osborne” de sus toros. En 1994, la publicación del Reglamento General de Carreteras ordenó retirar todos los Toros de Osborne. Se inició una campaña “Salvemos el toro” por comunidades autónomas y ayuntamientos. Argumentaban que se habían convertido en un bien cultural e incluso ofrecieron terrenos para poder recolocar a los toros sin infringir la ley. Además hubo recogida de firmas de miles de ciudadanos y el apoyo de numerosas personalidades de la cultura. Incluso Bigas Luna propuso que los colocaran todos en los Monegros. En 1997 el Tribunal Supremo los indultó definitivamente considerando que con el tiempo habían superado su sentido publicitario y estaban ya integrados en el paisaje.

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Mientras tanto se ampliaba internacionalmente la campaña de publicidad, colocando Toros de Osborne en Méjico a partir del año 1994. Se trata de unos 60 toros similares, aunque de menores dimensiones ya que no alcanzan los 6 metros de altura. Sobre el fondo negro aquí sí que conservan la leyenda publicitaria. En este caso anuncian el brandy Magno, con letras blancas o rojas de gran tamaño “Magno” y debajo en menor tamaño “Osborne”.

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En la actualidad en España se conservan 91 Toros de Osborne distribuidos de forma irregular. La mayor concentración está en torno a Jerez de la Frontera. En cuanto a comunidades autónomas Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Comunidad Valenciana son las que más poseen, mientras que algunas sólo disponen de uno como Baleares, Canarias, Melilla, Navarra y País Vasco. Y carecen de ellos Cantabria, Cataluña y Ceuta (aunque en éstas dos últimas los hubo). En cuanto a Aragón contamos con seis siluetas del famoso toro. Desde su indulto se han convertido en un símbolo nacional, repudiado por los antitaurinos y fundamentalmente por los independentistas. El único toro que se conservaba en Cataluña, en la localidad de Bruch, fue derribado por cuarta y última vez en el año 2009 (siendo levantado tres veces en diez años). También sufrió agresiones en 2008 uno de los toros ubicados en Galicia, en Abavides. En esta ocasión no fue derribado, pero si pintado de naranja. Entre 2011 y 2012 el único toro ubicado en Mallorca, en Son Real, fue agredido tres veces. Una vez pintado con la bandera gay y rancados* los testículos, una segunda pintado con la bandera de la paz y una tercera le cortaron los cuernos. También el único toro ubicado en Navarra, en la localidad de Tudela, fue derribado en 2015. Y con rachas de viento fueron abatidos en 2009 los de Villajoya (Alicante) y Tabernes de Valldigna (Valencia). Las pintadas de todo tipo son habituales en muchos de ellos debido a su posición privilegiada. En todos los casos menos en el catalán han sido reparados o reconstruidos por las Bodegas Osborne. Incluso se colocó uno en Melilla en 2011 por primera vez (por una iniciativa popular) y en 2014 otro en Murcia (por petición de su presidente).
*Rancar: Arrancar.

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En Aragón contamos con seis Toros de Osborne, todos ellos colocados en las marguins* de la A-2, la carretera que une Madrid con Barcelona. Cinco de ellos están en la provincia de Zaragoza y uno de ellos en la de Huesca. Provenientes de Madrid el primero de ellos aparece cerca de la localidad de Ariza, a la izquierda de la autovía, en el kilómetro 189. Una vez rebasada la ciudad de Calatayud aparece el segundo de ellos. Se emplaza más elevado, sobre la antigua carretera nacional, y una vez superada la salida de Aluenda, a la derecha. Se ubica en torno al kilómetro 243. El tercero de ellos conforma un paisaje ciertamente peculiar, rodeado de cientos de molinos de viento. Está enclavado en el altiplano de La Muela, en el kilómetro 295, a la izquierda de la autovía. Tras rodear Zaragoza avanza la carretera al borde de los Montes Blancos. Sobre ellos y poco antes de llegar a Alfajarín está bien visible la figura, a la altura del kilómetro 338. A partir de este momento la autovía se convierte en carretera. El quinto toro de lidia está junto a un acceso a la autopista del Nordeste a la altura de Pina de Ebro, en el kilómetro 365. Y para rematar la faena, entramos en tierras oscenses. Justo después de atravesar Peñalba aparece el sexto y último toro que se conserva en Aragón. Sobre un pequeño altozano está la valla publicitaria, junto al kilómetro 402.

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Precisamente el Toro de Osborne situado en la localidad oscense ha sido uno de los más famosos. Fue el escenario de la película “Jamón, jamón”, un drama romántico del que formaron parte actores de renombre como Javier Bardem y Penélope Cruz. Su director, Bigas Luna, escogió este emplazamiento para rodar una de las escenas más conocidas de la película. En ella uno de los protagonistas arranca de un puñetazo los testículos del toro bravo. El cartel de la película representa precisamente la silueta del toro con el nombre de la película sobre el mismo, a cuyos pies aparece la protagonista femenina. La película se rodó en las localidades de Fraga (bar de carretera), La Almolda (secadero de jamones), Monegrillo y Peñalba (Toro de Osborne), pero en toda la película la trama se acompaña de los paisajes monegrinos.
*Marguins: Márgenes.

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Queda claro que la figura creada por aquel dibujante ya no sólo representa la marca sino que se ha convertido uno de los símbolos con mayor acogida y representatividad del pueblo español. Desde su indulto la imagen del Toro de Osborne suele aparecer en otros muchos ámbitos de la vida diaria al margen del publicitario (pegatinas, gorras, llaveros e incluso sobreimpreso en la bandera española a modo de escudo). El Grupo Osborne decidió en el año 2009 integrar la silueta en el logotipo de la compañía de forma muy elegante. Y ante el uso masivo de este emblema decidió rentabilizarlo como nueva línea de negocio mediante la explotación comercial de la marca de El Toro de Osborne. Desde entonces cede el uso de su marca más conocida, mediante contratos de licencia, a empresas que fabrican los productos con el emblema y los distribuyen. Además crearon una nueva línea de tiendas oficiales en régimen de franquicia para vender sus productos oficiales. Al ser un logotipo comercial, ninguna empresa ajena a la empresa puede reproducir la imagen sin una autorización. En septiembre de 2005 una juez de Sevilla absolvió a varios comerciantes acusados de su utilización ilegal en artículos de regalo. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Sevilla, unos meses después revocó la primera sentencia y condenó a los comerciantes, aclarando que la carga cultural y simbólica que El Toro de Osborne no podía implicar un desapoderamiento de los derechos de Osborne sobre la marca. Numerosas sentencias, anteriores y posteriores a la citada, han confirmado la plena vigencia de los derechos del Grupo Osborne sobre el Toro de Osborne.

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Torre del Trovador de la Aljafería, escenario de la afamada ópera “Il Trovatore”

Uno de los edificios más importantes de Zaragoza, el palacio de la Aljafería, es de origen musulmán. Saraqusta, llamada la Ciudad Blanca por el color de sus casas, difiere mucho de la gran urbe que hoy conocemos. A las afueras, algo alejada de las murallas, había una explanada donde se llevaban a cabo ejercicios militares y desfiles ceremoniales. Era conocida como “al-musara”, y de ella deriva el nombre del actual barrio de La Almozara. En este lugar se levantó un gran torreón defensivo en los siglos IX y X, rodeado de un foso. Después éste fue integrado en un palacio fortificado levantado por iniciativa de Al-Muqtadir para residencia de los reyes hudíes que gobernaban la ciudad. Este palacio de recreo fue bautizado con el nombre de Palacio de la Alegría. Se trata de la muestra más importante del arte musulmán del norte de la Península Ibérica. Y es símbolo del poder alcanzado por la Taifa de Zaragoza en la segunda mitad del siglo XI. Tras la reconquista cristiana fue convertido en residencia de los cristianos, adaptando y enriqueciendo el palacio. En siglos posteriores fue reutilizado como acuartelamiento militar. En las últimas décadas ha sido restaurado por completo mostrando ahora lo conservado de sus diferentes etapas constructivas.
El elemento más antiguo y más voluminoso es su gran torreón. Se trata de una torre de planta cuadrangular de cinco plantas situada en un costado, y que forma parte de recinto exterior. En sus muros se abren pequeños vanos, y se culmina con almenas. Su aspecto exterior no es muy atractivo. Edificada en su parte inferior con sillares de alabastro, y el resto con materiales más pobres, hormigón de yeso con cal y ladrillo. Tras el paso a manos cristianas se convirtió en la Torre del Homenaje. En 1486 fue utilizado como garchola* de la Inquisición española, manteniendo esta función hasta el siglo XIX.
*Garchola: Cárcel, calabozo.

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El acceso en su origen se realizaba a través de una pequeña puerta a la que sólo se llegaba a través de una escalera portátil. Estaba claramente condicionado por su uso militar. De la primera etapa constructiva se conserva la primera planta, que cuenta con dos naves y seis tramos entre pilares de los cuales arrancan arcos de herradura. La segunda planta sigue la misma configuración que la anterior y fue reconstruida en el siglo XI. La tercera planta, cuya estructura también sería del siglo XI, cuenta con arcos de herradura. En ella aparecen pintados en el techo motivos geométricos mudéjares donde se pueden leer los nombres de Eneas, Amor y Venus. Estos añadidos datan con toda probabilidad del siglo XIV. Esta planta está comunicada en la actualidad con los salones nobles del palacio, y es la única visitable. Tras la ocupación cristiana, Pedro IV amplía la torre con dos plantas más. Las nuevas estancias son de factura mudéjar, con arcos ligeramente apuntados que sustentan techumbres planas de madera decoradas.

interior_torretrovadorDurante el Romanticismo edificios y personajes de Zaragoza comenzaron a ser conocidos fuera de Aragón e incluso en el extranjero. Las descripciones, dibujos, pinturas y representaciones teatrales a lo largo del siglo XIX dieron a conocer las ixeras* de los Sitios de Zaragoza, así como el palacio de la Aljafería entre otros muchos edificios. El viejo y vetusto torreón entonces alcanzó gran fama por ser el escenario principal de la obra de teatro “El Trovador”. El autor fue Antonio García Gutiérrez, un joven gaditano de 22 años. Entregó el texto a los dos empresarios teatrales más importantes de Madrid, que no confiaron en él. Finalmente el actor zaragozano Juan Lombia lo valoró y posteriormente José de Espronceda recomendó su puesta en escena. Fue estrenada el 1 de marzo de 1836 en el teatro del Príncipe de Madrid. Tuvo un éxito inesperado y fue el más aclamado en la historia del teatro español. En el estreno el joven escritor tuvo que salir varias veces al escenario a recibir los aplausos del público, implantando en España una costumbre vigente en Francia. En Zaragoza fue estrenada el 13 de junio con sólo dos días de representación, aunque fue representada en años sucesivos. Al año siguiente del estreno de su obra más célebre terminó el drama histórico “El rey monje” que trata de la vida de Ramiro II de Aragón en la que representa el episodio de la Campana de Huesca. En la “Venganza Catalana” trata el asesinato de Roger de Flor y la venganza de los almogávares, montañeros aragoneses y catalanes, sobre los griegos. En cuanto al autor sorprende su conocimiento de la historia medieval de Aragón, así como de lugares que nunca visitó.
*Ixera: Hazaña.

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La obra cumbre que le dio la fama es un drama romántico en verso y prosa. Su sencillez se combina con un desenlace trágico que rompía con los tradicionales finales virtuosos del teatro clásico. Se desarrolla en cinco actos: El duelo, El convento, La gitana, La revelación y El suplicio. Toma como personajes aragoneses con apellidos ilustres y como escenario principal la torre de la Aljafería. La obra se sitúa en el Reino de Aragón en torno al año 1410. Tras el fallecimiento de Martín I el Humano sin descendencia directa se produjo una serie de enfrentamientos políticos que concluirían con el famoso Compromiso de Caspe. En este contexto sitúa al protagonista Manrique, culto y refinado trovador, criado por una gitana llamada Azucena. Está enamorado de Doña Leonor de Sesé, pretendida también por Don Nuño de Artal, conde de Luna. La primera escena tiene lugar en uno de los salones del palacio de la Aljafería. Posteriormente en un convento aparece la amada dispuesta a convertirse en monja tras creer muerto a Manrique. Sin embargo aparece su amado y se escapan. Las tropas del conde Artal los apresan y encierran al trovador en la cárcel situada en la torre que después tomaría su nombre. Entonces Leonor se ofrece al conde con tal de salvar a Manrique. Acepta el trato pero antes se envenena y el conde ordena decapitar a Manrique al enterarse. Tras el final sangriento la gitana Azucena desvela que el conde y el trovador eran hermanos. De esta manera culmina la venganza que prometió a su madre, que fue quemada por la familia del conde tras el rapto de su hijo. Con el éxito nacional e internacional de esta obra, la antigua torre fue poco a poco conociéndose como la Torre del Trovador.

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Si aún resuena la fama del Trovador no es por la obra original, sino por la adaptación operística de otro romántico, el compositor italiano Giuseppe Verdi. Le impresionó la novedad y la extravagancia de la historia de Antonio García Gutiérrez, y la tomó como argumento de una de sus óperas más famosas. Le puso el título “Il trovatore”, que junto con “Rigoletto” y “La Traviata”, dan lugar a la trilogía operística más escuchada en aquella época. Verdi puso música sinfónica a esta apasionada historia romántica según el libreto de Salvatore Cammarano. Las principales escenas tienen lugar en el palacio de la Aljafería: en el atrio del palacio, en el jardín, en una ala del palacio y en un calabozo. La ópera se estrenó el 19 de enero de 1853 en el Teatro Apollo de Roma. A pesar del éxito del estreno el compositor hubiera preferido a los mejores cantantes para su estreno. El triunfo le obligó a quedarse cuatro noches en la ciudad, recibiendo numerosas muestras de agradecimiento. En los primeros tres años tuvo 229 producciones en todo el mundo. Apenas un año después se estrenó en el Teatro Real de Madrid, donde será un éxito continuo con 350 representaciones hasta el año 1925. Se representó fundamentalmente en italiano, pero también se tradujo al francés como “Le trouvère”. Con esta ópera la Aljafería alcanzó gran fama y se descubrió este edificio, cuyos encantos por aquel entonces estaban ocultos dentro de un caduco acuartelamiento militar.

Alabastro, el mineral aragonés más internacional

El alabastro tiene su origen etimológico en el término αλάϐαστρος, procedente del griego antiguo. Con este nombre, Alabastron, los griegos renombraron una ciudad egipcia cercana a Tebas donde se extraía este material. Se utilizó éste para elaborar a partir del siglo XI a.C. unas pequeñas vasijas, que tomaron el nombre los alabastrones. Generalmente eran estrechas y de cuerpo redondeado, y no tenían ansas*. En ellas se portaban perfumes o ungüentos. Inicialmente se hacían con calcita, el alabastro de los antiguos, aunque después se fabricaron con terracota. Su uso se extendió a la Antigua Grecia a partir del siglo VII a. C, y también a otros puntos del mundo antiguo y de la cultura clásica. Desde su origen, se denomina alabastro a dos minerales totalmente diferentes: la calcita y el yeso. Sin embargo su composición y sus propiedades físicas no tienen nada en común. El alabastro calcáreo está constituido fundamentalmente por calcita (CaCO3) y se presenta en masas fibrosas, translúcidas, formadas por capas de crecimiento paralelas o concéntricas. Su dureza ronda el valor 3 en la escala de Mohs. En cuanto al alabastro yesoso, es el conocido en la actualidad como alabastro. Se trata de una rara variedad de yeso (CaSO4.2h2O). Tiene una dureza de 1,5 a 2 en la escala de Mohs, es decir, se raya con la uña. Su aspecto es compacto y está constituido por diminutos cristales de yeso, de entre 10 y 80 micras. Este tipo de yeso se presenta en masas compactas y homogéneas, de grano fino, y color blanco o ligeramente gris. Los alabastros más puros y constituidos por cristales más finos son los de mayor calidad.
*Ansa: Asa.
Sus propiedades físicas (translucidez, densidad, dureza, color, etc.) le confieren unas peculiares características ornamentales. Sus tonalidades entre blanquecinas y grisáceas, además de permitir el paso de la luz son los motivos por los cuales el alabastro es valorado como piedra decorativa. Debido a la textura que le confiere el pequeño tamaño de grano, similar al mármol pulimentado, es apreciado para el uso en la construcción así como en numerosos trabajos de arte. Además su blandura permite tallarlo con formas muy elaboradas con cierta facilidad. Sin embargo también tiene propiedades que han limitado su empleo. El alabastro es menos resistente a compresión (200 kg/cm2) que otras piedras naturales de uso equiparable como el mármol (de 600 a 1000 kg/cm2). Además cuando se expone a altas temperaturas, pierde moléculas de agua, y por lo tanto su translucidez. Debido a ello se aconseja para la decoración de interiores. También es soluble con el agua, por lo que puede sufrir serias erosiones superficiales el alabastro expuesto a este agente.
Una de las peculiaridades es su procedencia. La mayor parte de la producción mundial procede de Aragón. Esta variedad de yeso se extrae en menor medida en otras canteras españolas así como de Italia, Grecia, Inglaterra, Alemania, Libia o Egipto. Los yacimientos aragoneses se concentran en dos zonas: en el entorno del valle del Ebro, en la Ribera Baja del Ebro y Bajo Martín, y en la zona de Calatayud, en concreto en la cuenca baja del Jiloca. En la actualidad son 8 las empresas que llevan a cabo la extracción de este mineral en 10 explotaciones activas que ocupan una superficie cercana a las 180 hectáreas. El sector emplea de manera aproximada a unos 200 trabajadores. La formación de este mineral comenzó en la Era Terciaria, gracias a depósitos que tienen una antigüedad de entre veinte y treinta millones de años. En la zona del valle del Ebro las capas de alabastro suelen ser de entre uno y dos metros de espesor, cuyos estratos horizontales se intercalan con capas de arcilla, areniscas y margas. También en forma de grandes bolos rodeados de arcillas. En la zona de Calatayud los bancos de yesos tienen espesores de entre 4 y 12 metros. Uno de los inconvenientes es el impacto medioambiental que provoca su extracción. La explotación se realiza a cielo abierto y de todo el material extraído sólo se aprovecha el 10% una vez eliminadas las impurezas. La actividad de las sernas* causa un grave impacto en el paisaje, difícil de restaurar en un clima tan árido. A ello se añade que el mineral es muy soluble en agua y el relieve se erosiona con facilidad.
*Serna: Cantera de piedra.
Aragón cuenta con seis centros de tratamiento para la elaboración industrial y artesanal. Se ubican en las localidades de Quinto, Sástago y Zaragoza, en esta provincia, y Azaila, Albalate del Arzobispo y La Puebla de Híjar, en Teruel. La producción que es apta para su comercialización, oscila entre las 25.000 y las 40.000 toneladas al año. Tras la extracción se procede a su tratamiento. La piedra en bruto es limpiada y cortada en placas de distintas medidas y grosores. Es necesario un dispositivo especial de enfriamiento para impedir que durante el corte las láminas se vuelvan opacas bajo el efecto del calor. También se prepara el alabastro en cilindros tubulares para su comercialización. Aragón está a la cabeza de la producción mundial y su alabastro se comercializa en diferentes mercados como el de Estados Unidos o países asiáticos.
El Gobierno de Aragón, a través del Departamento de Industria e Innovación y de su Dirección General de Energía y Minas, ha apoyado durante los últimos años la promoción, el desarrollo y la expansión de la producción de alabastro. En diciembre de 1999 se creó la Asociación para el Desarrollo del Alabastro en Aragón. El objetivo es la mejora de las técnicas empleadas, la restauración de los terrenos afectados, la transformación en nuestro territorio y la comercialización en busca de nuevos mercados. De igual modo, entre los objetivos públicos compartidos con el sector empresarial y la Universidad de Zaragoza se encuentra obtener una certificación para el alabastro de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) con el fin de permitir la exportación del alabastro como material de construcción y abrir de esta forma nuevos mercados en el extranjero.

El alabastro ha sido considerado la piedra del arte por excelencia desde la antigüedad clásica hasta hoy en día siendo uno de los materiales más utilizados por arquitectos y escultores debido a sus peculiares características geológicas. En cuanto a Aragón, debido a disponer de abundante material, ha tenido un uso muy amplio. Su empleo se remonta a la época romana, con la reconstrucción de las murallas de Zaragoza sobre el siglo III d. C. En época musulmana este material fue empleado tanto en la muralla del Palacio de la Aljafería como en la decoración interior. El arte románico lo aplica fundamentalmente en ventanas de iglesias y ermitas, aprovechando su propiedad traslúcida. Sin embargo la utilización del alabastro toma mayor impulso durante el periodo gótico y renacentista, no sólo en la arquitectura religiosa sino también en la arquitectura civil e institucional. En cuanto al alabastro aragonés ya gozaba de prestigio fuera de nuestras fronteras en el siglo XVI, siendo entonces citadas las canteras de Gelsa y Fuentes de Ebro, sin olvidar otras situadas en Fuentes de Jiloca y Borja.

aljaferia_alabastroLa lista de obras en las que se ha utilizado el alabastro en Aragón es interminable. Una de las ejecuciones más tempranas y sobresalientes es el sepulcro del arzobispo Lope Fernández de Luna (1382), en la Seo de Zaragoza. Un siglo después en la misma catedral se llevó a cabo el gran retablo mayor (1488), una de las mejores y más influyentes obras góticas aragonesas. En ella participaron Pere Johan, Hans de Suabia, Francisco Gomar y Gil Morlanes el Viejo. Sus dimensiones son de 16 metros de alto por 10 metros de ancho. El alabastro en esta ocasión fue policromado, con detalles en color dorado, dejando zonas con la blancura de este material, estableciendo un bello contraste. Precisamente Gil Morlanes fue el encargado de llevar cabo el retablo del monasterio de Montearagón (1509), el cual ahora se encuentra depositado en la catedral de Huesca. Unas décadas después fue encargado a Damián Forment el retablo del altar mayor de la entonces colegiata de Nuestra Señora del Pilar (1518) de Zaragoza. Su única condición era que fuera tan bueno o mejor que el de la Seo. Por aquel entonces también se culminaba otra de las joyas del renacimiento aragonés, la portada del monasterio de Santa Engracia de Zaragoza (1517). Fue iniciada por Gil Morlanes El Viejo y terminada por su hijo Gil Morlanes El Joven. Calatayud también cuenta con la magnífica portada de la colegiata de Santa María (1528) ejecutada por Esteban de Obray y Juan de Talavera. Ambas portadas tuvieron que protegerse de las inclemencias meteorológicas, ya que el alabastro es sensible a la lluvia.

portadacolegiatasantamariacalatayud_alabastroDamián Forment también ejecutó el encargo del retablo mayor de la catedral de Huesca (1534), nada menos que por cinco mil ducados de oro.  Pero el alabastro también dejó la huella en la arquitectura civil, con uno de los conjuntos artísticos más representativos del arte renacentista aragonés, el Patio de la Infanta (1550). Formaba parte del Palacio de Gabriel Zaporta, que fue desmontado por la ruina del edificio. Tras ser comprado y trasladado a París por un anticuario, volvió a Zaragoza instalándose en la sede central de Ibercaja, cerca de su anterior ubicación. El retablo de la Catedral de Santa María de la Asunción de Barbastro fue encargado a Damián Forment y su discípulo Juan de Liceyre dejando terminada la parte inferior en 1560. Hasta 1602 no se completó el retablo en un estilo completamente distinto. Uno de los últimos retablos de esta floreciente etapa es el retablo del monasterio de Rueda (1609) ejecutado por los maestros Esteban y Borunda. Tras la desamortización de Mendizábal el retablo cruzó el Ebro, y se trasladó a la iglesia parroquial de Escatrón.

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En los últimos años este material ha sido utilizado en Aragón en obras tan emblemáticas como el antiguo Pabellón de Aragón en la Expo de Sevilla (1992), o en el Auditorio de Zaragoza (1994). Pero el alabastro aragonés también ha sido utilizado fuera de nuestras fronteras formando parte del Museo de la Fundación Miró de Palma de Mallorca (1992), el edificio de la Asamblea de Madrid (1998) o la Catedral de Los Ángeles (2002), en Estados Unidos, obra del afamado arquitecto Rafael Moneo. No sólo los arquitectos lo incorporan a sus obras, también es la materia prima para escultores como Eduardo Chillida. Entre sus numerosas obras se puede destacar “Lo profundo es el aire” (1996), que se encuentra en el museo de Guggenheim de Bilbao. Y también José Miguel Abril, escultor turolense con diversas obras realizadas con alabastro, entre ellas “Velocitauro” (2009).

velocitauro_alabastroFoto cedida por José Miguel Abril

Además de toda la obra artística, en el siglo XX el alabastro comenzó a ser utilizado en el diseño de interiores residenciales por diseñadores del Art Deco y Art Nouveau. El resultado es crear espacios personales y únicos aportando una iluminación agradable y acogedora tanto con luz artificial como con luz natural. También se ha incorporado al diseño de mobiliario, como muebles para baños, dormitorios, puertas, mesas e incluso sillas realizadas en su totalidad con alabastro. Todo ello añadido a la tradicional fabricación de aparatos de luz decorativos, como tulipas y plafones.

Cabezo de Alcalá, la ciudad íbera sin nombre

Los sedetanos fueron un pueblo íbero que se estableció en el valle medio del Ebro a partir del siglo III a.C. Se les conoce por las inscripciones en las monedas que acuñaron. En todas ellas también aparecía representada un tozuelo* imberbe con tres delfines de un lado y un jinete con palma del otro. La primera ciudad que emitió moneda fue Seteisken, considerada su capital. Se ha especulado que pudiera ser la ubicada en el Cabezo de Alcalá. Los sedetanos ocuparon el sur del Ebro entre los ríos Guadalope y Martín. A su alrededor estaban los suessetanos e ilergetes al norte, los ilercavones al sudeste y los edetanos al sur, mientras que al este estaban los celtíberos. Gracias a la emisión de moneda propia se pueden identificar como sedetanas las siguientes ciudades: Alaun (Alagón), Lakine (posiblemente Fuente de Ebro), Kelse (Velilla de Ebro), Salduie (Zaragoza), Ildukoite (posiblemente Oliete) y Otobesken. Y por su ubicación también se supone que lo fueron Damaniu (Hinojosa del Jarque), Bérnaba (Azuara), Ebora (posiblemente La Puebla de Albortón), Beleia, Arsi (posiblemente La Puebla de Híjar) y Userkete (Osera).
Su base económica era el cultivo del cereal: cebada, centeno, mijo y avena. Lo guardaban en silos tapados con una capa de barro. Consumían vino y el aceite transportado en ánforas. La ganadería también tenía un gran papel, con bóvidos, cabras y caballos. Poseían una fuerte industria textil de lana y lino.
*Tozuelo: Cabeza.
El yacimiento del Cabezo de Alcalá se sitúa en una pequeña elevación, cerca del río Aguasvivas y a poco más de un kilómetro de Azaila. Es uno de los más importantes de Aragón y sus restos son de gran importancia para conocer el fenómeno de la romanización de Hispania. Pudo ser ocupado desde el siglo IX a.C, como así lo demuestran los restos de una necrópolis de campos de urnas. El poblado fue destruido hacia el siglo III a.C. durante las guerras púnicas. Entonces se volvió a ocupar por una población íbera. Esta etapa y su posterior romanización se prolonga entre el año 218 a.C. y el año 72 a.C, en cuyo intervalo hubo una reconstrucción del asentamiento. El final de la ocupación fue provocado por las tropas de Pompeyo, hacia los años 76-72 a.C. durante las guerras sertorianas. La ciudad sufrió un terrible asedio que provocó la destrucción del poblado y su posterior abandono. Durante el episodio se construyó una rampa de unos 100 metros de largo para salvar el foso y las murallas que permitió la aproximación de las máquinas de asalto. Se trata del único resto que se conserva en España de un elemento de estas características. Para ello se utilizó una acumulación de tierra y piedras de yeso de canteras cercanas. El resultado fue una brecha de ocho metros en las murallas que permitió la entrada de las tropas romanas en el interior de la ciudad.

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El antiguo poblado fue descubierto en 1867, realizándose las primeras excavaciones arqueológicas entre 1868 y 1872, por Pablo Gil y Gil. En el año 1890 fueron publicados los hallazgos por hermanos Gascón de Gotor. Desde 1919 hasta 1942 el arqueólogo turolense Juan Cabré excavó científicamente el yacimiento, con una interrupción durante la Guerra Civil. Publicó sus numerosos hallazgos en varias obras, entre las que destaca “La cerámica de Azaila”. A partir de los años 1960 Antonio Beltrán y Miguel Beltrán continuarán las excavaciones. Estos trabajos han permitido obtener el estado actual del yacimiento. Miguel Beltrán publicó su tesis doctoral sobre este yacimiento en 1976. Más recientemente, entre 2000 y 2009 se realizaron diversas actuaciones de excavación y consolidación de los restos en algunas zonas. Además, en el año 2009, se procedió a la señalización y colocación de paneles informativos. El yacimiento se complementa desde hace años con el Centro de Interpretación del Cabezo de Alcalá, ubicado en la travesía carretera de la localidad de Azaila. Fue reformado en el año 2008. Se trata de un edificio de tres plantas en el que se muestra a través de un completo equipamiento toda la información en torno al yacimiento, su historia y tipología. Además cuenta con reproducciones de las piezas más importantes encontradas.

cabezoalcala_centrointerpretacionEl yacimiento del Cabezo de Alcalá está compuesto por dos zonas bien diferenciadas. Por una parte la más elevada, donde vivían las élites sociales, rodeada de muralla. Y otra situada en las inmediaciones compuesta por un barrio comercial con botigas* a ambos lados de una calle empedrada. A él se añaden casas de agricultores y clases más desfavorecidas. Esta zona no está apenas excavada y en parte ha sido destruida por la actividad agrícola moderna. En total se calcula una población aproximada de unos 3000 habitantes. A los pies del cabezo también se emplaza una extensa necrópolis compuesta por casi un centenar de enterramientos contabilizados procedentes de la primera etapa. Se trata de túmulos donde depositaba una vasija con las cenizas del fallecido y enseres personales. Después se cubría con una estructura de piedra formando montículos de piedras.
*Botiga: Tienda.

cabezoalcala_campodeurnasEl acceso a la acrópolis se realiza a través de un pequeño puente que atraviesa el foso de la segunda muralla. Ahora está cementado, pero en su momento fue de piedra con la parte central de madera desmontable en caso de ataque. La ciudad amurallada sirvió de refugio de la población. De su recinto defensivo inicial se han conservado en la parte alta dos torres que pudieron tener cuatro metros de altura. Aglutinaba los edificios más representativos con calles empedradas dotadas de aceras. Poseía sistema de evacuación de aguas por superficie que se almacenaban en un aljibe extramuros con una capacidad de 60.000 litros y una profundidad de diez metros. Esta reserva podía ser usada en caso de sequía o asedio, aunque también pudo usarse para alimentar las termas por medio de alguna conducción de agua. Para el uso diario se trasladaba del río Aguasvivas que discurre a unos cientos de metros del poblado.

cabezoalcala_puenteaccesoA la entrada se emplaza el conocido como templo, una pequeña estancia de planta rectangular de la que restan los muros. Tuvo un conjunto escultórico en bronce con tres figuras. Se encontraron dos cabezas de bronce, una representa a un joven íbero divinizado y otra femenina a Niké. Sus muros estuvieron decorados con pinturas simulando sillares de piedra y el suelo estaba decorado con un mosaico en opus signinum. El paso de la guerra civil dejó como huella una inscripción en el escalón de la entrada que reza “Viva la CNT”.

cabezoalcala_accesotemploUn poco más arriba el resto del poblado se articula en torno a una calle central, de la que parten otras de menor longitud para el acceso a las viviendas. De ellas se conservan únicamente la parte baja de los muros. Las mayor parte de las casas íberas tenían unos 40 m². En su interior contaban con tres o cuatro habitaciones: cocina, sala de estar y dormitorios. Con la romanización los más pudientes reformaron sus casas con influencias del estilo itálico, con patio central y dependencias a su alrededor. Se localizó un espacio productivo con un gran molino de piedra y pese a no haberse encontrado restos de hornos bien pudo ser un edificio dedicado a la panadería.

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En el extremo noreste unas escaleras descendían a las termas, situadas a extramuros. Se trata de unas de las más antiguas de la Península Ibérica, ya que fueron construidas a finales del siglo II a.C. Eran el lugar de aseo y de recreo de la población. Se entraba por los vestuarios a cuya derecha se encontraba el frigidarium. El tepidarium se encontraba detrás de los vestuarios. A través de él se accedía al caldarium y los baños de vapor.
En las excavaciones se han encontrado restos de cerámica ibérica, romana y griega. También abundantes monedas aunque posiblemente la ciudad no llegara emitir moneda propia. Sin embargo una de las piezas más relevantes es el conocido como Toro de Azaila que data del siglo II a.C. Se trata de una figura de bronce unos quince centímetros de altura. El animal está en actitud de embestir, y lleva una roseta en la frente. Sobre el cuello lleva una pieza de forma de U, conservada tal cual se encontró en el yacimiento, aunque no pertenece a esta pieza.
Para la visita del yacimiento, que se encuentra vallado, es necesario solicitar cita por teléfono a la empresa que gestiona las visitas. Los encargados tanto de la gestión del centro expositivo como de la apertura del yacimiento son los responsables de Vida Primitiva, que realizan las visitas guiadas. Además llevan a cabo actividades, cursos, talleres, demostraciones y recreación histórica desde la prehistoria hasta la cultura romana. Se trata de David y Eva, unos grandes apasionados de la historia y la arqueología experimental. Esto les ha permitido conocer cómo nuestros antepasados fabricaban sus utensilios y herramientas, siguiendo las técnicas y procesos ancestrales. Los artículos que fabrican están inspirados o basados en piezas arqueológicas y están elaborados artesanalmente, sin máquinas ni pegamentos industriales ni cremalleras, y siempre con materiales naturales. Están expuestos en el centro de interpretación y en su web. En cuanto a David es el artista plástico encargado de la forja, el trabajo de la madera, la talla lítica, talla de hueso, la fundición de bronce y la elaboración de todos los utensilios, herramientas y materiales. Eva se encarga del telar y las actividades y talleres relacionados con el textil, así como la realización de las piezas de cuero y material complementario para el tiro de arco. Ambos son tiradores de arco desde hace más de veinte años.

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Foto cedida por Vida Primitiva

Es muy importante que la gestión turística de nuestra cultura se lleve a cabo por personas apasionadas, lo cual queda de manifiesto tras una visita a este yacimiento. Además su labor complementaria en la arqueología experimental es un valor añadido a la difusión de la cultura, participando en actividades de divulgación tanto a nivel particular, como en las jornadas de recreación que se llevan a cabo anualmente en Azaila. Un excelente ejemplo de cómo poner en valor nuestra historia, revitalizando el medio rural.

Meridiano de Greenwich, la línea imaginaria que cruza Aragón

En octubre de 1884 tuvo lugar en Washington la Conferencia Internacional del Meridiano. Allí se dieron cita representantes de veinticinco países, entre los cuales estaba España. Su objetivo era elegir un meridiano para ser empleado como longitud común y como referencia de los husos horarios de todo el mundo. La necesidad se basaba en la existencia de numerosos meridianos por aquel entonces. Fueron planteadas tres propuestas: el meridiano del Hierro, el meridiano de París y el meridiano de Greenwich. Tras siete sesiones se decidió la adopción del meridiano actual, con veintidós votos a favor, el voto en contra de República Dominicana y la abstención de Francia y Brasil.

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En el siglo II Claudio Ptolomeo, sabio que nació en Egipto y trabajó en la mítica biblioteca de Alejandría, realizó la primera compilación de mapas del mundo con precisión sorprendente para la época. Fue el primero en utilizar latitudes y longitudes para localizar ubicaciones en sus mapas. Estableció como extremo más occidental la isla del Hierro, en el archipiélago canario. Hasta el descubrimiento de América, la Punta de la Orchilla se consideraba el límite del mundo conocido (a pesar de que Finisterre haya adoptado tradicionalmente este término). Y por este punto pasó el geógrafo el meridiano cero de referencia. La cartografía mundial dio un gran vuelco con la aparición del Nuevo Mundo. A pesar de ello en 1634 se dieron cita matemáticos y astrónomos en París para ratificar el meridiano del Hierro como meridiano cero para todos los países.

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El meridiano de París es aquel que pasa por el Observatorio de París. Las mediciones más precisas de dicho meridiano fueron llevadas a cabo por François Arago. Nació en la localidad de Estagel, cerca de Perpignan en 1786. Tras ingresar como secretario de la Boureau des Longitudes (Oficina de las Longitudes) recibió el encargo completar las mediciones del meridiano. Durante tres años estuvo trabajando primero en los Pirineos con un compañero suyo, y después en la isla de Mallorca. Sus trabajos fueron confundidos con labores de espionaje ante la inminente invasión napoleónica. Su persecución se prolongó hasta julio de 1809 en el que finalmente alcanzó el puerto de Marsella. A pesar de todas sus vicisitudes conservó los resultados de sus investigaciones, y fue nombrado miembro de la Academia Francesa de las Ciencias con tan sólo 23 años. A lo largo de su vida desarrolló una labor incansable en el campo de las matemáticas, física y astronomía. En 1848 fue elegido ministro de la Guerra en el gobierno provisional de la república, tras la caída del rey Luis Felipe I, ejerciendo responsabilidades de jefe de gobierno. Entre las medidas sociales que tomó fue la reducción de la jornada laboral y la abolición de la esclavitud. Tras su periplo político volvió a su labor de investigación hasta su muerte en 1852.
El meridiano de Greenwich desde hace 132 años es el meridiano cero o primer meridiano. Su punto de referencia es el antiguo Real Observatorio de Greenwich, situado en la ribera del Támesis, a 15 kilómetros de Londres. Tras la Segunda Guerra Mundial fue trasladado el observatorio debido a su mala visibilidad, pero las viejas instalaciones se conservan y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Se trata de una línea prexinada* que une los polos dividiendo el mundo en dos partes. Discurre de norte a sur atravesando Francia, España y Reino Unido, en Europa, Argelia, Malí, Burkina Faso, Togo y Ghana, en África. Cada 15° en dirección al este y al oeste se establecen nuevas líneas imaginarias hasta completar los 180° de la esfera terrestre. La línea opuesta al meridiano de Greenwich atraviesa el Océano Pacífico y se conoce como el meridiano de 180°.
*Prexinada: Imaginaria.
La importancia de este meridiano radica en que es la referencia usada para realizar el cálculo de las diferencias horarias entre cada punto de nuestro planeta. Para ello fueron definidos los husos horarios, dividiendo la superficie terrestre en veinticuatro áreas. Cada uno de ellos está centrado en un meridiano. El huso central es el huso 0, dividido en dos partes iguales por el meridiano de Greenwich. Está limitado por los meridianos de longitudes 7º 30′ W y 7º 30′ E. Los husos se representan por la letra Z y se numeran de 0 a 12 horas. Como la Tierra gira de oeste a este, son positivos hacia el este y negativos hacia el este. Todos los lugares que se encuentran en el mismo huso horario tienen la misma hora. Y el día universal comienza a medianoche en el huso central. El meridiano de 180° es la línea internacional que marca el cambio de día.

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Anteriormente se usaba el tiempo solar aparente con lo que la diferencia de hora entre una ciudad y otra podía ser de unos minutos. El empleo de los husos horarios corrigió el problema parcialmente, al sincronizar los relojes de una región al mismo tiempo solar medio. Sin embargo debido a las características geográficas cada país, región o archipiélago ha adoptado un huso común, no ajustándose exactamente al espacio geográfico marcado por las líneas imaginarias. Incluso en España se da la anomalía de tomar un huso desplazado más de una hora respecto al que nos correspondería geográficamente. Esta decisión fue tomada por Francisco Franco con el fin de llevar la misma hora que la Alemania de Hitler. Esto quiere decir que deberíamos tener una hora menos. Resumiendo, por nuestra situación deberíamos llevar la hora media de Greenwich (GMT). En ibierno* llevamos una hora más por el cambio político llevado a cabo hace medio siglo (GMT+1). Desde el año 1981 se aplica la normativa europea de adelanto de una hora para aprovechar mejor la luz solar y consumir menos electricidad (GMT+2). Y a pesar del desfase horario respecto al huso horario ésta es la hora que mejor llevamos los españoles y este año incluso se han pronunciado a favor de su mantenimiento el parlamento autonómico de Baleares y se ha sumado al debate la Comunidad Valenciana.
*Ibierno: Invierno.
El meridiano de Greenwich también atraviesa Aragón. En su recorrido de norte a sur cruza los Pirineos y atraviesa el valle de Ordesa, a escasos metros de las conocidas Gradas de Soaso. Siguiendo su trazado hacia el sur llega al valle del río Ara, y pasa a menos de cien metros del casco urbano de Jánovas, ahora inmerso en su recuperación. La línea imaginaria en su avance rectilíneo pasa justo por encima de las tres viviendas apiñadas que componen la pintoresca aldea de Aguilar. Más al sur, pasa a unos cincuenta metros de la aldea de El Pueyo de Morcat, situada cerca del nacimiento del río Vero. La localidad aragonesa más importante por la que pasa el meridiano es Berbegal, en el Somontano de Barbastro. Precisamente en su casco urbano, muy cerca de la plaza Europa, se ha colocado un monolito que señala el paso del meridiano, así como un cartel informativo.

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También pasa a unos metros del puente medieval que cruza el río Alcanadre, en las inmediaciones de Villanueva de Sigena. Pero sin embargo el lugar más conocido de paso está en la autopista del Nordeste (AP-2) la cual une de las ciudades de Zaragoza y Barcelona. Varios letreros avisan al conductor el paso del meridiano de Greenwich, situado entre las localidades de Bujaraloz y Peñalba. El monumento está formado por arco de cuatro metros de anchura que cruza la autopista con la orientación adecuada a la línea imaginaria. Por la noche tiene además el atractivo de estar iluminado.

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En su avance hacia el sur se introduce en tierras zaragozanas. Entonces atraviesa el embalse de Mequinenza por el paraje conocido como la Herradura, debido a la forma del gran meandro inundado del río Ebro. Tras su breve periplo por la provincia de Zaragoza pasa a tierras turolenses. Entonces atraviesa la carretera nacional N-240, la cual parte del paraje de Las Ventas en la carretera de Alcañiz a Vinaroz, y toma dirección a Calaceite. En el km 757 hay una pequeña área de descanso. Un discreto poste vertical marca el paso del meridiano cero, y una línea atraviesa el asfalto de esta vía de servicio.

Y poco a poco va tomando dirección al Mediterráneo pasando por la última de las localidades aragonesas. A poco más de cien metros se quedan las casas más cercanas de Fórnoles del meridiano de Greenwich. Finalmente pasa a la provincia de Castellón, y abandona tierras aragonesas tras un recorrido de aproximadamente 220 kilómetros.

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