Remontando el río Ésera

Al nombrar el río Ésera, muchos tendrán dificultad para ubicarlo en Aragón. No es muy conocido a pesar de ser uno de los ríos pirenaicos más importantes, que recorre casi cien kilómetros entre el Macizo de la Madaleta y su desembocadura en el río Cinca una vez atravesado el Congosto de Olvena. Pero si digo que pasa por Graus, Campo y Benasque seguro que es más fácil de localizar.

El pasado fin de semana estuve remontando el río y realicé una primera parada en Graus, capital de la Ribagorza. Me encanta esta localidad y cada vez que la visito es inevitable visitar su comercio tradicional, con excelentes manjares en embutidos y lamines*, cuyo máximo exponente es la longaniza de Graus. Pero también me gusta pasear por sus calles que guardan el sabor de antaño, y llegar a la plaza Mayor. En esta ocasión lo hice de noche. Es uno de esos lugares que me fascina; una amalgama de fachadas irregulares, todas diferentes, que dan lugar a un conjunto único por la singularidad de las pinturas que ofrecen. También me pasé por el Espacio Pirineos, en la plaza de la Compañía, donde había una exposición de fotos antiguas de Benasque en tres dimensiones muy interesante. En Graus hay mucho más que ver, que ya había visitado. Los portales medievales de Linés y Chinchín, el puente de Abajo y sobre todo la basílica de la Virgen de la Peña, con sus magníficas vistas de la localidad.

*Lamines: Dulces.

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Remontando el valle llegué hasta Santaliestra y San Quílez. Esta localidad estuvo amenazada por la construcción de un pantano durante décadas. En esta ocasión los pantaneros no consiguieron su objetivo y el sentido común hizo que se desechase esta opción en favor del embalse de San Salvador. Para poder contemplar la belleza de este tramo del valle y celebrar que todavía sigue virgen subí hasta la ermita de Santiago. Para ello tomé una pista que sale desde la carretera, muy cerca del desvío al pueblo y que conduce a la aldea despoblada de La Corona. Tanto por la pista, algo más larga, como por senda, se puede subir a la parte alta, atravesando un bello bosque de pinos, bojes y quejigos. Tras el esfuerzo por la subida, arriba todo son recompensas. Un pueblo deshabitado más en mi mochila, que la vegetación ya ha atrapado en parte, y la visita a la ermita situada a diez minutos. Está ubicada al borde de un acantilado vertical de trescientos metros de altura. Ni que decir tiene que las vistas son espectaculares, con el río Ésera surcando un precioso valle, en cuyo fondo se contempla la localidad de Santaliestra.

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También aproveché para visitar algún despoblado más en los alrededores de Campo, otra de las poblaciones por las que pasa el río Ésera. Aldeas como Bacamorta, Terraza y Esterún, donde todavía hay algo de vida, pero ya poca. Con ellos ya me quedan sólo 44 pueblos en mi lista. Y para terminar el fin de semana subí hasta la cabecera del valle, quizás el enclave más conocido. Hace cuatro meses esta localidad estuvo en las portadas de los informativos por una riada cuyo protagonista fue precisamente el río Ésera. Debido a las fuertes lluvias se produjo una avenida extraordinaria, cuyos desperfectos todavía se pueden apreciar en sus márgenes. Benasque, Benás en patués, una variedad del aragonés, es una de las joyas del Pirineo. Su casco urbano aglutina un conjunto arquitectónico con bellos ejemplos de casas en las que destacan los detalles de sus portadas. Entre todas ellas destacan Casa Fauré, junto a la Casa La Bila (ayuntamiento), Casa Juste, con su torreón, y el palacio de los Condes de la Ribagorza, recientemente restaurado. El domingo por la tarde el paseo fue muy tranquilo. Habían llegado las primeras nevadas pero los esquiadores todavía no tenían a su disposición las pistas de esquí con lo que las calles estaban desiertas. Disfruté de manera intensa de lo pintoresco de esta localidad que hacía años que no visitaba. Todavía había restos de la nieu* caída hace unos días, la primera nevada de la temporada, que sí teñía de blanco las montañas se alrededor. Culminé mi estancia con un café caliente en uno de los pocos bares abiertos, saboreando lo visitado en este fin de semana por tierras ribagorzanas, junto al río Ésera.

*Nieu: Nieve.

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