Alabastro, el mineral aragonés más internacional

El alabastro tiene su origen etimológico en el término αλάϐαστρος, procedente del griego antiguo. Con este nombre, Alabastron, los griegos renombraron una ciudad egipcia cercana a Tebas donde se extraía este material. Se utilizó éste para elaborar a partir del siglo XI a.C. unas pequeñas vasijas, que tomaron el nombre los alabastrones. Generalmente eran estrechas y de cuerpo redondeado, y no tenían ansas*. En ellas se portaban perfumes o ungüentos. Inicialmente se hacían con calcita, el alabastro de los antiguos, aunque después se fabricaron con terracota. Su uso se extendió a la Antigua Grecia a partir del siglo VII a. C, y también a otros puntos del mundo antiguo y de la cultura clásica. Desde su origen, se denomina alabastro a dos minerales totalmente diferentes: la calcita y el yeso. Sin embargo su composición y sus propiedades físicas no tienen nada en común. El alabastro calcáreo está constituido fundamentalmente por calcita (CaCO3) y se presenta en masas fibrosas, translúcidas, formadas por capas de crecimiento paralelas o concéntricas. Su dureza ronda el valor 3 en la escala de Mohs. En cuanto al alabastro yesoso, es el conocido en la actualidad como alabastro. Se trata de una rara variedad de yeso (CaSO4.2h2O). Tiene una dureza de 1,5 a 2 en la escala de Mohs, es decir, se raya con la uña. Su aspecto es compacto y está constituido por diminutos cristales de yeso, de entre 10 y 80 micras. Este tipo de yeso se presenta en masas compactas y homogéneas, de grano fino, y color blanco o ligeramente gris. Los alabastros más puros y constituidos por cristales más finos son los de mayor calidad.
*Ansa: Asa.
Sus propiedades físicas (translucidez, densidad, dureza, color, etc.) le confieren unas peculiares características ornamentales. Sus tonalidades entre blanquecinas y grisáceas, además de permitir el paso de la luz son los motivos por los cuales el alabastro es valorado como piedra decorativa. Debido a la textura que le confiere el pequeño tamaño de grano, similar al mármol pulimentado, es apreciado para el uso en la construcción así como en numerosos trabajos de arte. Además su blandura permite tallarlo con formas muy elaboradas con cierta facilidad. Sin embargo también tiene propiedades que han limitado su empleo. El alabastro es menos resistente a compresión (200 kg/cm2) que otras piedras naturales de uso equiparable como el mármol (de 600 a 1000 kg/cm2). Además cuando se expone a altas temperaturas, pierde moléculas de agua, y por lo tanto su translucidez. Debido a ello se aconseja para la decoración de interiores. También es soluble con el agua, por lo que puede sufrir serias erosiones superficiales el alabastro expuesto a este agente.
Una de las peculiaridades es su procedencia. La mayor parte de la producción mundial procede de Aragón. Esta variedad de yeso se extrae en menor medida en otras canteras españolas así como de Italia, Grecia, Inglaterra, Alemania, Libia o Egipto. Los yacimientos aragoneses se concentran en dos zonas: en el entorno del valle del Ebro, en la Ribera Baja del Ebro y Bajo Martín, y en la zona de Calatayud, en concreto en la cuenca baja del Jiloca. En la actualidad son 8 las empresas que llevan a cabo la extracción de este mineral en 10 explotaciones activas que ocupan una superficie cercana a las 180 hectáreas. El sector emplea de manera aproximada a unos 200 trabajadores. La formación de este mineral comenzó en la Era Terciaria, gracias a depósitos que tienen una antigüedad de entre veinte y treinta millones de años. En la zona del valle del Ebro las capas de alabastro suelen ser de entre uno y dos metros de espesor, cuyos estratos horizontales se intercalan con capas de arcilla, areniscas y margas. También en forma de grandes bolos rodeados de arcillas. En la zona de Calatayud los bancos de yesos tienen espesores de entre 4 y 12 metros. Uno de los inconvenientes es el impacto medioambiental que provoca su extracción. La explotación se realiza a cielo abierto y de todo el material extraído sólo se aprovecha el 10% una vez eliminadas las impurezas. La actividad de las sernas* causa un grave impacto en el paisaje, difícil de restaurar en un clima tan árido. A ello se añade que el mineral es muy soluble en agua y el relieve se erosiona con facilidad.
*Serna: Cantera de piedra.
Aragón cuenta con seis centros de tratamiento para la elaboración industrial y artesanal. Se ubican en las localidades de Quinto, Sástago y Zaragoza, en esta provincia, y Azaila, Albalate del Arzobispo y La Puebla de Híjar, en Teruel. La producción que es apta para su comercialización, oscila entre las 25.000 y las 40.000 toneladas al año. Tras la extracción se procede a su tratamiento. La piedra en bruto es limpiada y cortada en placas de distintas medidas y grosores. Es necesario un dispositivo especial de enfriamiento para impedir que durante el corte las láminas se vuelvan opacas bajo el efecto del calor. También se prepara el alabastro en cilindros tubulares para su comercialización. Aragón está a la cabeza de la producción mundial y su alabastro se comercializa en diferentes mercados como el de Estados Unidos o países asiáticos.
El Gobierno de Aragón, a través del Departamento de Industria e Innovación y de su Dirección General de Energía y Minas, ha apoyado durante los últimos años la promoción, el desarrollo y la expansión de la producción de alabastro. En diciembre de 1999 se creó la Asociación para el Desarrollo del Alabastro en Aragón. El objetivo es la mejora de las técnicas empleadas, la restauración de los terrenos afectados, la transformación en nuestro territorio y la comercialización en busca de nuevos mercados. De igual modo, entre los objetivos públicos compartidos con el sector empresarial y la Universidad de Zaragoza se encuentra obtener una certificación para el alabastro de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) con el fin de permitir la exportación del alabastro como material de construcción y abrir de esta forma nuevos mercados en el extranjero.

El alabastro ha sido considerado la piedra del arte por excelencia desde la antigüedad clásica hasta hoy en día siendo uno de los materiales más utilizados por arquitectos y escultores debido a sus peculiares características geológicas. En cuanto a Aragón, debido a disponer de abundante material, ha tenido un uso muy amplio. Su empleo se remonta a la época romana, con la reconstrucción de las murallas de Zaragoza sobre el siglo III d. C. En época musulmana este material fue empleado tanto en la muralla del Palacio de la Aljafería como en la decoración interior. El arte románico lo aplica fundamentalmente en ventanas de iglesias y ermitas, aprovechando su propiedad traslúcida. Sin embargo la utilización del alabastro toma mayor impulso durante el periodo gótico y renacentista, no sólo en la arquitectura religiosa sino también en la arquitectura civil e institucional. En cuanto al alabastro aragonés ya gozaba de prestigio fuera de nuestras fronteras en el siglo XVI, siendo entonces citadas las canteras de Gelsa y Fuentes de Ebro, sin olvidar otras situadas en Fuentes de Jiloca y Borja.

aljaferia_alabastroLa lista de obras en las que se ha utilizado el alabastro en Aragón es interminable. Una de las ejecuciones más tempranas y sobresalientes es el sepulcro del arzobispo Lope Fernández de Luna (1382), en la Seo de Zaragoza. Un siglo después en la misma catedral se llevó a cabo el gran retablo mayor (1488), una de las mejores y más influyentes obras góticas aragonesas. En ella participaron Pere Johan, Hans de Suabia, Francisco Gomar y Gil Morlanes el Viejo. Sus dimensiones son de 16 metros de alto por 10 metros de ancho. El alabastro en esta ocasión fue policromado, con detalles en color dorado, dejando zonas con la blancura de este material, estableciendo un bello contraste. Precisamente Gil Morlanes fue el encargado de llevar cabo el retablo del monasterio de Montearagón (1509), el cual ahora se encuentra depositado en la catedral de Huesca. Unas décadas después fue encargado a Damián Forment el retablo del altar mayor de la entonces colegiata de Nuestra Señora del Pilar (1518) de Zaragoza. Su única condición era que fuera tan bueno o mejor que el de la Seo. Por aquel entonces también se culminaba otra de las joyas del renacimiento aragonés, la portada del monasterio de Santa Engracia de Zaragoza (1517). Fue iniciada por Gil Morlanes El Viejo y terminada por su hijo Gil Morlanes El Joven. Calatayud también cuenta con la magnífica portada de la colegiata de Santa María (1528) ejecutada por Esteban de Obray y Juan de Talavera. Ambas portadas tuvieron que protegerse de las inclemencias meteorológicas, ya que el alabastro es sensible a la lluvia.

portadacolegiatasantamariacalatayud_alabastroDamián Forment también ejecutó el encargo del retablo mayor de la catedral de Huesca (1534), nada menos que por cinco mil ducados de oro.  Pero el alabastro también dejó la huella en la arquitectura civil, con uno de los conjuntos artísticos más representativos del arte renacentista aragonés, el Patio de la Infanta (1550). Formaba parte del Palacio de Gabriel Zaporta, que fue desmontado por la ruina del edificio. Tras ser comprado y trasladado a París por un anticuario, volvió a Zaragoza instalándose en la sede central de Ibercaja, cerca de su anterior ubicación. El retablo de la Catedral de Santa María de la Asunción de Barbastro fue encargado a Damián Forment y su discípulo Juan de Liceyre dejando terminada la parte inferior en 1560. Hasta 1602 no se completó el retablo en un estilo completamente distinto. Uno de los últimos retablos de esta floreciente etapa es el retablo del monasterio de Rueda (1609) ejecutado por los maestros Esteban y Borunda. Tras la desamortización de Mendizábal el retablo cruzó el Ebro, y se trasladó a la iglesia parroquial de Escatrón.

patioinfanta_alabastro

En los últimos años este material ha sido utilizado en Aragón en obras tan emblemáticas como el antiguo Pabellón de Aragón en la Expo de Sevilla (1992), o en el Auditorio de Zaragoza (1994). Pero el alabastro aragonés también ha sido utilizado fuera de nuestras fronteras formando parte del Museo de la Fundación Miró de Palma de Mallorca (1992), el edificio de la Asamblea de Madrid (1998) o la Catedral de Los Ángeles (2002), en Estados Unidos, obra del afamado arquitecto Rafael Moneo. No sólo los arquitectos lo incorporan a sus obras, también es la materia prima para escultores como Eduardo Chillida. Entre sus numerosas obras se puede destacar “Lo profundo es el aire” (1996), que se encuentra en el museo de Guggenheim de Bilbao. Y también José Miguel Abril, escultor turolense con diversas obras realizadas con alabastro, entre ellas “Velocitauro” (2009).

velocitauro_alabastroFoto cedida por José Miguel Abril

Además de toda la obra artística, en el siglo XX el alabastro comenzó a ser utilizado en el diseño de interiores residenciales por diseñadores del Art Deco y Art Nouveau. El resultado es crear espacios personales y únicos aportando una iluminación agradable y acogedora tanto con luz artificial como con luz natural. También se ha incorporado al diseño de mobiliario, como muebles para baños, dormitorios, puertas, mesas e incluso sillas realizadas en su totalidad con alabastro. Todo ello añadido a la tradicional fabricación de aparatos de luz decorativos, como tulipas y plafones.

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Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, los ilustrados aragoneses en el olvido

En una de mis aventuras urbanas visité una exposición en Zaragoza en la que aprendí muchas cosas que desconocía sobre mi tierra. Lo que en un principio parecía un catálogo de obras de arte de diferentes estilos se convirtió en un apasionante viaje al pasado reciente de Aragón. Como fruto de mi visita también pude extraer paralelismos muy interesantes con la situación actual. Tras descubrir la revolución social y económica llevada a cabo por sus impulsores en aquella época queda de manifiesto que hoy en día necesitamos gente como aquella, con una verdadera implicación para levantar Aragón. La Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País se fundó el 1 de marzo de 1776. Nació bajo el influjo de la Ilustración y su objetivo era claro: fomentar el conocimiento y el desarrollo de las fuentes de riqueza de Aragón. Este grupo de personas que se dedicó en cuerpo y alma a esta ingente labor tenía un claro sentido patriótico. Y así quedó reflejado en su escudo, en el cual aparece en el espacio central el legendario árbol del Sobrarbe donde figura su lema “Florece fomentando”.

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Sus creadores no eran exclusivamente gente de la nobleza, ya que apenas suponía el 11% de sus miembros fundacionales. En ella había principalmente clérigos, funcionarios y profesionales liberales que trabajaron en los diferentes aspectos de la economía. Su ámbito de actuación era el territorio aragonés, y no solamente la capital aragonesa, ya que sólo un tercio de sus fundadores vivían en Zaragoza. Un grupo de ilustrados que se puso a trabajar a fondo con el fin de sacar a Aragón del retraso que padecía, esquivando la desigualdad social que imperaba en la época. Entre los que formaron parte de esta sociedad estaban Francisco de Goya (ilustre pintor aragonés), Francisco Loscos (farmacéutico turolense clave en la botánica europea del siglo XIX), Florencio Jardiel (impulsor de numerosos y variados proyectos), Josefa Amar y Borbón (feminista adelantada a su época) o Ramón de Pignatelli (uno de los aragoneses más importantes del siglo XVIII, artífice del Canal Imperial de Aragón e impulsor de la plaza de toros de Zaragoza, y con ella el Hospicio Pignatelli y la Real Casa de Misericordia). Y de esta manera llega el primer paralelismo con la actualidad, ya que éste podría compararse con el movimiento ciudadano que ha surgido en nuestros días. Sus enemigos fueron el poder establecido de los gobernantes de la época, que nada tenía que ver el sistema democrático actual, pero que de igual manera estaba muy alejado de la realidad social. Y cómo no la Iglesia Católica, que tan reacia ha sido siempre a los cambios y entonces a la pérdida de su poder dentro de aquella sociedad. Ahora la situación económica es igualmente preocupante y desigual en la sociedad, y los enemigos no son otros que algunos de nuestros políticos, los cuales se agafan* a su cargo, sueldo y privilegios, dejando de lado su verdadera vocación de servicio a la sociedad.

*Agafar: Aferrar.

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La Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País se rodeó de gente experta y muy implicada. En los 32 primeros años de existencia sus socios celebraron 1.565 reuniones de trabajo, una muestra de su compromiso con la sociedad aragonesa. Una de sus primeras labores fue realizar documentos exhaustivos de la situación económica real de múltiples lugares de la geografía aragonesa para comenzar a diseñar las líneas de actuación. Como la mentalidad económica no era un saber que se enseñara todavía en la universidad crearon entre los años 1778 y 1785 escuelas de agricultura, matemáticas, economía civil y comercio (la primera de España), dibujo, flores a mano, filosofía moral y derecho público. En el año 1792 impulsaron la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Y en 1800 el Real Montepío de Labradores del Arzobispado de Zaragoza.
El trabajo desarrollado por esta sociedad fue amplísimo y apenas conocido. En el terreno agrícola, a través de su escuela, publicaron libros y folletos para los agricultores con el objeto de mejorar la producción, enseñándoles nuevas técnicas y recomendando los cultivos más adecuados a sus tierras. También publicaron instrucciones para mejorar el vino y desarrollaron nuevas técnicas para la depuración del aceite de oliva. Apoyaron la construcción del Canal Imperial de Aragón, como obra fundamental para el desarrollo de regadíos en la margen derecha del río Ebro. Respecto a la industria impulsaron nuevos sistemas de obtención de acero, así como mejores técnicas de hilado de seda. Y trabajaron también para fomentar la mejora de comunicaciones, básicas para desarrollar el comercio y las exportaciones, entre ellas la conexión ferroviaria con Francia a través del túnel de Canfranc. Un trabajo altruista y comprometido con su tierra, que ahora desarrollan nuestras instituciones, un nuevo paralelismo con la actualidad. La social siempre fue una de las líneas de trabajo fundamentales y trabajaron por reducir la pobreza creando una Junta de Caridad que canalizaba las limosnas, abrieron escuelas que daban pequeñas cantidades de dinero a los hijos ofreciendo además trabajos a las mujeres de los jornaleros. También se dedicaron a analizar manantiales de aguas minerales y se construyó un jardín botánico en Zaragoza donde se cultivaban plantas medicinales.

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Pero su capacidad como motor de desarrollo no sólo quedó aquí. En el año 1876 la sociedad creó la Caja de Ahorros y Monte de Piedad. Su objetivo era el préstamo de créditos con el fin de empentar* el desarrollo de la sociedad. La heredera a día de hoy de aquella caja es Ibercaja, que aunque tenga el mismo objetivo que en su origen, está muy alejada del beneficio social con el que se creó el Monte de Piedad. En la actualidad, como el resto de entidades bancarias sólo se preocupan por su beneficio empresarial, recortando su obra social día tras día. Además muchas de sus acciones sociales les permiten efectuar desgravaciones tributarias muy sustanciosas. Otro paralelismo más entre uno de los logros de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y nuestros días. También organizaron dos exposiciones en Zaragoza, en 1868 y 1885, con el fin de ofrecer una visión industrial y agrícola de la ciudad. Participaron en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 en conmemoración del centenario de los Sitios de Zaragoza, y que además sirvió para divulgar el progreso económico de la región aragonesa. Y en el año 1934 promovieron la creación de la Feria de Muestras de Zaragoza, que en el año 1941 materializó un espacio ferial propio frente al parque José Antonio Labordeta.

*Empentar: Impulsar.

camara_comercio_zaragozaEs imposible resumir en unas pocas líneas la trayectoria de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y su influencia sobre la economía aragonesa desde su creación. Mucho les debemos a aquellos ilustrados que pusieron todo su empeño en mejorar nuestra sociedad, y que apenas han tenido como reconocimiento la medalla de las Cortes de Aragón. Merecen un máximo reconocimiento a nivel social y la organización la exposición que visité supone un granito de arena, aunque sería necesario mucho más para dignificar y reconocer su labor por parte de las instituciones aragonesas.