Toros de Osborne, una ganadería presente en las carreteras aragonesas

Una de las imágenes más singulares de las carreteras españolas cumplió hace poco los sesenta años de existencia. Se trata de unas enormes figuras de color negro conocidas como Toros de Osborne. Las siluetas se encuentran repartidas a lo largo de la geografía española, bien visibles desde carreteras generales. Su ubicación sobre cerros recorta el horizonte favoreciendo su visión. Aunque inicialmente su función era publicitaria, con el paso del tiempo se han convertido en un símbolo cultural de España.

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Osborne es el nombre de una de las bodegas familiares más importantes de nuestro país. Fue fundada en 1772 siendo a día de hoy de las empresas más antiguas de España. Su creación se debe a un comerciante inglés, Thomas Osborne Mann, procedente de Exeter (capital del condado Devon, en Inglaterra). Se estableció en Cádiz con el objetivo de exportar el vino de Jerez. Al poco tiempo estableció vínculos comerciales con Sir James Duff y su sobrino William Gordon, propietarios de varias bodegas en El Puerto de Santa María. En esta localidad funda su propia bodega. Después de todo este tiempo se ha convertido en un gran grupo empresarial, todavía de carácter familiar y de capital exclusivamente español. Sus marcas más afamadas son los brandys Veterano y Magno, entre otros muchos. También otras bebidas como Anís El Mono. Y además comercializa vinos con denominación de origen de Jerez, Rioja, Rueda y Oporto. Pero desde sus inicios también elabora productos procedentes de cerdo ibérico de bellota.

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En el año 1956 las Bodegas Osborne encargan a la Agencia de Publicidad Azor un anuncio para promocionar su brandy Veterano, con el fin de poner vallas publicitarias en las carreteras españolas. El encargado del diseño será Manolo Prieto, el director artístico de la agencia publicitaria. El dibujante lleva a cabo la silueta de un toro bravo y desafiante mirando al frente. En un primer momento a las bodegas no les gustó ya que les parecía más apropiado para anunciar una ganadería. Sin embargo Manolo insistió y les convenció, aceptando al final. A modo de prueba fue colocada una maqueta del Toro de Osborne en la nacional 1, a la altura de Cabanillas de la Sierra. Su color blanco no superó la prueba de impacto visual de cara al director de publicidad de la empresa, que la presenció por sorpresa. Por ello se decidió pintarla de negro. Entonces fue colocada la primera valla publicitaria con la figura del toro en mayo de 1957, a la altura del kilómetro 55 de la carretera Madrid-Burgos, en el mismo emplazamiento que la maqueta. A ella se siguieron más ejemplares que inundaron las carreteras del país. Eran de madera y medían 4 metros de altura. Aquellos primeros toros eran ligeramente diferentes con respecto a los actuales. Tenían el cuerpo negro y los cuernos blancos. En su cuerpo tenían en grandes letras rojas perfiladas en blanco “Veterano Osborne”, con una copa de brandy dibujada sobre ellas. En el año 1961 comienzan a instalarse toros fabricados en metal, debido a que los anteriores eran poco resistentes a las inclemencias meteorológicas. En este nuevo formato se elimina el color blanco de los cuernos y se mantiene la leyenda publicitaria. Y de paso se aumenta su tamaño a los 7 metros, con una superficie de 40 m2. Sin embargo un año después se produce un cambio de legislación con respecto a los carteles publicitarios en las carreteras. Al ser obligados a alejarse de las vías se decide aumentar su tamaño para mantener su efectividad. Su tamaño, que ya no se modificará, tiene unas dimensiones de 13,80 metros de altura máxima en los cuernos (como un edificio de cuatro plantas) y la misma longitud en horizontal del pecho a la cola. Su superficie se amplía a 150 m2. Esta estructura se compone de cuatro torretas metálicas (que coinciden con las patas del animal) apoyadas en sendas zapatas de hormigón de tres metros de lado y dos metros de profundidad, que sustentan la estructura. En ella se apoyan sesenta chapas metálicas de acero galvanizado que componen la silueta del toro. Las estructuras metálicas y las chapas de la silueta del toro, cuyo peso ronda los 4.000 kilos, se fabrican en los talleres de la empresa Félix Tejada e hijos ubicados en El Puerto de Santa María y son montadas por personal de esa empresa. En los momentos de mayor expansión la Península Ibérica llegó a contar con más de quinientos Toros de Osborne.

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En julio del año 1988 se promulga la Ley General de Carreteras que obliga a retirar la publicidad visible desde cualquier carretera estatal, en los tramos interurbanos. Esta normativa se puso en marcha para evitar la distracción de los conductores. La publicidad tiene el claro objetivo de captar la atención, y las distracciones en general son uno de los factores más importantes de siniestralidad. Sin embargo las lagunas con las que cuenta esta ley provocan que las carreteras españolas estén salpicadas de anuncios en determinados tramos. Está prohibida la publicidad visible desde la calzada y sus inmediaciones, pero sólo afecta a las carreteras de titularidad estatal, el 15% del total. Y sólo para las vías interurbanas. En estos casos además están permitidas aquellas vallas autorizadas por el Ministerio de Fomento. Y también están permitidos los rótulos de establecimientos siempre que estos estén colocados sobre un edificio. Las zonas urbanas están exentas de la limitación, siempre que el plan general lo considere terreno urbanizable, el cual puede recalificarse con una aprobación municipal. En estos casos la velocidad de la vía es independiente, con lo que es fácil encontrar vallas publicitarias en vías de alta capacidad, con mayor factor de riesgo de accidentes. En el resto de las carreteras la regulación depende de las comunidades autónomas, siendo en cada una de ellas diferente. Las más restrictiva es la de Castilla León que incluso prohíbe la publicidad en zonas urbanas salvo en travesías de grandes ciudades. La más permisiva es Madrid donde la publicidad está permitida en general, siempre que las vallas se coloquen a 100 metros de la vía. En el caso de Aragón la norma coincide con la estatal en prohibir exclusivamente en las zonas interurbanas.

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A pesar de los vacíos de la ley un año después de la promulgación fueron retirados 5.000 carteles. Hubo gran resistencia por parte de las empresas que llegaron a acusar a la administración de coartar la libertad de expresión. Algunas taparon sus carteles con papel o pintura blanca. Las más rebeldes formularon querellas por cada valla retirada. El Grupo Osborne borró las letras “Veterano Osborne” de sus toros. En 1994, la publicación del Reglamento General de Carreteras ordenó retirar todos los Toros de Osborne. Se inició una campaña “Salvemos el toro” por comunidades autónomas y ayuntamientos. Argumentaban que se habían convertido en un bien cultural e incluso ofrecieron terrenos para poder recolocar a los toros sin infringir la ley. Además hubo recogida de firmas de miles de ciudadanos y el apoyo de numerosas personalidades de la cultura. Incluso Bigas Luna propuso que los colocaran todos en los Monegros. En 1997 el Tribunal Supremo los indultó definitivamente considerando que con el tiempo habían superado su sentido publicitario y estaban ya integrados en el paisaje.

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Mientras tanto se ampliaba internacionalmente la campaña de publicidad, colocando Toros de Osborne en Méjico a partir del año 1994. Se trata de unos 60 toros similares, aunque de menores dimensiones ya que no alcanzan los 6 metros de altura. Sobre el fondo negro aquí sí que conservan la leyenda publicitaria. En este caso anuncian el brandy Magno, con letras blancas o rojas de gran tamaño “Magno” y debajo en menor tamaño “Osborne”.

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En la actualidad en España se conservan 91 Toros de Osborne distribuidos de forma irregular. La mayor concentración está en torno a Jerez de la Frontera. En cuanto a comunidades autónomas Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Comunidad Valenciana son las que más poseen, mientras que algunas sólo disponen de uno como Baleares, Canarias, Melilla, Navarra y País Vasco. Y carecen de ellos Cantabria, Cataluña y Ceuta (aunque en éstas dos últimas los hubo). En cuanto a Aragón contamos con seis siluetas del famoso toro. Desde su indulto se han convertido en un símbolo nacional, repudiado por los antitaurinos y fundamentalmente por los independentistas. El único toro que se conservaba en Cataluña, en la localidad de Bruch, fue derribado por cuarta y última vez en el año 2009 (siendo levantado tres veces en diez años). También sufrió agresiones en 2008 uno de los toros ubicados en Galicia, en Abavides. En esta ocasión no fue derribado, pero si pintado de naranja. Entre 2011 y 2012 el único toro ubicado en Mallorca, en Son Real, fue agredido tres veces. Una vez pintado con la bandera gay y rancados* los testículos, una segunda pintado con la bandera de la paz y una tercera le cortaron los cuernos. También el único toro ubicado en Navarra, en la localidad de Tudela, fue derribado en 2015. Y con rachas de viento fueron abatidos en 2009 los de Villajoya (Alicante) y Tabernes de Valldigna (Valencia). Las pintadas de todo tipo son habituales en muchos de ellos debido a su posición privilegiada. En todos los casos menos en el catalán han sido reparados o reconstruidos por las Bodegas Osborne. Incluso se colocó uno en Melilla en 2011 por primera vez (por una iniciativa popular) y en 2014 otro en Murcia (por petición de su presidente).
*Rancar: Arrancar.

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En Aragón contamos con seis Toros de Osborne, todos ellos colocados en las marguins* de la A-2, la carretera que une Madrid con Barcelona. Cinco de ellos están en la provincia de Zaragoza y uno de ellos en la de Huesca. Provenientes de Madrid el primero de ellos aparece cerca de la localidad de Ariza, a la izquierda de la autovía, en el kilómetro 189. Una vez rebasada la ciudad de Calatayud aparece el segundo de ellos. Se emplaza más elevado, sobre la antigua carretera nacional, y una vez superada la salida de Aluenda, a la derecha. Se ubica en torno al kilómetro 243. El tercero de ellos conforma un paisaje ciertamente peculiar, rodeado de cientos de molinos de viento. Está enclavado en el altiplano de La Muela, en el kilómetro 295, a la izquierda de la autovía. Tras rodear Zaragoza avanza la carretera al borde de los Montes Blancos. Sobre ellos y poco antes de llegar a Alfajarín está bien visible la figura, a la altura del kilómetro 338. A partir de este momento la autovía se convierte en carretera. El quinto toro de lidia está junto a un acceso a la autopista del Nordeste a la altura de Pina de Ebro, en el kilómetro 365. Y para rematar la faena, entramos en tierras oscenses. Justo después de atravesar Peñalba aparece el sexto y último toro que se conserva en Aragón. Sobre un pequeño altozano está la valla publicitaria, junto al kilómetro 402.

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Precisamente el Toro de Osborne situado en la localidad oscense ha sido uno de los más famosos. Fue el escenario de la película “Jamón, jamón”, un drama romántico del que formaron parte actores de renombre como Javier Bardem y Penélope Cruz. Su director, Bigas Luna, escogió este emplazamiento para rodar una de las escenas más conocidas de la película. En ella uno de los protagonistas arranca de un puñetazo los testículos del toro bravo. El cartel de la película representa precisamente la silueta del toro con el nombre de la película sobre el mismo, a cuyos pies aparece la protagonista femenina. La película se rodó en las localidades de Fraga (bar de carretera), La Almolda (secadero de jamones), Monegrillo y Peñalba (Toro de Osborne), pero en toda la película la trama se acompaña de los paisajes monegrinos.
*Marguins: Márgenes.

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Queda claro que la figura creada por aquel dibujante ya no sólo representa la marca sino que se ha convertido uno de los símbolos con mayor acogida y representatividad del pueblo español. Desde su indulto la imagen del Toro de Osborne suele aparecer en otros muchos ámbitos de la vida diaria al margen del publicitario (pegatinas, gorras, llaveros e incluso sobreimpreso en la bandera española a modo de escudo). El Grupo Osborne decidió en el año 2009 integrar la silueta en el logotipo de la compañía de forma muy elegante. Y ante el uso masivo de este emblema decidió rentabilizarlo como nueva línea de negocio mediante la explotación comercial de la marca de El Toro de Osborne. Desde entonces cede el uso de su marca más conocida, mediante contratos de licencia, a empresas que fabrican los productos con el emblema y los distribuyen. Además crearon una nueva línea de tiendas oficiales en régimen de franquicia para vender sus productos oficiales. Al ser un logotipo comercial, ninguna empresa ajena a la empresa puede reproducir la imagen sin una autorización. En septiembre de 2005 una juez de Sevilla absolvió a varios comerciantes acusados de su utilización ilegal en artículos de regalo. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Sevilla, unos meses después revocó la primera sentencia y condenó a los comerciantes, aclarando que la carga cultural y simbólica que El Toro de Osborne no podía implicar un desapoderamiento de los derechos de Osborne sobre la marca. Numerosas sentencias, anteriores y posteriores a la citada, han confirmado la plena vigencia de los derechos del Grupo Osborne sobre el Toro de Osborne.

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