Miliarios en Aragón, marcando las distancias en las vías romanas

Un miliario, también conocido como piedra miliar, es una columna generalmente cilíndrica que se colocaba al borde de las calzadas romanas. Su función era informar de la ubicación y señalar las distancias a grandes ciudades. También era un instrumento de propaganda política, remarcando el emperador que había realizado la obra. Estaban situados cada milla romana. Esta distancia es igual a mil pasos romanos, con la peculiaridad de que ellos contaban un paso como el ciclo completo de un pie, es decir el movimiento de un pie mientras está apoyado el contrario. Esto equivale a una garrada*, o dos pasos de los contemplados en la actualidad. Esta distancia equivale a unos 1.480 metros aproximadamente.
*Garrada: Zancada.

Su altura oscilaba entre los dos y cuatro metros de altura, y su diámetro variaba entre 50 y 80 centímetros. En ellos aparecen inscripciones siguiendo las mismas pautas. En primer lugar el nombre del emperador bajo el cual se había construido o modificado la vía romana. En segundo lugar la distancia a Roma o a la ciudad más importante de la calzada. En tercer lugar el gobernador o unidad militar encargado de realizar las obras. Y finalmente aparecía el término “refecit” o “reparavit” si se trataba de una obra de reparación. Los primeros miliarios conocidos corresponden al periodo final de la República romana, que finalizó el año 27 a.C. La mayor parte corresponden a los siglos I y II, y en menor medida a siglos posteriores. Con las invasiones bárbaras se produjo la caída el Imperio Romano y dejaron de colocarse debido a la falta del mantenimiento de las calzadas romanas.

Las calzadas fueron esenciales para la conquista romana de nuevos territorios. Por ellas además de personas se introdujeron la cultura y política romana. Aragón fue una cruzillada* de vías romanas del nordeste de Hispania. En la época inicial el sistema de comunicaciones romano en el Valle del Ebro se articuló en torno a Ilerda. Desde allí partían las rutas hacia Osca y Celsa. Ésta última tenía un valor estratégico considerable, ya que contaba con un puente para atravesar el río Ebro. Con la fundación de Caesaraugusta hacia el año 19 a.C. y la construcción de un nuevo puente se modifican todos los esquemas viarios. La nueva colonia romana se convierte en uno de los nudos de comunicación más importantes de Hispania.
*Cruzillada: Encrucijada.

Gracias a las fuentes escritas y arqueológicas se puede componer un esquema del sistema viario romano en Aragón. Una de las primeras calzadas construidas fue la Vía Augusta, entre Ilerda y Celsa, una vez fundada esta colonia en el año 4 a.C. Pero posteriormente la ruta Ilerda-Osca-Caesaraugusta se convirtió en la ruta principal. Atravesaba tierras aragonesas procedente de Ilerda, pasaba por Pertusa en dirección a Osca y cruzaba el Ebro a través del puente situado en Caesaraugusta. Desde la capital del Ebro partían dos vías de comunicación con Pamplona, Caesaraugusta-Pompaelo. Una de ellas atravesaba la comarca de las Cinco Villas en dirección al norte, mientras que la segunda de ellas pasaba por la ciudad de Cara (Santacara, Navarra). En dirección a Las Galias y atravesando el Pirineo estaba la vía Caesaraugusta-Beneharnum. Discurría por el Gállego, y atravesaba la cordillera por el puerto de Palo, en el valle de Hecho, o por el actual puerto de Somport. Aunque otros estudios sitúan el trazado de esta vía por las Cinco Villas coincidiendo con la vía romana hacia Pompaelo, y después recorriendo el valle formado por el río Aragón. Otra de las rutas principales, Asturica-Caesaraugusta, pasaba por Bursau (Borja) y Turiaso (Tarazona). Por la ribera del Jalón pasaba la ruta Caesaraugusta-Emérita Augusta pasando por Bílbilis (Calatayud) y Arcóbriga (Monreal de Ariza). Hacia el sur estaba trazada la Vía Laminium, que conectaba Caesaraugusta con Laminio, en Ciudad Real. Finalmente entre las vías principales cabe también añadir la que discurría por el Bajo Aragón en dirección a la costa levantina, que tenía como punto de partida Contrebia Belaisca (Botorrita) y pasaba por Leonica (Mazaléon). Al conjunto de vías principales se añadían otras secundarias que permitían la organización del resto del territorio, comunicando los pequeños núcleos y villas. Aunque en el interior el transporte fundamentalmente se realizaba por las calzadas romanas, también existió el tráfico de mercancías a través del río Ebro. La existencia de esta vía fluvial queda atestiguada por los restos del puerto fluvial de Caesaraugusta. Esta comunicación en conexión con el Mar Mediterráneo tenía la ventaja de ser más fluida y rápida, y además enlazaba con esta importante ciudad en el nudo de comunicación terrestre más importante del noreste de Hispania.


Los restos arqueológicos de la calzada romana propiamente dicha son escasos en Aragón. Sin embargo son abundantes los restos de miliarios, que permiten confirmar el paso de las vías, pero sólo en algunos de los tramos. La mayor concentración de miliarios en Aragón tiene lugar en las Cinco Villas, perteneciente a la vía que comunicaba Caesaragusta y Pompaelo. El primero de ellos es el Miliario de Tiberio, encontrado cerca de Castejón de Valdejasa. Figura en su inscripción la mención a Tiburio quién reparó la vía, que fue trazada por su padre César Augusto. Corresponde la milla XXXV. Se encuentra el Museo Provincial de Zaragoza. El Miliario de Augusto, fue encontrado en el barranco de Valdecarro, cerca del castillo de Sora. En su inscripción menciona a César Augusto y a la legión X Gemina. Corresponde a la milla XXXIIX. Se encuentra en dependencias del ayuntamiento de Ejea de los Caballeros. La tercera piedra miliar de la zona, el Miliario de Tiberio, fue encontrado muy cerca del anterior, y nombra a Tiberio. Se encuentra el Museo Provincial de Zaragoza. Avanzando en la vía romana se alcanza el tramo más abundante en cuanto a restos. El Miliario de Layana fue encontrado cerca de la localidad. Se conserva sólo una parte del mismo donde se puede leer la inscripción referente el emperador Treboniano Galo. Está depositado en el Museo Provincial de Zaragoza. Avanzando por la vía, se alcanza la zona más abundante en restos arqueológicos hallados. Los Miliarios de Sádaba, Castiliscar, Sofuentes y Sos del Rey Católico son un conjunto de una veintena de piedras miliares. Buena parte de ellos fueron cedidos en depósito al Castillo de Javier, y después trasladados al Museo de Navarra. En ellos se nombra Augusto, Adriano, Tiberio, Treboliano Galo, Numeriano, Valeriano, Victorino, Caracalla, Carino, Constantino, Constancio Cloro y Licino. Debido a su estado de deterioro, y al no encontrarse íntegros, sólo se han podido ubicar la posición de cuatro de ellos, correspondientes a las millas LXV, LXIIX, LXX y LXXV. Y según algunos estudios el trazado de la vía Caesaraugusta-Beneharnum coincidía con este trazado, recorriendo el valle del Aragón y después atravesaba el puerto de Palo. A los pies de este dificultoso paso pirenaico, en el monasterio de Siresa, se conserva una lápida conmemorativa en mármol blanco fechada en el año 383. En ella se relata los problemas de mantenimiento de la vía romana, “Viam Famosam” que atravesaba el puerto de Palo “Summo Pyreneo”. Sin embargo el actual puerto del Somport era un paso mucho más fácil, y su actual nombre parece derivar de este término. A escasos metros de la frontera fue encontrado el Miliario de Somport que se conserva en un museo de Olorón.

En la vía romana procedente de Ilerda y en dirección a Osca se han encontrado tres piedras miliares. El Miliario de Tamarite de Litera fue encontrado en la partida Valbona, muy cerca de tierras catalanas. En la inscripción hace referencia a Tiberio, y marca la milla 246. Se encuentra en el Museo Arqueológico de Estudios Ilerdenses. El Miliario de Binaced fue hallado en la partida Torredella. Es de la época de Valeriano. Se encuentra en los jardines de una finca particular de la localidad. El tercero de ellos fue encontrado cerca de la carretera que une Ilche y Berbegal, y aporta escasa información ya que son escasas las letras esculpidas que se pueden leer, aunque sirve para localizar el paso de la calzada romana. Se conserva en el Museo Provincial de Zaragoza.

En el trazado de la vía Augusta que conectaba Ilerda con Celsa se han encontrado restos de varios miliarios. En Torrente de Cinca fueron encontrados tres de ellos por Juan Bautista Labaña en 1611. También encontró otra piedra miliar en la ermita de San Bartolomé en Candasnos. Se sabe de su existencia por los dibujos realizados, aunque estén desaparecidos los miliarios. En Cardiel fue hallado otro, el cual lo conserva su descubridor Aurelio Izquierdo. Y en Peñalba fue encontrado otro más, que también está desaparecido. A todos ellos se ha añadido más recientemente uno que con toda probabilidad fuera encontrado en las inmediaciones de Villa Fortunatus, en Fraga. Se conserva una pequeña parte y está depositado en una vivienda de La Iglesuela del Cid.

Otros miliarios encontrados de manera aislada son el Miliario de Domiciano, en Lucena de Jalón, cerca de Nertóbriga (La Almunia de Doña Godina). Y finalmente el Miliario de Augusto, hallado en Gallur. Este último es un fragmento que no está localizado en la actualidad.

Del sistema viario romano en Aragón, además de los restos de los miliarios, todavía se conserva la huella dejada en el topónimo de unas cuantas localidades. De los términos latinos “tertius”, “quartus”, “quintus”, “septimus”, “octavus” y “nonus” han derivado los nombres de algunos pueblos aragoneses. Están ubicados en torno a las dos ciudades romanas más importantes. En los alrededores de Huesca, la antigua Osca romana, se encuentran Tierz, Cuarte, Siétamo y Nueno. En la vía secundaria que comunicaba Osca con Barbastro estaban situadas dos de ellos. El topónimo de Tierz proviene de “tertium milliarium”. Esta ubicada la localidad a tres millas de Osca, a unos cuatro kilómetros y medio distancia. En la actualidad este pequeño pueblo ha sufrido un aumento demográfico notable debido a la cercanía de la capital oscense, con la construcción de un buen número de viviendas unifamiliares, acompañadas de otros equipamientos. El núcleo principal cuenta con una pequeña plaza donde se alza la modesta iglesia de la Asunción.

Más adelante, en la misma calzada romana, está Siétamo que hace referencia al “septimum milliarium” de los romanos, a unos 10 kilómetros y medio de Huesca. En este lugar estuvo el palacio-castillo del conde de Aranda, lugar de nacimiento en 1718 Pedro Pablo Abarca de Bolea, noveno Conde de Aranda, y ministro de Carlos III. Se trata de uno de los personajes más importantes de la Ilustración española. Se conservan escasos restos del palacio, y parte de la muralla del castillo. En el centro de la localidad se abre una gran plaza donde se alza la iglesia de San Vicente, la Casa Almudévar y el nuevo ayuntamiento construido tras el paso de la guerra civil.

Partiendo de Osca y siguiendo el curso del río Isuela, una vía secundaria la conectaba con los Pirineos. A una distancia de unos trece kilómetros y medio, es decir, nueve millas romanas, se localiza Nueno. Su topónimo procede de “nonum milliarium”. Las viviendas de la localidad se alojan en una ladera orientada al sur, ofreciendo una bella estampa desde la autovía mudéjar. En la parte alta sobresale la iglesia de San Martín, con su torre mudéjar.

La última de las localidades cuyo nombre describe su distancia en millas a la capital oscense es Cuarte, el “quartum milliarium”, a una distancia de unos seis kilómetros. Se trata de un pequeño enclave situado al sur de Huesca y cerca de la alberca de Loreto. De la modesta iglesia parroquial de la Natividad despunta una torre de planta cuadrangular de sillería.

Alrededor de la antigua Caesaraugusta aparecen otras tres poblaciones con topónimo de un numeral romano: Cuarte de Huerva, Utebo y Quinto. En el “quartum milliarium” de la vía Laminium está la localidad de Cuarte de Huerva. Se ubica a una distancia de seis kilómetros de la ciudad romana de Caesaraugusta. El nombre de esta vía procede de su destino, la ciudad de Laminio, que estuvo situada en la provincia de Ciudad Real. Esta pujante población del valle del Huerva sobresale por su desarrollo urbanístico, ligado a la actividad industrial. Su centro neurálgico es una moderna plaza porticada, en cuyo extremo se alza el moderno edificio del ayuntamiento.

En la vía romana principal que remonta la ribera derecha del río Ebro está situada la población de Utebo. La “octavum milliarium” marca una distancia de ocho millas, es decir, doce kilómetros a la capital del Ebro. Esta localidad ha sufrido un importante crecimiento demográfico gracias a su excelente ubicación en el corredor del Ebro. De su casco antiguo destaca la magnífica torre mudéjar de su iglesia parroquial, uno de los ejemplos más bellos ejemplos de Aragón.

Y para finalizar el recorrido hay que trasladarse a cinco millas de la ciudad de Caesaraugusta. El topónimo de Quinto procede del “quintum milliarium” y está situado a siete kilómetros y medio de la ciudad romana. En su traza urbana destaca la calle principal en cuyos extremos conserva los tradicionales portales-capilla. Y en la parte alta conserva el Piquete, la antigua iglesia que tras la restauración se ha convertido en un espacio cultural. La fábrica de ladrillo se culmina con una tradicional galería de arcos de medio punto. Y la torre de planta cuadrada se embellece con el trabajo mudéjar de decoración a base de ladrillo.

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Universidad Sertoriana de Huesca, la primera universidad aragonesa

La primera universidad creada en Aragón fue la Universidad de Huesca. Y fue una de las pioneras en España, tan sólo después de Palencia (1208), Salamanca (1255) y Lérida (1300). El 12 de marzo de 1354 Pedro IV de Aragón en Alcañiz declaraba su creación. El denominado por aquel entonces Estudio General ofrecía la enseñanza de Teología, Cánones, Letes, Medicina y Filosofía. El privilegio le fue concedido a Huesca a pesar de la exclusividad con la que contaba la Universidad de Lérida. Ésta fue creada por Jaime II de Aragón medio siglo antes dictando que no se podrían crear universidades nuevas en la Corona de Aragón. La rivalidad entre ambas hizo que no se reconocieran los recíprocos títulos y grados que otorgaban.
Sin embargo los orígenes de los estudios en la capital oscense se remontan varios siglos antes. Quinto Sertorio fue el protagonista durante el siglo I a.C. de las guerras sertorianas en Hispania. Llegó a dominar la Península Ibérica estableciendo su capital en la ciudad íbera de Bolskan, denominada por los romanos Osca. Dentro de su estrategia decide crear una escuela en la que educaba según los fundamentos griegos y romanos a los hijos de los íberos aliados. Con ello se aseguraba la fidelidad de los padres. Gracias a la obra “Vidas Paralelas” se conocen todos estos hechos. Fue escrita en griego por el célebre autor Plutarco entre los siglos I y II d. C. Ésta permaneció oculta hasta finales del siglo XIV, cuanto se tradujo al aragonés con el patrocinio de Juan Fernández de Heredia en medio de la corriente humanista de la época. A partir del siglo XV se comienza a afianzar la fundación latina de la universidad, y se generaliza el nombre de Universidad Sertoriana de Huesca. La escuela latina sobrevivió a la muerte de su fundador, alcanzando la etapa más brillante bajo el mandato de Julio César y el emperador César Augusto, decayendo progresivamente después.
Al norte de la ciudad de Huesca, cerca de las murallas, estuvo ubicado el Palacio Real, destinado a residencia de los reyes aragoneses. El conjunto estaba formado por varios edificios en un gran patio rodeado por un muro. Se construyeron a finales del siglo XII y principios del XIII. De ellos se conservan los dos más importantes. Por una parte una gran torre hexagonal que en su origen pudo ser más alta y estuvo rematada con almenas. En su interior cuenta con dos plantas, en cada una de las calles cuenta interiormente con un ábside. La inferior es conocida como la sala de la Campana de Huesca, en la cual no pudo llevarse a cabo este afamado hecho ya que se construyó después de tener lugar. La leyenda cuenta que el rey Ramiro II el Monje mandó decapitar a los nobles desobedientes y con ello quiso dar ejemplo a todos los demás. En la parte superior está la sala de Doña Petronila, rodeada de arcos ciegos sostenidos por capiteles. El otro edificio, más grande y alargado, fue transformado profundamente en el siglo XVI. El resto de edificios de menor tamaño no se conservan en la actualidad.

Los inicios de la Universidad de Huesca fueron precarios, siendo gobernada y patrocinada por los jurados de la ciudad. Para el comienzo de la actividad posiblemente fueron adaptadas aulas en las dependencias del Palacio Real, momento en que ya era poco utilizado por los reyes. Hubo numerosos problemas económicos que incluso provocaron la suspensión temporal de las clases en el año 1450. Su refundación fue impulsada en la década siguiente por el rey Juan II de Aragón, que realizó reformas encaminadas a su impulso. En el año 1464 la universidad fue avalada con la bula del Papa Paulo II. Posterior a esta fecha es el escudo de la universidad, en el cual se representa las figuras de un Cristo crucificado y a ambos lados los titulares de los santuarios oscenses de gran devoción de Pedro IV, Santa María de Salas y San Martín de la Val de Onsera. En la parte inferior aparecen representados el escudo real con las barras de Aragón, y los escudos de la Santa Sede y de la ciudad de Huesca.
Durante el siglo XVI tuvo lugar uno de los episodios más destacables. El duro conflicto entre Huesca y Zaragoza ante el surgimiento de una nueva universidad duró muchos años. Los oscenses se aferraban al privilegio real de exclusividad de los estudios en territorio aragonés, que por otra parte ya se habían violado en el conflicto anterior con Lérida. En el año 1542 el Emperador Carlos V otorgó el privilegio de creación de la Universidad de Zaragoza. Sin embargo la precaria situación económica dilató el proceso hasta el año 1583, gracias el empeño de Pedro de Cerbuna. En este momento el pleito entre ambas universidades llegó al momento más álgido. Desde Huesca se hacían valer de su antigüedad rememorando los estudios de Sertorio.
Respecto a las instalaciones, a principios del XVI, se reformaron los espacios que servían para la enseñanza. Las clases se impartían también en varios edificios de la ciudad. Durante este siglo la Universidad de Huesca se dotó de dos colegios mayores, a imitación de los de Salamanca. Se trataba de instituciones que daban formación universitaria de grados mayores (licenciatura y doctorado). Además de dar alox*, estaban destinados a los estudiantes de mérito pero con pocos medios económicos. En el año 1534 se fundó el Colegio Imperial y Mayor de Santiago, con trece plazas. Y en 1587 se fundó el Colegio Mayor de San Vicente Mártir. Tras la visita del rey Felipe II dos años antes, se reforma la provisión de las cátedras, estableciendo el sistema de concursos con una lección pública desarrollada ante bachilleres y estudiantes que al menos lleven tres años cursados.
*Alox: Alojamiento.

A fines de ese siglo XVI entra en grave decadencia académica. Ligado a ello la entidad carecía de aulas suficientes, así como de espacios adecuados como un teatro, teniendo que usar la cercana iglesia del Hospital. Para paliar esta situación a principios del siglo XVII comenzaron las obras de reforma de uno de los edificios del Palacio Real. Fueron suprimidas las plantas y se convirtió en una gran sala, cuyas obras terminaron en 1638. El espacio principal era un gran salón, paraninfo o teatro, utilizado para los actos más solemnes de la institución académica. Presidiendo la sala desde el año 1768 hubo un cuadro de grandes dimensiones en el cual se presentaba a Quinto Sertorio montado a caballo, y al fondo la ciudad amurallada de Osca. En la parte inferior aparece la leyenda en latín que identifica al militar romano como fundador de la universidad oscense.

La Universidad Sertoriana de Huesca había alcanzando gran prestigio a finales del siglo XVII. Contaba con numerosos alumnos y los edificios donde se desarrollaba la actividad eran insuficientes. Fue necesario proyectar un nuevo edificio que fue diseñado por el arquitecto oscense Francisco de Artiga en 1690. Se ubicó sobre el gran patio del Palacio Real derribando algunos edificios y conservando el edificio palaciego que había sido transformado en teatro. La construcción de planta octogonal se disponía en torno a un patio porticado descubierto, alrededor del cual se estaban las cambras*. Francisco de Artiga fue un polifacético personaje que desarrolló dos proyectos principales en su vida: el edificio de la Universidad de Huesca y la presa de Arguis. En su proyecto original para el edificio académico no se llegó a materializar la monumental fachada que plasmó en un grabado. Al estilo clásico planteaba dos niveles separados por columnas y coronados por un frontón en cuya parte más alta estaba la figura ecuestre de Quinto Sertorio, afianzando el mito sertoriano de su fundación. En su lugar se realizó una más austera, en la línea de los edificios de la ciudad. Se trata de una portada barroca con piedra de arenisca. El resto de los muros exteriores no presenta decoración.
*Cambra: Estancia, sala, habitación.


Con la nueva sede, en el siglo XVIII, tiene lugar la época más floreciente de la Universidad de Huesca. En aquellos años acudían numerosos alumnos catalanes tras el cierre de la universidades catalanas ordenado por Felipe V. Esta medida fue tomada por su postura durante la Guerra de Sucesión. Años después se creó una nueva universidad catalana en la localidad leridana de Cervera que sí había guardado fidelidad al nuevo rey. Sin embargo al acercarse el final del siglo se agrava la situación de la universidad, con una situación económica muy compleja. El plan universitario de Caballero en 1807 dio lugar a la desaparición de la mitad las universidades españolas, aunque la de Huesca superó esta prueba. Sin embargo el plan universitario de Calomarde en 1824 eliminó la enseñanza de Medicina de la universidad sertoriana. El motivo es que no se adaptó a la reforma académica que propugnó la utilización de la medicina práctica y el estudio de la anatomía. La Guerra de la Independencia supuso el golpe final a la universidad oscense. En el año 1845 cierra definitivamente sus puertas.


A partir del año 1850 se valora la posibilidad de crear un museo aprovechando los fondos universitarios. Uno de sus promotores, el pintor Valentín Carderera, donó gran parte de su colección privada. En el año 1873 tiene lugar la inauguración oficial. De manera paralela el edificio mantuvo su labor educativa convirtiéndose en Instituto de Segunda Enseñanza. Casi cien años después de su supresión, en 1940, el Patronato Provincial para el Fomento de los Archivos, Bibliotecas y Museos acordó solicitar el traslado de los fondos documentales de la universidad al Archivo Histórico Provincial de Huesca, donde se encuentran en la actualidad. Respecto a las instalaciones de la antigua universidad fueron adaptadas como sede del Museo Provincial de Huesca en 1968. En los años 1993 y 1999 se llevaron a cabo sucesivas reformas de las instalaciones museísticas.


En el año 1967 surgió una nueva universidad en Huesca. En ese año comienza la andadura de la Universidad Laboral “Quinto Sertorio” de Huesca. Fue una de las veintiuna que se crearon en toda España durante el régimen franquista. Eran calificadas como universidades para los hijos de obreros, y fueron diseñadas para acoger a la población rural en éxodo a las ciudades. El resultado eran grandes centros educativos de alumnos internos donde se les dotaba de formación integral, primando las enseñanzas de química, mecánica y electricidad. También se crearon universidades laborales femeninas, como la de Zaragoza, inaugurada el mismo año. Con ello se reconocía el derecho de las mujeres trabajadoras a una adecuada educación laboral. El edificio de la Universidad Laboral del Huesca se levantó en una parcela situada cuatro kilómetros al sur del casco urbano, cerca de la carretera de Zaragoza. Los autores del proyecto fueron los arquitectos José López y Luis Laorga. Los edificios de escasa altura, a excepción de la residencia y el edificio principal, ocupan 30 hectáreas. Su elemento más significativo es la pirámide, situada al frente del acceso de las instalaciones. En su interior alberga un gran salón de actos con capacidad para 1.200 personas. El bloque educativo está compuesto por aulas interconectadas por pasillos y separadas por patios interiores. La capacidad de la universidad fue de 1.800 alumnos, de los cuales 1.200 tenían régimen de internado. Las enseñanzas que se impartieron fueron Formación Profesional Industrial (rama química), Ingeniería Técnica Industrial (rama química) y Curso Preparatorio. Con la transición política tras la muerte de Franco este modelo educativo es cuestionado, y se cierran todas las universidades laborales siendo el 1977-1978 el último curso. Se reconvierten en centros de enseñanzas integradas. En la actualidad las antiguas instalaciones en Huesca albergan el Instituto de Enseñanza Secundaria Pirámide.

Tras la disputa entre las universidades de Huesca y Zaragoza con motivo de la creación de ésta última, 128 años después de la desaparición de la universidad sertoriana volvieron los estudios universitarios a la capital oscense. La paradoja hizo que fuera de la mano de la Universidad de Zaragoza. En octubre de 1973 nace el Colegio Universitario de Huesca, adscrito a la universidad zaragozana. En ella se impartían Filosofía y Letras y Medicina, ocupando diferentes edificios en la ciudad. Con la transferencia de las competencias educativas a Aragón, en 1996 se transforma en la Facultad de Huesca, albergando el primer ciclo de Medicina y la Licenciatura de Humanidades. En el año 2001 se reestructura el Campus de Huesca y se crean la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, y la Facultad Ciencias de la Salud y del Deporte. En esta última se han ido ampliando las licenciaturas y a día de hoy cuenta con Grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Grado de Odontología, además del Grado de Medicina. Y finalmente la Facultad de Empresa y Gestión Pública. A las facultades se suman la Escuela Politécnica Superior en la cual se imparten los Grados de Ciencias Ambientales e Ingeniería Agroalimentaria. Y también la Escuela Universitaria de Enfermería.


La tradición universitaria oscense no termina ahí, ya que más recientemente se ha creado una nueva universidad. La Universidad Ciudadana de Huesca no se basa en las enseñanzas regladas. Versa sobre el intercambio del conocimiento entre personas. En el año 2012 nace esta escuela abierta y cívica con la idea de servicio a los ciudadanos. El fundamento tiene como base la certeza de que todas las personas tienen conocimientos singulares que aportar, inquietudes que mostrar, sentimientos y emociones que transmitir, solidaridades que realizar y también acciones que llevar a cabo. Nuestros vecinos nos pueden enseñar mil cosas: desde cómo tejer un lienzo hasta cómo construir un circuito electrónico, una casa, un generador de viento o cómo modelar nuestra mente o saber cuándo hay que sembrar o plantar hortalizas. En las actividades propuestas un día uno puede enseñar y otro día aprender, o todo al mismo tiempo. Esta manera de enseñar es completamente diferente a la enseñanza reglada, ya que el coste para los asistentes es nulo o escaso. Y por ello la financiación no es un problema, basándose en la autosuficiencia sin necesidad de la petición de subvenciones. Entre las propuestas que en la actualidad ofrecen destacan cursos y talleres de diferentes temas, como literatura, fotografía. Y también senderismo con paseos por los alrededores de Huesca. Una visión diferente de la universidad, basada en el mismo fundamento, aprender conocimientos.

Bibliografía:

Carlos Garcés Manau. Quinto Sertorio, fundador de la Universidad de Huesca. El mito sertoriano oscense.

Anabel Bonsón Aventín. 25 años de un centro universitario en Huesca. 1999. Ed. Universidad de Zaragoza.

Enrique Satué Oliván. Una pirámide en el carrascal.
“Huesca siglo XVIII”, de Antonio y Joaquín Naval Más.

Cueva de Chaves, el eslabón arrasado

La Cueva de Chaves se emplaza cerca del pueblo deshabitado de Bastarás, en el sur de la Sierra de Guara. Sus características hicieron de ella un lugar perfecto para el asentamiento de los hombres primitivos. La cueva abierta es de grandes dimensiones. Su abertura oscila entre los 30 metros de altura máxima y 2 metros en su parte más baja. Mientras que su anchura es de 60 metros. A medida que se avanza en su interior la altura va disminuyendo con un recorrido de más 225 metros, siendo en la primera parte donde se concentran los restos arqueológicos, ocupando una superficie de unos 3.000 m2. Su orientación hacia el sur la protege del cierzo y la iluminación solar se introduce 50 metros en su interior. Y además cuenta a sus pies con un barranco, lo que permite la disponibilidad de agua.

La primera excavación se llevó a cabo en 1975 por el director del Museo de Huesca, Vicente Baldellou. Durante los años siguientes fueron divulgados y publicados los restos encontrados pertenecientes al Neolítico. A partir del 1984 se sucedieron varias campañas hasta el año 1998, participando también Pilar Utrilla, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza. De los restos paleolíticos se encargó Pilar y de los neolíticos Vicente. Los trabajos se detuvieron a la espera de poder retirar unos bloques de piedra de grandes dimensiones que impedían continuar con la excavación. Hasta ese momento se había excavado aproximadamente un 10% del yacimiento.

Según los estudios realizados, los habitantes más antiguos de esta cueva datan del Paleolítico, documentado entre 12.950 y 12.020 años a.C. Seis mil años más tarde llegan nuevos colonos. Las investigaciones llegaron a la conclusión que el asentamiento neolítico de Chaves y del Alto Aragón era anterior al de Cataluña y del resto de Aragón. La explicación a la penetración al interior desde el Mediterráneo con anterioridad hace pensar que se introdujeron desde el sur de Francia a través de la cuenca del río Têt, y atravesando los Pirineos por las cuencas del Segre y Cinca. El hombre del Neolítico domestica animales, caza, cultiva cereales y se establece de manera permanente en la cueva. Tiene inquietudes artísticas, domina la cerámica y la talla del hueso. Su estancia se prolonga nada menos que 650 años, contribuyendo a la difusión de la cultura neolítica en el Prepirineo oscense, y creándose nuevos asentamientos en el territorio.

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La cueva poseía el yacimiento neolítico más importante de Aragón y uno de los mejores de España sólo comparable a las cuevas valencianas de Or y Cendres. Un establecimiento básico desde donde los primeros colonos introdujeron la agricultura y ganadería en todo el Prepirineo oscense. Entre los hallazgos más importantes por su singularidad está el centenar de ruellos* pintados, encontrados en los niveles neolíticos. Han sido estudiados más a fondo una treintena en los cuales aparecen pintados motivos complejos como antropomorfos, cruces, estrellas o líneas convergentes, mientras que en los demás muestran restos de pinturas. Además se han extraído 11.700 restos de animales, así como otros correspondientes al ajuar de sus habitantes: brazaletes, punzones, cucharas. Y también se encontró el cadáver de un hombre en posición fetal en una pequeña fosa.

*Ruello: Canto rodado.

Hace más de treinta años un grupo de empresarios, entre los que se encontraba la familia catalana Raventós, compraron el pueblo deshabitado de Bastarás y su antiguo término municipal, una superficie de unas 1.500 hectáreas. Lo convirtieron en un coto privado de caza donde soltaron ciervos, corzos y muflones. Entonces la Cueva de Chaves quedó recluida dentro del coto cuyo perímetro fue vallado en 1974. Se trata de uno de los pocos vallados en Aragón, ejecutado antes de que la ley prohibiera este tipo de explotaciones cinegéticas. Más tarde fue adquirido por la familia francesa Lafayet (la que comercializó los bolígrafos Bic). En 2006 se amplió el capital de la sociedad entrando Maderas Bodelón, que en la actualidad es máxima accionista de FIMBAS, la empresa propietaria. Su antigüedad le ha permitido unas condiciones que hoy serían incompatibles con la declaración del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara y con las figuras de protección LIC y ZEPA.

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Desde el principio el cletau* resultó polémico ya que atraviesa dos cauces, el barranco de Solencio y el barranco del Rebullón, de dominio público. De igual manera interrumpe el paso de un camino real proveniente de Used, y cercaba el acceso a un monte de utilidad pública de 270 hectáreas. A lo largo de estos años se han roturado más de 100 hectáreas, realizado desmontes y se han ejecutado 80 kilómetros de pistas. También se han construido medio centenar de balsas y llevado a cabo el represamiento del barranco de Solencio. Todas estas obras se han realizado sin permisos desfigurando el entorno natural y produciendo enormes cicatrices, dentro de un espacio natural de máxima protección. A ello se añaden las alteraciones del ecosistema por la introducción de fauna alóctona, ajena a esta zona. Entre 2003 y 2007, el Gobierno de Aragón  abrió cuatro expedientes sancionadores por afecciones al medio ambiente, y en 2009 habían aumentado ya a seis. Ecologistas en Acción llegó a presentar 30 denuncias en dos años. Sin embargo la actuación de la administración ha sido lenta y no ha evitado el daño producido en la amplia superficie afectada. En el año 2012 se llevó a cabo el primer logro, liberando el monte público “Las Foces de Rodellar” que había sido usurpado por la empresa durante más de tres décadas incorporándolo al resto de su finca. Para ello fue necesario el retranqueo del vallado, al cual pusieron numerosas trabas a pesar de las resoluciones judiciales. Y poco a poco la administración va avanzando en la recuperación de esta porción de la Sierra de Guara. En todos los casos intentan resolver sus problemas a golpe de talonario. Cada expediente lo recurren y cuando se agotan las vías legales pagan las sanción, sin cumplir con el arreglo de los daños. Todavía quedan abiertos expedientes por el trazado de pistas, eliminación de vegetación, instalación de vallado y otras estructuras metálicas, hacer un almacén de mayores dimensiones, construir balsas o roturación de terreno. En estos años Fimbas ha pagado 80.000 euros en multas.

En junio de 2009 el Gobierno de Aragón dictaminaba el cierre del coto de caza por la introducción de una especie de cabra africana  en su finca. Se trata de la infracción administrativa más grave. Tras su larga tramitación en 2019 se hará efectiva. En junio de ese año la DGA deberá comprobar que no quedan ni muflones ni gamos, así como un máximo de 150 jabalíes y 50 ciervos. Entonces instará a la propiedad a retirar el vallado. En este periodo se está permitiendo a FIMBAS a organizar cacerías para reducir el número el censo de animales. Y para ello tiene prohibida publicitar las mismas y comercializar con la caza de animales que quedan en el coto.

*Cletau: Vallado.

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Al daño medioambiental se añade otra irregularidad. Las calles, los viales de acceso y los edificios públicos de Bastarás, como la iglesia, son de propiedad pública y pueden ser visitados libremente por cualquier persona. Sin embargo las placas de propiedad privada y las vallas en su acceso amenazan a cualquier visitante con la entrada, otra ilegalidad más a cargo de la empresa FIMBAS.

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Además del daño medioambiental sufrido por este coto de cata en octubre de 2007 se puso la guinda al pastel. Entonces se realizaron las obras de una pista de más de ocho metros de anchura hasta la puerta de la cueva de Chaves, así como el acondicionamiento del interior de la cueva y la construcción de un embalse en el barranco. Para ello fue contratada la empresa Ferpi Transportes y Obras, que utilizó maquinaria de gran tonelaje para retirar unos bloques caídos del techo de la cueva. El yacimiento que se encontraba justo debajo quedó afectado de manera irreversible ya que fueron extraídos 2.247 metros cúbicos de sedimentos, la mitad de ellos correspondientes a los restos arqueológicos. Sin embargo hasta un año y medio después no supo que el yacimiento se había destruido por completo, con la visita de los responsables del Museo de Huesca en marzo del año 2009. Durante este tiempo se pusieron múltiples impedimentos para poder visitar la finca por parte de la empresa. A ello se añadió la pasividad y dejadez de las administraciones públicas que no ejercieron como debían sus competencias de control y protección del patrimonio histórico. Ni si quiera han llegado a catalogar el yacimiento en sí con la protección de Bien de Interés Cultural, sino que simplemente está amparado por la declaración de protección de las pinturas del Solencio de Bastarás, situadas en las inmediaciones.

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Para comprender de manera visual toda esta indignante historia es recomendable ver el documental “Chaves, la memoria expoliada”, realizado por Daniel Orte y María José Urraca coproducido por Ecologistas en Acción. A lo largo de una hora analiza a fondo a través de múltiples testimonios la triste historia de este coto de caza que nunca debió existir. Recibió el Premio al Mejor Documental en el Festival de Cine de Zaragoza 2009 y fue finalista Festival Internacional de Cine Arqueológico del Bidasoa 2010.

El día 21 de septiembre de 2016 comenzó el juicio por el arrasamiento del yacimiento del Neolítico más importante de Aragón. En la causa figuraban como responsables civiles subsidiarias las sociedades FIMBAS, que gestiona el coto de caza donde se ubicaba, Ferpi, empresa que acometió las obras, y la aseguradora Mapfre. En el banquillo se sentó como principal imputado Victorino Alonso, administrador único de Maderas Bodelón, máximo accionista de FIMBAS. La acusación particular fue ejercida por Apudepa (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés) y Ecologistas en Acción. En el proceso además intervinieron como testigos Alejandro Millet, el encargado de la finca, Jesús Labata, conductor de la excavadora, y Conrado Muinos, trabajador del coto. Entre sus testimonios no dejaron claro quién dio la orden para llevar a cabo las obras, llegando a justificarlas porque el arqueólogo se lo había solicitado. En todo caso, sabiendo de la existencia del yacimiento bajo las losas retiradas, se excavaron entre tres y cuatro metros de tierra, que sirvieron para realizar una presa en el barranco cercano. Estos hechos manifiestan la profunda ignorancia de los acusados, todos ellos cómplices de la pérdida de unos restos arqueológicos de incalculable valor y que podrían haber ofrecido una información sobre nuestros antepasados perdida ya para siempre. Pero el hecho más grave es la permisividad de las administraciones. Al no solicitar permiso alguno se permitió que las obras se desarrollasen durante meses a pesar de las repetidas advertencias al Gobierno de Aragón por la acusación. De su absoluta pasividad y negligencia el resultado es asolador: la destrucción total del mejor y más completo yacimiento neolítico aragonés y uno de los más importantes de España. Por lo que debería asumir sus responsabilidades como máximo responsable del Patrimonio en Aragón.

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El 11 de noviembre de 2016 el titular del Juzgado de lo Penal de Huesca publicó la sentencia del juicio en la cual se condenaba a Victorino Alonso a dos años y medio de cárcel y al pago de una indemnización de 25,49 millones de euros por la destrucción de la cueva de Chaves. Se considera que el culpable conocía la existencia del yacimiento dentro de la cueva de Chaves así como su valor arqueológico. El juez reconoce que la destrucción de la cueva de Chaves ha causado daños por valor de 50,9 millones de euros, según valoró en su día Vicente Baldellou. Sin embargo reduce la indemnización a la mitad por la dejadez del Gobierno de Aragón en cuanto a la protección de este emplazamiento ya que con ello facilitó que la destrucción se llevara a consumar. Es significativo que tanto el ministerio fiscal como el Gobierno de Aragón solicitaran 15 millones de indemnización, y el juez haya resuelto al final 10 millones más para el acusado. También es importante que el magistrado hace responsable subsidiario del pago de la indemnización a FIMBAS, evitando que la posible insolvencia del acusado pueda dejar la sentencia en agua de borrajas. Finalmente absuelve a Victorino Alonso del delito contra el medio ambiente que se le imputaba por carecer de pruebas suficientes, y absuelve a la empresa Ferpi y a la compañía Mapfre de las responsabilidades civiles que se les pedían. Tras presentar alegaciones, el 9 de enero de 2017 fue ratificada manteniendo la sentencia, con la única rebaja a dos años de cárcel pasra Victorino Alonso. Ante esta sentenia no cabe recurso alguno.

Primera charla del dragón Chorche: destino Nocito

Como era de suponer nadie se ha extrañado de que en la primera charla de Joréate por Aragón no apareciese ese dragón de color amarillo, ojos saltones y cola enrollada. Todos sabemos que los dragones no existen, pero nuestra particular mascota es la que nos sirve de guía virtual para jorearnos por Aragón. Su primera charla ha tenido lugar en un pequeño espacio, la Casa del Barrio de Parque Goya (Zaragoza), muy cerca de su cado. Recordamos que vive en una cueva en el barrio de Juslibol. Bueno allí tiene su residencia, aunque buena parte de su tiempo lo destina a conocer los rincones de Aragón, que tan bien conoce.

En esta ocasión ha destinado algo de su tiempo a una nueva aventura para él, su primera charla. La asistencia no ha sido numerosa, pero ha disfrutado mucho hablando de su rincón favorito. Un lugar donde ha pasado muy buenos intes* con sus amigos a lo largo de muchos años, ya que casi todos los veranos desde hace más de una década suele pasar allí un fin de semana. Se trata del valle de Nocito, oculto tras el Tozal de Guara.

*Inte: Momento.

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Arrancó con la presentación de su proyecto vital que inició con las rutas por Aragón y el objetivo ya cumplido de visitar todos los pueblos de Aragón. Después llegó el traspaso virtual de parte de sus conocimientos poniendo en marcha la web y el blog, en cuya etapa se encuentra ahora inmerso. Pero el proyecto va creciendo poco a poco con concursos, vídeos promocionales, excursiones como la del año pasado a Susín, y ahora la primera charla.

El valle de Nocito fue el protagonista. Un valle situado a los pies del Tozal de Guara, del cual se descuelgan gleras formando una ladera de pendiente vertiginosa. Una montaña mágica y omnipresente desde cualquier punto del valle. Lo primero situarlo geográficamente, rodeado de las sierras de Gabardiella, Belarra, Aineto y la sierra de Guara. En medio una depresión surcada por los ríos Guatizalema y Alcanadre.

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Después un breve repaso a su historia, que se remonta al Neolítico como así lo atestigua el dolmen de Ibirque, también conocido como caseta de las brujas. Un enterramiento prehistórico que remonta el poblamiento en la zona a 2.500 a. C. Los romanos también debieron habitar esta zona a juzgar por los restos de dos cabezas de mármol encontradas. Sin embargo el acontecimiento más importarte fue el paso de San Úrbez. Este santo de origen francés llegó al valle después de su periplo por las tierras del Altoaragón. Aquí estuvo media vida con el objetivo de afianzar la fe cristiana, en tiempos en que los musulmanes ocupaban la Península Ibérica. Fue el origen del Santuario de San Úrbez que tuvo la primera mención documental en el siglo X. Luego llegó el asentamiento en los diferentes enclaves que fueron configurando el valle como ha llegado hasta nuestros días.

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La visita se inició de la manera más cómoda, en coche, surcando el valle por las pistas asfaltadas que nos llevan a algunos de los pueblos. Nocito, como capital del valle, y como epicentro de la actividad turística en la actualidad. Un pequeño pueblo formado por dos barrios separados por el río Guatizalema y atravesado por un bello puente medieval. Sus casas se encuentran todas ellas reacondicionadas, respondiendo a la arquitectura tradicional entre las que destacan la antigua Casa Abarca y Casa Molinero. Después el Santuario de San Úrbez, con un edificio central que aglutina siglos de historia donde se han sucedido las ampliaciones y reformas. Y una capilla modesta donde estuvo el cuerpo incorrupto de San Úrbez, trasladado después a la iglesia principal, y finalmente quemado en la hoguera durante la guerra civil. El recorrido por el resto de enclaves pasó por Bentué de Nocito, Used y Bara, este último donde destacan algunas viviendas con inscripciones en sus fachadas como Casa Villacampa y Casa Periela. Y se completó con los despoblados de Abellada, Azpe, Ibirque, Miz y Nasarre, que cuenta con una preciosa iglesia románica restaurada.

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La visita al valle adentró después en los rincones con gran valor natural, que se pueden visitar con pequeños paseos sin apenas dificultad. Comenzó con el barranco de la Pillera, encajado bajo el Tozal de Guara, por donde discurre un río de aguas frías rodeado de abundante vegetación. Le sucedieron el río Bail, cabecera del río Guatizalema, el barranco de Orlato y el barranco de Abellada. En todos ellos nuestro dragón nos descubrió las abundantes badinas donde poder disfrutar del baño estival. El recorrido terminó con el río Used, afluente del Alcanadre y el precioso salto del río Cardito, uno de los rincones más bellos de todo el valle. Aparte del senderismo el valle ofrece la posibilidad de disfrutar de la naturaleza con paseos a caballo, o montados en la bicicleta ya que cuenta con una buena red de pistas y senderos.

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Y como final a la charla Chorche nos relató las opciones de alojamiento en el valle, con una oferta muy amplia que sobresale en un lugar tan apartado como éste. Casas rurales, albergues y un camping. Todo ello acompañado de restaurantes y bares con terrazas que completan los servicios para poder disfrutar de unos días en este valle idílico. Aún quedaba la sorpresa final, un pequeño concurso en el cual tanto mayores como niños participaron de güen implaz* en averiguar el nombre de los diez lugares propuestos. Un par de mochilas para jorearse por Aragón se llevaron los dos ganadores del concurso, tras acertar seis de las diez fotografías.

*De güen implaz: De buen agrado.

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El dragón Chorche se vuelve al cado contento por haber superado con buena nota esta aventura, su primera charla. Continuaba así dando un nuevo paso en el desarrollo de su proyecto, que tiene por objetivo dar a conocer rincones de Aragón que no son tan conocidos con el fin de ponerlos en valor, como se merecen gracias a los atractivos con los que cuentan.

Conoce más sobre esta zona de la mano del dragón Chorche

Nocito, un encantador valle tras el Tozal de Guara

Pedro Saputo a través de la música tradicional aragonesa

A los dragones como yo además de viajar también nos gusta la música aragonesa. Y en especial esa música que habla de nuestra tierra y que rescata tradiciones ligadas a Aragón desde hace muchos años. Nuestra música tradicional es muy amplia y abarca muchos tipos de estilos que como de costumbre y como pasa con nuestra riqueza cultural y paisajística no sabemos valorar los aragoneses. ¿ Sabíais que en Aragón se toca una gaita propia, llamada la gaita de boto ? Nuestra gaita tiene peculiaridades como que el boto, la piel de cabrito, está cubierta por un vestido de niña, según cuenta la tradición porque un gaitero la cubría con vestidos de su hija fallecida. Para muchos, tanto aragoneses como foranos, nuestro folklore se reduce única y exclusivamente a la jota aragonesa. Este género musical se identifica con Aragón, y nadie puede discutir la belleza de sus bailes y el ímpetu de su canto, que hace vibrar y emocionar a cualquier aragonés que se precie. Sin embargo ha sido utilizado también para etiquetar a los aragoneses, haciendo recordar a épocas ya pasadas en las que cada comunidad fue identificada, con un estereotipo que todavía a día de hoy no nos podemos quitar de encima. “Los aragoneses somos baturros, cabezones y hablamos mal”. Ya es hora de ampliar nuestros horizontes valorando toda nuestra riqueza cultural y musical. Y Aragón Televisión, a pesar de su excelente programación de divulgación aragonesa, en lo musical está enfatizando de manera desmesurada la jota aragonesa. La jota sale a todas horas y en todos los programas especiales, lo cual perjudica gravemente a nuestra música tradicional aragonesa tan rica y amplia.

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Precisamente hoy los Reyes Magos, que también visitaron mi cueva anoche, me han dejado un regalo que no me esperaba. Había pedido unas zapatillas de casa y dentro de ellas me he encontrado un curioso salterio de madera, otro de los instrumentos tradicionales aragoneses que junto con el chiflo dan lugar un sonido encantador. En realidad es el envoltorio de un usb que contiene en su interior un magnífico trabajo de La Orquestina del Fabirol. Uno de esos grupos de música tradicional que lleva camino de treinta años recuperando nuestra música. A pesar de su brillante trayectoria y de lo que le debemos los aragoneses a grupos musicales como éste, para publicar su noveno disco no han recibido ni una sola perra de las administraciones. Han tenido que recurrir al sistema de micro-financiación en el cual hemos participado 250 personas. Y con su maestría y con el apoyo de unos pocos aragoneses ha salido entadebán*, ya que los aragoneses no somos “cabezones”, sino que ponemos mucho empeño cuando queremos hacer algo y lo conseguimos.

*Entadebán: Hacia adelante.

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Este disco se llama Pedro Saputo. Se basa en la obra de La Vida de Pedro Saputo, escrita por Braulio Foz y editada en el año 1844. La novela recoge las andanzas de este célebre personaje natural de Almudévar. Braulio Foz adaptó la tradición oral aragonesa y le hizo sus aportaciones literarias. De igual manera La Orquestina del Fabirol, acostrumbrada también a recoger la tradición oral, en este caso musical, se ha basado en el Saputo para crear un nuevo disco. Han tomado algunas escenas del libro, sin la intención de relatarlo, para lo cual lo mejor es leerse la obra literaria, cosa que tengo pendiente por cierto. Y han creado un disco con nuevas propuestas musicales menos conocidas en Aragón, pero que también son propias de aquí. Y para ello se han rodeado de colaboradores muy saputos* que les han ayudado en el acompañamiento literario y gráfico del trabajo. Aunque en realidad los verdaderamente saputos son ellos. Os invito a conocer este nuevo disco, y a descubrir si no la conocéis la magnífica obra musical, etnográfica y cultural de La Orquestina del Fabirol, a la cual debemos mucho los aragoneses.

*Saputo: Sabio.

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Por cierto los Reyes Magos, los cuales se han encargado de traerme el regalo, me han dejado una nota diciéndome que les ha gustado mucho el buen hacer de los componentes del grupo, que ya conocían por otro magnífico disco, la Albada del Nacimiento, que recoge la tradición musical navideña de Aragón. Les ha sorprendido recibir su obra en persona, con una campaña de difusión muy cercana gracias a la aportación de la gente. Pero lo que más les ha gustado es el formato de la entrega en un dispositivo electrónico con forma de chicotén tallado a mano, y en cuyo interior comparten todo el trabajo realizado, tanto musical como literario y gráfico.

Viendo las estrellas desde Huesca

Hacía semanas que me rondaba por la cabeza visitar el planetario de Huesca, el único con el que cuenta Aragón. Su ubicación no ha sido casual ya que Huesca tiene mucha tradición en la observación de las estrellas, siendo la noche de contemplación de las lágrimas de San Lorenzo uno de los actos más emblemáticos de las fiestas de San Lorenzo, organizado desde hace años por la Agrupación Astronómica de Huesca. Además de todo ello esta entidad organiza múltiples actividades durante todo el año, cuenta con varios centenares de socios y tiene grupos Monzón y Sabiñánigo.

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La verdad es que había oído poco de este lugar, aparte de las obras y de su inauguración. Quizás le falte algo más de promoción. Además la llegada fue algo complicada. A pesar de saber su localización exacta, en el Parque Tecnológico Walqa, la señalización es nefasta. En la autovía la señalización del parque tecnológico es escasa, dando mucha más importancia a una gasolinera previa que al propio recinto. Qué curioso, una multinacional con publicidad de baldes*, y un centro de desarrollo tecnológico olvidado por el ministerio de Fomento. Pero la señalización una vez fuera de la autovía es todavía peor, es decir, nula, tanto en la antigua carretera nacional como en el propio acceso a Walqa. Afortunadamente un pequeño cartel en la zona central del parque tecnológico aclara que allí esta el planetario. Empezaba mal la valoración del Centro Astronómico Aragonés. Pero a escasos metros del edificio todo sigue igual.  Un talud lo oculta y hay que adivinar dónde ésta y dónde se puede aparcar. El nuevo centro ha sido bautizado como Espacio 0.42, que marca las coordenadas geográficas de la capital altoaragonesa. A partir de este momento comencé a valorar el lugar y la verdad es que la visita es imprescindible. Un edificio de fachada innovadora, en cuyo interior aparece una gran esfera terráquea que alberga el planetario. El centro ofrece una variada oferta de actividades englobadas en paquetes según edades de los visitantes y horarios, todos ellos relacionados con la astronomía y el espacio. Una gran explanada verde ante el edificio configura un espacio perfecto para la realizar todo tipo de actividades al aire libre, fundamentalmente nocturnas con la observación de las estrellas.

*De baldes: Gratis.

interior_planetariohuescaEn mi visita opté por una sesión que comenzaba a las ocho de la tarde. En primer lugar hubo una demostración de cohetes caseros en en exterior del edificio, sorprendiendo por lo alto que se puede lanzar un cohete compuesto por una botella, una cartulina y una pelota, sólo con aire a presión y agua. Ya en el interior el guía nos contó datos anecdóticos sobre el globo terráqueo. La parte más interesante fue la proyección de la película “El nacimiento de la era espacial” en el planetario. Aparte de la calidad de la proyección, la película estuvo muy bien con un contenido muy interesante y divulgativo. La sesión finalizó con una simulación 4D en una sala más pequeña, donde además de las tres dimensiones de la proyección las butacas acompañaban en movimiento a la imagen, con lo que todo parecía muy real. En total una hora y media de duración con contenidos muy interesantes y a un precio muy razonable, 7 euros.

La vuelta al coche de nuevo supuso un nuevo punto negativo. La falta de iluminación en el exterior, condición necesaria para la mejor observación nocturna de las estrellas, hacía imposible acudir al aparcamiento a tentón*. Gracias a los móviles pudimos llegar sin ningún sobresalto. Unas pequeñas luces guía en dicho camino hubieran resuelto esta situación. Las instalaciones son inmejorables y ofrecen unos contenidos variados y de calidad, pero debe ser mejorada la señalización en los accesos tanto en las carreteras como en el propio parque tecnológico, así como la iluminación para acceder al recinto de noche.

*A tentón: A tientas.