La Acequia de la Almozara, del río Jalón a Zaragoza

La Acequia de la Almozara, del río Jalón a Zaragoza

El Capítulo General de Herederos del Término de la Almozara surgió con la toma cristiana de la ciudad de Zaragoza. A lo largo de su historia los regantes de la Acequia de la Almozara han sido capaces de mantener la infraestructura salvando el paso de innumerables y graves inconvenientes como tamborinadas*, guerras y penurias económicas. Gracias al esfuerzo de todos ellos la acequia sigue regando estas tierras de la margen derecha del río Ebro entre la ribera baja del río Jalón y Zaragoza.

*Tamborinada: Inundación, riada.

Emblema tradicional del Capítulo General de Herederos del Término de la Almozara.

Origen del abastecimiento de agua a Zaragoza

El valle del Ebro, a pesar de ser vertebrado por el río más caudaloso de la Península Ibérica, tiene un clima con un índice de precipitaciones muy bajo. Ello obligó a sus habitantes a la búsqueda de soluciones para implantar el regadío como motor de desarrollo. A pesar de no contar con documentos de la época celtibérica, se presupone que esta cultura ya se apoyó en esta práctica. Con la llegada de los romanos el regadío se desarrolló de manera notable gracias a su potente ingeniería hidráulica. A ello se añade el derecho romano que creó reglamentos que favorecieron la organización y el reparto de las aguas mediante turnos (tandas). El primer documento que hace referencia al regadío en la zona del Bajo Jalón es la “Tabula Contrebienses”, más conocida como “segundo bronce de Botorrita”. Está fechado el 15 de mayo del año 87 a.C. En él se relata el conflicto entre los habitantes de Salduye (actual Zaragoza), los cuales pretendían comprar los terrenos para hacer una acequia, y los habitantes de Alavona (actual Alagón). El gobernador romano Cayo Valerio Flaco sentenció a favor de los salduienses dando el visto bueno a la construcción del canal. A pesar de las investigaciones no se puede constatar con seguridad que se trate del germen de la actual Acequia de la Almozara. Ello se debe a la existencia de otras acequias históricas que todavía perviven en la actualidad que tomaban las aguas del Bajo Jalón. Se trata de la acequia de Madriz y la acequia de Centén. Debido a la falta de datos concretos se desconoce en la época romana qué acequia es la que dio origen al conflicto documentado en el bronce de Botorrita. La documentación del trazado de todas estas acequias es posterior a la llegada de los cristianos. Durante siglos la ubicación de los azudes en el río Jalón y el trazado de las mismas fueron variando. Incluso en su discurrir hacia Zaragoza se unieron o intercambiaron algún tramo. De lo que no cabe duda es que, independientemente de cual fuera aquella acequia, el objetivo de su construcción era abastecer de agua a la ciudad celtibérica y dotar de riego a las tierras a su paso. En el trayecto también se recogía el agua de manantiales en La Joyosa y Marlofa. En el año 15 a.C. el emperador Caesar Augusto, en su plan de reorganización de Hispania, concede autorizar su nombre a una nueva colonia romana. Su ubicación se apoya en la ciudad celtíbera de Salduie, la cual era aliada, y una de la principales urbes del valle del Ebro. El abastecimiento de agua de la ciudad sería uno de los condicionantes necesarios para la nueva urbe, imprescindible para los baños públicos, las viviendas y los campos del entorno.

La acequia tomaba sus aguas del río Jalón, a través de un azud. Este lugar debía ser protegido y junto a él se construyó un edificio donde residían las personas encargadas de las labores de protección y mantenimiento. A lo largo de su trazado se produjo la colonización favoreciendo nuevos asentamientos donde residían los nuevos agricultores. Tras el paso de los romanos y hasta la llegada de los cristianos desaparecen las citas documentales de la acequia. La Acequia de la Almozara toma su actual nombre de un topónimo de origen musulmán. Entre las múltiples interpretaciones la acepción más apoyada es la “al-musara” o “zona de recreo”, en referencia a un espacio de ocio o hipódromo situado en las inmediaciones del palacio de la Aljafería. También la acepción del “campo de cereales” en referencia a la extensión que cubría la zona regable tiene bastante significado. La toma del control del regadío por parte de los musulmanes durante varios siglos dejó huella en el vocabulario: azud, acequia, alfarda, adula… y también con la consolidación de las infraestructuras y organización del riego.

Historia documentada de la Acequia de la Almozara

La toma de Zaragoza por Alfonso I El Batallador tuvo lugar en 1118. Un año después sus habitantes ya contaban con los Fueros de Zaragoza. Se produjo el reparto de las tierras entre los nuevos habitantes, primando aquellos que habían apoyado la campaña militar. Y se organizan los regadíos garantizando los ingresos para el mantenimiento de las acequias, entre ellas la “cequia antiqua Cesaraugustae” como aparece documentada. Tras los avances en los siglos XII y XIII, el siglo XIV supuso una etapa de crisis económica. La peste negra, el hambre y las inundaciones de 1348 provocaron durante décadas, dieron lugar a duras disputas por el agua del río Jalón. Los habitantes de Zaragoza estaban en una complicada situación ya que tomaban el agua del río Jalón en su tramo final, eran los coderos*. Entre todos los regantes la lucha por el agua era cruenta, motivada por su necesidad ante la situación de hambruna. El Término de la Almozara buscó una solución solicitando y construyendo un azud en el río Ebro en el año 1322, el cual fue arrasado por una avenida cinco años después. Una de las riadas más grandes que se conocen, en 1380, inundó una gran cantidad de campos y destrozó buena parte de las acequias. A partir de esa fecha se desestimó la idea de tomar aguas del Ebro para la acequia de la Almozara. El litigio por las aguas del Jalón continuaba y en 1443 se dictó una sentencia por la cual se fijó el caudal que recibiría a partir de entonces la acequia del río Jalón.

*Coderos: Últimos (en el riego).

Los siglos XV y XVI fueron de crecimiento económico y demográfico lo que posibilitaron las mejoras en las infraestructuras hidráulicas y agrarias. Fue el momento de retomar la empresa de tomar agua del río Ebro. El primer proyecto fue el de la Acequia Imperial, tras la concesión del rey Fernando el Católico de la toma de aguas del río Ebro. En el año 1512 el rey Carlos I le dio el impulso definitivo y se definió su trazado, con un azud a la altura de la población navarra de Fontellas, limítrofe con Aragón. Su desarrollo amplió de manera notable los campos de regadío hasta llegar al río Jalón. En este punto se proyectó un sifón para continuar su trazado hasta Zaragoza, pero se duda si dio servicio más allá. Si que aportó caudales al río Jalón y por consiguiente a la Acequia de la Almozara, que tomaba sus aguas río abajo. Los elevados costes de mantenimiento hicieron deteriorar la obra en el siglo XVII y en el año 1722 se rompió el azud en el Ebro dejando de dar servicio.

El siglo XVII fue una etapa de estancamiento económico. Se realizó la compilación y actualización de las ordenanzas que afectan al sistema de gobierno. Y se mantuvo el conflicto con los demás regantes del río Jalón. También tuvo lugar una de las históricas riadas, en el año 1643. El arranque del siglo XVIII estuvo marcado por la guerra de Sucesión. Tras ella se produjo una rápida recuperación. En paralelo la población aragonesa pasó de 300.000 habitantes a principios de siglo a 650.000 en el año 1800. En esta coyuntura, y tras el fracaso de la Acequia Imperial, fue presentado al rey Carlos III un nuevo proyecto para su transformación en un canal navegable que llegara hasta Quinto. En el año 1766 el Conde de Aranda fue nombrado presidente de Castilla, y seis años después nombró a Ramón de Pignatelli como protector de la obra. Él fue el encargado del impulso definitivo al Canal Imperial de Aragón. La nueva empresa tenía una gran envergadura. Fue necesaria la construcción de una nueva presa en el río Ebro, cerca de la anterior, y se incorporó el Canal de Tauste al proyecto. En 1782 se terminó el acueducto sobre el río Jalón, que sustituía al sifón proyectado en el proyecto anterior. En cuanto a la acequia de la Almozara, las aguas del canal imperial mejoraron de manera notable los problemas ocasionados por las frecuentes sequías del río Jalón. Ello fue debido gracias al aporte de aguas del Ebro al Jalón a través del canal imperial. 

El siglo XIX acusó el endeudamiento provocado por las grandes inversiones hidráulicas, no sólo el Canal Imperial de Aragón, sino también las llevadas a cabo en la Acequia de la Almozara. Zaragoza fue azotada por la invasión francesa y la Guerra de la Independencia. Ello provocó una crisis económica y demográfica sin precedentes. Tras la guerra fue necesaria la reconstrucción de la Casa del Azud y del Molino de Utebo. Este último edificio, que fue construido a finales del siglo XVII, aportaba gran cantidad de ingresos en concepto de arrendamientos. También fue necesaria la reconstrucción de la acequia. Sin embargo la recuperación posterior fue rápida e impulsada por la reforma liberal. La desamortización de Mendizábal provocó una reforma agraria que permitió la compra de numerosas tierras repartiendo las propiedades entre muchas familias modestas. La llegada del ferrocarril amplió las cuotas de mercado fuera del entorno del valle del Ebro. El Término de la Almozara se especializó en la producción de cereales, hortalizas y legumbres, dejando el viñedo que había sido introducido tras la llegada de los cristianos a estas tierras.

El siglo XX comenzó marcado por las políticas hidráulicas con dos planes hídricos y la creación posterior de la Confederación Hidrográfica del Ebro en 1926. El paso de la Guerra Civil dio lugar a una etapa de recuperación que provocó el mayor crecimiento demográfico de la ciudad de Zaragoza. Ello conllevó asimismo la expansión de su espacio urbanizado, con la creación de un importante polo industrial en torno a la actual carretera de Logroño, a su vez, en torno al trazado de la acequia de la Almozara.

El Término de la Almozara en la actualidad

En la actualidad el Término de la Almozara agrupa a los propietarios de las tierras que forman el “Capítulo General de Herederos”. Se trata de 845 personas que se denominan históricamente “Herederos”. De ellos sólo 485 propietarios poseen más de un cahíz de tierra, equivalente a 3.814 m2. El resto tiene una propiedad menor a esta superficie. Como contrapunto la propiedad con mayor superficie cuenta con unas 31 hectáreas. La realidad a día de hoy es que sólo hay en activo 14 agricultores de tierras arables. En el término se cultiva principalmente alfalfa, trigo y maíz. En menor medida otros cereales, olivos, frutales, huertos y viveros de plantas ornamentales.

Mapa del Término de la Almozara

El sistema general de riegos es “a manta” y “por gravedad”. La acequia toma sus aguas del azud ubicado en el río Jalón. Su trazado recorre los municipios de Villarrapa, La Joyosa, Sobradiel, Casetas, Utebo y Monzalbarba. Hasta llegar a éste último no comienza la superficie regable, unas 1.200 hectáreas en total.  Las tierras están delimitadas al norte por el río Ebro, al sur por la carretera de Logroño, al este por la ciudad de Zaragoza y al oeste por el municipio de Utebo. La acequia Mayor tiene un trazado de 23 kilómetros, la cual está revestida de hormigón en casi todo su trazado. De ella parten acequias menores revestidas en parte. Ordenadas de mayor a menor longitud, entre cinco y un kilómetro, son las siguientes: El Soto, Mesones, Plana Baja, Ojo del Salz, Escorredero de Ochoa, Plana Alta, Quinto, Marconchel Bajo, Ferreruela, Brazal de Adentro, Escorredero de Barranas, Marconchel Alto y Ojo del Caño. El Término de la Almozara tiene las siguientes concesiones de agua: 780 l/seg del Canal Imperial de Aragón (que se toman a través del río Jalón), 232 l/seg del río Jalón (variable y que no se puede usar en época estival) y 65 l/seg de Mejana de Santa Catalina. A ello se suman concesiones por elevación: 235 l/seg del río Ebro y 300 l/seg. de pozos, las cuales no se suelen utilizar por su falta de rentabilidad. Diversos manantiales aportan también sus aguas sobrantes para el riego de unas 300 hectáreas.

Plano de la Acequia de la Almozara

Un recorrido visual por la acequia

Antes de recorrer el trazado actual de la Acequia de la Almozara hay que concretar que éste es el resultado de diferentes itinerarios cuyo objetivo fue llevar agua desde el río Jalón hasta la ciudad de Zaragoza. La ubicación del azud a través del cual toma sus aguas en el río ha cambiado en varias ocasiones a lo largo de la historia, lo que implica que su recorrido ha variado en el tiempo. A ello se une que comparte espacio físico con las acequias de Madriz y Centén, cuya historia documentada también se remonta a la llegada de los cristianos. A partir de entonces incluso han tenido algún tramo en común y se ha trasvasado agua de unas a otras según diferentes acuerdos entre las comunidades de regantes.

El azud sobre el río Jalón se considera el arranque de la acequia de la Almozara. Sin embargo hay que detallar que las aguas de las que se alimenta provienen del río propiamente dicho y del Canal Imperial de Aragón (tomadas a su vez del río Ebro) que las vierte cuatro kilómetros río arriba, en el acueducto del Jalón más conocido como Murallas de Grisén. El Azud está ubicado bajo la antigua carretera de Logroño, en las proximidades de la localidad de Alagón. La calzada supera el río a través de puente de cuatro arcos, dos rebajados correspondientes a los extremos y dos de arco de medio punto en la parte central. El basamento es de piedra sillar y el resto de la fábrica, así como los arcos, es de ladrillo. En paralelo se construyó un puente más moderno hace unas décadas al desdoblar la carretera y pasar a formar parte de la autovía del Ebro, más conocida como A-68.

Puente de la antigua carretera de Logroño sobre el río Jalón a la altura del azud de donde parte la Acequia de la Almozara
Puente sobre el río Jalón
Azud del Jalón de donde toma las aguas la Acequia de la Almozara
Azud del Jalón

El azud cuenta con una longitud de coronación de unos 170 en disposición oblicua respecto al cauce. Ello permite encauzar las aguas hacia el arranque de la acequia en la margen derecha. En el final del azud una alcantarilla permite desaguar si fuera necesario el tramo de agua embalsada y verterla al río nuevamente. Este puede considerarse el kilómetro cero de la acequia.

Azud del Jalón de donde toma las aguas la Acequia de la Almozara

Unos cien metros después está la Casa de las Compuertas. Este es uno de los puntos más importantes del trazado ya que permite la interrupción del caudal, que se realiza todos los años para la limpieza y mantenimiento de todo el conjunto de acequias.

Casa de Compuertas
Casa de Compuertas

Vista desde el interior de la Casa de las Compuertas con la Casa del Azud al fondo

En las inmediaciones está la Casa del Azud. Es un edificio que se asemeja al de un palacio aragonés, pero adaptado a su función defensiva y de conservación de la infraestructura hidráulica. Se levanta en planta rectangular mediante ladrillo, con tres alturas. En su parte trasera en el siglo XIX se adosó una construcción auxiliar. El acceso cuenta con una sencilla puerta situada en un lateral de la fachada principal. La planta noble cuenta con balcón y tres ventanas, y se corona con una galería de vanos adintelados.

Casa del Azud
Casa del Azud
Última planta del interior de la Casa del Azud
Última planta. Interior Casa del Azud
Vista desde una de las ventanas de la Casa del Azud

El azutero era una figura vital en el funcionamiento de la obra hidráulica. Era nombrado por la junta de gobierno del término. Desempeñaba su función de manera vitalicia, hasta que su salud se lo permitía. En la Casa del Azud se guardaban materiales necesarios para la reparación del azud, las acequias y demás instalaciones del término. Además de la vivienda el edificio servía de sede a las reuniones periódicas, en la llamada Sala Capitular ubicada en la planta noble. Y era el lugar de descanso de los oficiales encargados del mantenimiento de la acequia. El azutero y su familia tenían a su disposición 15 cahizadas (entre 5 y 6 hectáreas de tierra) en las inmediaciones para su subsistencia. Sus funciones eran la vigilancia del azud, así como la apertura y cierre de puertas almenara y tajaderas para garantizar el caudal adecuado. Con su vigilancia debía prever y avisar de los desperfectos causados en su ámbito de actuación. Tenía obligación de residir de manera permanente en la Casa del Azud. El último azutero que vivió en el edificio fue José Guillén. En 1988 se encontraba enfermo y abandonó su vivienda habitual dejándola vacía. Desde los años sesenta fueron numerosas las reformas en este edificio que dejaban claro las malas condiciones de habitabilidad. Otros condicionantes, como la facilidad de movimiento con la generalización de los vehículos a motor y estar ubicada en un lugar aislado, terminaron de decantar su abandono. A partir de entonces la junta de gobierno del término se debatió durante años entre su venta, arrendamiento o restauración. Finalmente, atendiendo a la importancia histórica para esta sociedad, se decide su restauración a partir del año 2010. Las obras rehabilitaron por completo el edificio. En su interior se han acondicionado espacios polivalentes para ser utilizados como oficinas, salones de reuniones o salas de exposiciones. En paralelo se ha creado la Fundación Término de Almozara para dotar a las instalaciones de una actividad cultural.

Desde este punto la acequia comienza un trazado en el cual no cuenta con derivaciones hasta la zona de Monzalbarba donde comienza la zona regable. Es curioso resaltar que a pesar de la lejanía de ciudad de Zaragoza, 22 kilómetros entre el azud y la plaza del Pilar, la superficie por la que discurre la acequia desde el azud hasta la gran urbe estuvo incluida en su término municipal. Ello parece estar vinculado a la necesidad de salvaguardar este trasvase de aguas necesario para abastecer a la ciudad.

Mapa del Término Municipal de Zaragoza con detalle de la zona por donde discurre la Acequia de la Almozara

El primer núcleo urbano por el cual pasa la acequia es Villarrapa, a unos tres kilómetros de distancia. Discurre por la parte baja del núcleo, a escasa distancia del eje principal que articula este pequeño barrio zaragozano, uno de los más alejados de la capital.

Acequia de la Almozara antes de alcanzar el casco urbano de Villarrapa
Acequia de la Almozara cerca de Villarrapa

A los cuatro kilómetros y medio pasa junto al acceso de Marlofa, pequeño enclave que pertenece al municipio de La Joyosa. A escasos metros hay una balsa que antaño sirvió de abastecimiento de boca y ahora se utiliza para el riego. A su alrededor se ha acondicionado un pequeño parque.

Acequia de la Almozara cerca de Marlofa
Acequia de la Almozara cerca de Marlofa

Superados los seis kilómetros y medio de trazado se alcanza la carretera de acceso a Sobradiel. A partir de este tramo la acequia divide dos paisajes totalmente opuestos. En su margen derecha se trata de suelos industriales, algunos de ellos ocupados por naves y otros sin uso. A la izquierda predomina el verde de los campos de cultivos, aunque estas tierras todavía no reciban las aguas de la Acequia de la Almozara.

Acequia de la Almozara cerca de Sobradiel
Acequia de la Almozara cerca de Sobradiel

A los ocho kilómetros se introduce en la trama urbana del barrio de Casetas, uno de los más populosos de la ciudad de Zaragoza.

Acequia de la Almozara a su paso por el barrio de Casetas
Acequia de la Almozara a su paso por Casetas

Superados los once kilómetros de recorrido se interna en Utebo. Esta población dependió históricamente de Zaragoza. Sin embargo en el siglo XVIII comenzó su andadura para conseguir la independencia municipal, hecho que se consumó en 1906. El término municipal de Zaragoza que llega hasta el azud se interrumpe tras esta segregación, siendo atravesado por la Acequia de la Almozara. El casco antiguo se emplaza a medio kilómetro hacia el norte. Su crecimiento urbanístico a finales del siglo XX  ha provocado que la acequia ahora discurra por el casco urbano.

Acequia de la Almozara a su paso por Utebo
Acequia de la Almozara a su paso por Utebo

La construcción más importante vinculada a la acequia después de la Casa del Azud era el Molino de Utebo. Fue mandando construir por el Término de la Almozara. Perteneció a esta sociedad durante tres siglos, hasta el año 1970. Se edificó cerca de la acequia, sobre el puente de San Ginés. En el Archivo notarial de Zaragoza se encuentran documentados todos los detalles de la construcción del nuevo molino. El conjunto estaba formado por el molino, la casa del molinero que contaba con corral y la almenara que permitía el acopio de agua. Alrededor del edificio contaba con una amplia plaza para la recepción de materia prima así como tierra cultivable. En su conjunto contaba con unos 3.000 m2 de superficie.

Maqueta del Molino de Utebo
Maqueta del Molino de Utebo

La obra se culminó a finales del año 1668 aunque tardó varios años en ponerse en funcionamiento debido a diversos desperfectos de la obra así como a lluvias torrenciales y una devastadora riada que afectó de manera notable a la economía zaragozana. Hasta el año 1680 no se tiene constancia documental del primer molinero, Lorenzo Lamasson, de origen francés. El molino contaba con tres muelas, dos para moler trigo y una para moler sal. Este proceso se abastecía del mineral extraído en el monte del Castellar y de las minas de Remolinos. A lo largo de su historia fueron numerosos los molineros que lo regentaron mediante arriendo. Su funcionamiento fue estable, aunque con numerosas dificultades en cuanto a su estado de mantenimiento que fueron resueltas según la situación económica de cada época. El peor momento fue el paso de la Guerra de la Independencia que obligó a realizar obras de reforma importantes. Ya en el siglo XX combinó su actividad de molienda con la de producción de energía eléctrica mediante un arrendamiento. Tras unos años de adaptación de las instalaciones, entre 1905 y 1930 Electra de Almozara se encargó de producir electricidad gracias a una turbina que aprovechaba las aguas de la Acequia de la Almozara. Durante el siglo XX y de manera exclusiva en los últimos años de funcionamiento se dedicó a la molienda de cereales para el pienso animal. En el año 1970 el Término de la Almozara vende el molino a Gabriel Pérez y Josefina Miguel, los últimos molineros. Dos años después cesó la actividad molinera. En los años ochenta, tras una década de abandono de las instalaciones, se decidió su derribo. Sólo se  conservaron los cárcavos y parte de la almenara. En la actualidad, tras la desaparición del edificio, se conservan los restos integrados en un centro sociocultural.

Centro Cultural El Molino que alberga los restos del Molino de Utebo
Centro Cultural el Molino. Utebo

Al abandonar esta población las aguas toman protagonismo ya que comienzan su labor de riego. Comienza a ramificarse mediante acequias para dar servicio a la zona regable entre el río Ebro y la carretera de Logroño. A los 13 kilómetros y medio alcanza el paraje del Recuenco, donde el trazado de la acequia da un cambio brusco de dirección. En las cercanías esta la antigua Casa del Guarda, a las afueras de Monzalbarba, otro barrio rural de Zaragoza. Este pequeño edificio es ahora la sede del Término de la Almozara.

Casa del Guarda. Sede del Término de la Almozara
Casa del Guarda. Monzalbarba

La acequia sigue su trazado siendo obligada a atravesar la autopista y las líneas férreas. Toma dirección a los depósitos de combustible de CLH, bordeando las instalaciones por la parte trasera tras 15 kilómetros de recorrido. Ahora es más complicado seguir su trazado, al discurrir por la parte trasera de los polígonos industriales ubicados a los pies de la carretera de Logroño. A los 17 kilómetros atraviesa pasa junto al polígono del Portazgo. En este entorno estuvo el Molino de la Abeja. Este molino harinero era de menor tamaño que el de Utebo y posiblemente sólo tuviese una muela. Durante las obras de canalización de este tramo de la acequia fueron descubiertos los restos del molino hace unos años. Para su conservación fueron trasladados a la Casa del Azud a la espera de una ubicación definitiva. Se trata de unos cuantos sillares del edificio y una de las muelas que se pudo recuperar.

Piedras pertenecientes al antiguo Molino de la Abeja
Sillares del Molino de la Abeja

La acequia de la Almozara avanza ya en su tramo final atravesando de nuevo carreteras, vías de ferrocarril y alimentando mediante pequeñas acequias una de las zonas más amplias de su término. El avance urbanístico en las últimas décadas de la gran ciudad ha modificado el final de su trazado. Antaño alcanzaba el palacio de la Aljafería desaguando en el río Ebro en las inmediaciones del actual puente de la Almozara. En la actualidad las aguas sobrantes de la acequia Mayor están conectadas al colector proveniente del polígono PLAZA. Por ello a día de hoy podemos decir que el final de la Acequia de la Almozara es un gran desagüe situado a 150 metros del acceso al antiguo Parque Deportivo Ebro.

Desembocadura de la Acequia de la Almozara en el río Ebro
Desembocadura de la acequia en el río Ebro

Bibliografía

García, F.J. (2017). La Acequia de la Almozara de la ciudad de Zaragoza: dos mil años de historia. Publicación número 3524 de la Institución «Fernando el Católico», Organismo autónomo de la Excma. Diputación de Zaragoza. Recuperado de: https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/35/96/_ebook.pdf

Fuertes, M. (2014). El Molino de Utebo. Recuperado de:  https://drive.google.com/file/d/0B08Kv3FHza79a2FIQXVrcXFXS1k/view

(2011). Diagnóstico Capítulo General de Herederos Término de la Almozara. Ebrópolis. Marco Estratégico Zaragoza 2020. Recuperado de: http://www.ebropolis.es/files/File/Documentos/Diagnostico-termino-almozara.pdf

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