Toros de Osborne, una ganadería presente en las carreteras aragonesas

Una de las imágenes más singulares de las carreteras españolas cumplió hace poco los sesenta años de existencia. Se trata de unas enormes figuras de color negro conocidas como Toros de Osborne. Las siluetas se encuentran repartidas a lo largo de la geografía española, bien visibles desde carreteras generales. Su ubicación sobre cerros recorta el horizonte favoreciendo su visión. Aunque inicialmente su función era publicitaria, con el paso del tiempo se han convertido en un símbolo cultural de España.

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Osborne es el nombre de una de las bodegas familiares más importantes de nuestro país. Fue fundada en 1772 siendo a día de hoy de las empresas más antiguas de España. Su creación se debe a un comerciante inglés, Thomas Osborne Mann, procedente de Exeter (capital del condado Devon, en Inglaterra). Se estableció en Cádiz con el objetivo de exportar el vino de Jerez. Al poco tiempo estableció vínculos comerciales con Sir James Duff y su sobrino William Gordon, propietarios de varias bodegas en El Puerto de Santa María. En esta localidad funda su propia bodega. Después de todo este tiempo se ha convertido en un gran grupo empresarial, todavía de carácter familiar y de capital exclusivamente español. Sus marcas más afamadas son los brandys Veterano y Magno, entre otros muchos. También otras bebidas como Anís El Mono. Y además comercializa vinos con denominación de origen de Jerez, Rioja, Rueda y Oporto. Pero desde sus inicios también elabora productos procedentes de cerdo ibérico de bellota.

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En el año 1956 las Bodegas Osborne encargan a la Agencia de Publicidad Azor un anuncio para promocionar su brandy Veterano, con el fin de poner vallas publicitarias en las carreteras españolas. El encargado del diseño será Manolo Prieto, el director artístico de la agencia publicitaria. El dibujante lleva a cabo la silueta de un toro bravo y desafiante mirando al frente. En un primer momento a las bodegas no les gustó ya que les parecía más apropiado para anunciar una ganadería. Sin embargo Manolo insistió y les convenció, aceptando al final. A modo de prueba fue colocada una maqueta del Toro de Osborne en la nacional 1, a la altura de Cabanillas de la Sierra. Su color blanco no superó la prueba de impacto visual de cara al director de publicidad de la empresa, que la presenció por sorpresa. Por ello se decidió pintarla de negro. Entonces fue colocada la primera valla publicitaria con la figura del toro en mayo de 1957, a la altura del kilómetro 55 de la carretera Madrid-Burgos, en el mismo emplazamiento que la maqueta. A ella se siguieron más ejemplares que inundaron las carreteras del país. Eran de madera y medían 4 metros de altura. Aquellos primeros toros eran ligeramente diferentes con respecto a los actuales. Tenían el cuerpo negro y los cuernos blancos. En su cuerpo tenían en grandes letras rojas perfiladas en blanco “Veterano Osborne”, con una copa de brandy dibujada sobre ellas. En el año 1961 comienzan a instalarse toros fabricados en metal, debido a que los anteriores eran poco resistentes a las inclemencias meteorológicas. En este nuevo formato se elimina el color blanco de los cuernos y se mantiene la leyenda publicitaria. Y de paso se aumenta su tamaño a los 7 metros, con una superficie de 40 m2. Sin embargo un año después se produce un cambio de legislación con respecto a los carteles publicitarios en las carreteras. Al ser obligados a alejarse de las vías se decide aumentar su tamaño para mantener su efectividad. Su tamaño, que ya no se modificará, tiene unas dimensiones de 13,80 metros de altura máxima en los cuernos (como un edificio de cuatro plantas) y la misma longitud en horizontal del pecho a la cola. Su superficie se amplía a 150 m2. Esta estructura se compone de cuatro torretas metálicas (que coinciden con las patas del animal) apoyadas en sendas zapatas de hormigón de tres metros de lado y dos metros de profundidad, que sustentan la estructura. En ella se apoyan sesenta chapas metálicas de acero galvanizado que componen la silueta del toro. Las estructuras metálicas y las chapas de la silueta del toro, cuyo peso ronda los 4.000 kilos, se fabrican en los talleres de la empresa Félix Tejada e hijos ubicados en El Puerto de Santa María y son montadas por personal de esa empresa. En los momentos de mayor expansión la Península Ibérica llegó a contar con más de quinientos Toros de Osborne.

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En julio del año 1988 se promulga la Ley General de Carreteras que obliga a retirar la publicidad visible desde cualquier carretera estatal, en los tramos interurbanos. Esta normativa se puso en marcha para evitar la distracción de los conductores. La publicidad tiene el claro objetivo de captar la atención, y las distracciones en general son uno de los factores más importantes de siniestralidad. Sin embargo las lagunas con las que cuenta esta ley provocan que las carreteras españolas estén salpicadas de anuncios en determinados tramos. Está prohibida la publicidad visible desde la calzada y sus inmediaciones, pero sólo afecta a las carreteras de titularidad estatal, el 15% del total. Y sólo para las vías interurbanas. En estos casos además están permitidas aquellas vallas autorizadas por el Ministerio de Fomento. Y también están permitidos los rótulos de establecimientos siempre que estos estén colocados sobre un edificio. Las zonas urbanas están exentas de la limitación, siempre que el plan general lo considere terreno urbanizable, el cual puede recalificarse con una aprobación municipal. En estos casos la velocidad de la vía es independiente, con lo que es fácil encontrar vallas publicitarias en vías de alta capacidad, con mayor factor de riesgo de accidentes. En el resto de las carreteras la regulación depende de las comunidades autónomas, siendo en cada una de ellas diferente. Las más restrictiva es la de Castilla León que incluso prohíbe la publicidad en zonas urbanas salvo en travesías de grandes ciudades. La más permisiva es Madrid donde la publicidad está permitida en general, siempre que las vallas se coloquen a 100 metros de la vía. En el caso de Aragón la norma coincide con la estatal en prohibir exclusivamente en las zonas interurbanas.

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A pesar de los vacíos de la ley un año después de la promulgación fueron retirados 5.000 carteles. Hubo gran resistencia por parte de las empresas que llegaron a acusar a la administración de coartar la libertad de expresión. Algunas taparon sus carteles con papel o pintura blanca. Las más rebeldes formularon querellas por cada valla retirada. El Grupo Osborne borró las letras “Veterano Osborne” de sus toros. En 1994, la publicación del Reglamento General de Carreteras ordenó retirar todos los Toros de Osborne. Se inició una campaña “Salvemos el toro” por comunidades autónomas y ayuntamientos. Argumentaban que se habían convertido en un bien cultural e incluso ofrecieron terrenos para poder recolocar a los toros sin infringir la ley. Además hubo recogida de firmas de miles de ciudadanos y el apoyo de numerosas personalidades de la cultura. Incluso Bigas Luna propuso que los colocaran todos en los Monegros. En 1997 el Tribunal Supremo los indultó definitivamente considerando que con el tiempo habían superado su sentido publicitario y estaban ya integrados en el paisaje.

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Mientras tanto se ampliaba internacionalmente la campaña de publicidad, colocando Toros de Osborne en Méjico a partir del año 1994. Se trata de unos 60 toros similares, aunque de menores dimensiones ya que no alcanzan los 6 metros de altura. Sobre el fondo negro aquí sí que conservan la leyenda publicitaria. En este caso anuncian el brandy Magno, con letras blancas o rojas de gran tamaño “Magno” y debajo en menor tamaño “Osborne”.

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En la actualidad en España se conservan 91 Toros de Osborne distribuidos de forma irregular. La mayor concentración está en torno a Jerez de la Frontera. En cuanto a comunidades autónomas Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Comunidad Valenciana son las que más poseen, mientras que algunas sólo disponen de uno como Baleares, Canarias, Melilla, Navarra y País Vasco. Y carecen de ellos Cantabria, Cataluña y Ceuta (aunque en éstas dos últimas los hubo). En cuanto a Aragón contamos con seis siluetas del famoso toro. Desde su indulto se han convertido en un símbolo nacional, repudiado por los antitaurinos y fundamentalmente por los independentistas. El único toro que se conservaba en Cataluña, en la localidad de Bruch, fue derribado por cuarta y última vez en el año 2009 (siendo levantado tres veces en diez años). También sufrió agresiones en 2008 uno de los toros ubicados en Galicia, en Abavides. En esta ocasión no fue derribado, pero si pintado de naranja. Entre 2011 y 2012 el único toro ubicado en Mallorca, en Son Real, fue agredido tres veces. Una vez pintado con la bandera gay y rancados* los testículos, una segunda pintado con la bandera de la paz y una tercera le cortaron los cuernos. También el único toro ubicado en Navarra, en la localidad de Tudela, fue derribado en 2015. Y con rachas de viento fueron abatidos en 2009 los de Villajoya (Alicante) y Tabernes de Valldigna (Valencia). Las pintadas de todo tipo son habituales en muchos de ellos debido a su posición privilegiada. En todos los casos menos en el catalán han sido reparados o reconstruidos por las Bodegas Osborne. Incluso se colocó uno en Melilla en 2011 por primera vez (por una iniciativa popular) y en 2014 otro en Murcia (por petición de su presidente).
*Rancar: Arrancar.

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En Aragón contamos con seis Toros de Osborne, todos ellos colocados en las marguins* de la A-2, la carretera que une Madrid con Barcelona. Cinco de ellos están en la provincia de Zaragoza y uno de ellos en la de Huesca. Provenientes de Madrid el primero de ellos aparece cerca de la localidad de Ariza, a la izquierda de la autovía, en el kilómetro 189. Una vez rebasada la ciudad de Calatayud aparece el segundo de ellos. Se emplaza más elevado, sobre la antigua carretera nacional, y una vez superada la salida de Aluenda, a la derecha. Se ubica en torno al kilómetro 243. El tercero de ellos conforma un paisaje ciertamente peculiar, rodeado de cientos de molinos de viento. Está enclavado en el altiplano de La Muela, en el kilómetro 295, a la izquierda de la autovía. Tras rodear Zaragoza avanza la carretera al borde de los Montes Blancos. Sobre ellos y poco antes de llegar a Alfajarín está bien visible la figura, a la altura del kilómetro 338. A partir de este momento la autovía se convierte en carretera. El quinto toro de lidia está junto a un acceso a la autopista del Nordeste a la altura de Pina de Ebro, en el kilómetro 365. Y para rematar la faena, entramos en tierras oscenses. Justo después de atravesar Peñalba aparece el sexto y último toro que se conserva en Aragón. Sobre un pequeño altozano está la valla publicitaria, junto al kilómetro 402.

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Precisamente el Toro de Osborne situado en la localidad oscense ha sido uno de los más famosos. Fue el escenario de la película “Jamón, jamón”, un drama romántico del que formaron parte actores de renombre como Javier Bardem y Penélope Cruz. Su director, Bigas Luna, escogió este emplazamiento para rodar una de las escenas más conocidas de la película. En ella uno de los protagonistas arranca de un puñetazo los testículos del toro bravo. El cartel de la película representa precisamente la silueta del toro con el nombre de la película sobre el mismo, a cuyos pies aparece la protagonista femenina. La película se rodó en las localidades de Fraga (bar de carretera), La Almolda (secadero de jamones), Monegrillo y Peñalba (Toro de Osborne), pero en toda la película la trama se acompaña de los paisajes monegrinos.
*Marguins: Márgenes.

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Queda claro que la figura creada por aquel dibujante ya no sólo representa la marca sino que se ha convertido uno de los símbolos con mayor acogida y representatividad del pueblo español. Desde su indulto la imagen del Toro de Osborne suele aparecer en otros muchos ámbitos de la vida diaria al margen del publicitario (pegatinas, gorras, llaveros e incluso sobreimpreso en la bandera española a modo de escudo). El Grupo Osborne decidió en el año 2009 integrar la silueta en el logotipo de la compañía de forma muy elegante. Y ante el uso masivo de este emblema decidió rentabilizarlo como nueva línea de negocio mediante la explotación comercial de la marca de El Toro de Osborne. Desde entonces cede el uso de su marca más conocida, mediante contratos de licencia, a empresas que fabrican los productos con el emblema y los distribuyen. Además crearon una nueva línea de tiendas oficiales en régimen de franquicia para vender sus productos oficiales. Al ser un logotipo comercial, ninguna empresa ajena a la empresa puede reproducir la imagen sin una autorización. En septiembre de 2005 una juez de Sevilla absolvió a varios comerciantes acusados de su utilización ilegal en artículos de regalo. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Sevilla, unos meses después revocó la primera sentencia y condenó a los comerciantes, aclarando que la carga cultural y simbólica que El Toro de Osborne no podía implicar un desapoderamiento de los derechos de Osborne sobre la marca. Numerosas sentencias, anteriores y posteriores a la citada, han confirmado la plena vigencia de los derechos del Grupo Osborne sobre el Toro de Osborne.

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Torre del Trovador de la Aljafería, escenario de la afamada ópera “Il Trovatore”

Uno de los edificios más importantes de Zaragoza, el palacio de la Aljafería, es de origen musulmán. Saraqusta, llamada la Ciudad Blanca por el color de sus casas, difiere mucho de la gran urbe que hoy conocemos. A las afueras, algo alejada de las murallas, había una explanada donde se llevaban a cabo ejercicios militares y desfiles ceremoniales. Era conocida como “al-musara”, y de ella deriva el nombre del actual barrio de La Almozara. En este lugar se levantó un gran torreón defensivo en los siglos IX y X, rodeado de un foso. Después éste fue integrado en un palacio fortificado levantado por iniciativa de Al-Muqtadir para residencia de los reyes hudíes que gobernaban la ciudad. Este palacio de recreo fue bautizado con el nombre de Palacio de la Alegría. Se trata de la muestra más importante del arte musulmán del norte de la Península Ibérica. Y es símbolo del poder alcanzado por la Taifa de Zaragoza en la segunda mitad del siglo XI. Tras la reconquista cristiana fue convertido en residencia de los cristianos, adaptando y enriqueciendo el palacio. En siglos posteriores fue reutilizado como acuartelamiento militar. En las últimas décadas ha sido restaurado por completo mostrando ahora lo conservado de sus diferentes etapas constructivas.
El elemento más antiguo y más voluminoso es su gran torreón. Se trata de una torre de planta cuadrangular de cinco plantas situada en un costado, y que forma parte de recinto exterior. En sus muros se abren pequeños vanos, y se culmina con almenas. Su aspecto exterior no es muy atractivo. Edificada en su parte inferior con sillares de alabastro, y el resto con materiales más pobres, hormigón de yeso con cal y ladrillo. Tras el paso a manos cristianas se convirtió en la Torre del Homenaje. En 1486 fue utilizado como garchola* de la Inquisición española, manteniendo esta función hasta el siglo XIX.
*Garchola: Cárcel, calabozo.

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El acceso en su origen se realizaba a través de una pequeña puerta a la que sólo se llegaba a través de una escalera portátil. Estaba claramente condicionado por su uso militar. De la primera etapa constructiva se conserva la primera planta, que cuenta con dos naves y seis tramos entre pilares de los cuales arrancan arcos de herradura. La segunda planta sigue la misma configuración que la anterior y fue reconstruida en el siglo XI. La tercera planta, cuya estructura también sería del siglo XI, cuenta con arcos de herradura. En ella aparecen pintados en el techo motivos geométricos mudéjares donde se pueden leer los nombres de Eneas, Amor y Venus. Estos añadidos datan con toda probabilidad del siglo XIV. Esta planta está comunicada en la actualidad con los salones nobles del palacio, y es la única visitable. Tras la ocupación cristiana, Pedro IV amplía la torre con dos plantas más. Las nuevas estancias son de factura mudéjar, con arcos ligeramente apuntados que sustentan techumbres planas de madera decoradas.

interior_torretrovadorDurante el Romanticismo edificios y personajes de Zaragoza comenzaron a ser conocidos fuera de Aragón e incluso en el extranjero. Las descripciones, dibujos, pinturas y representaciones teatrales a lo largo del siglo XIX dieron a conocer las ixeras* de los Sitios de Zaragoza, así como el palacio de la Aljafería entre otros muchos edificios. El viejo y vetusto torreón entonces alcanzó gran fama por ser el escenario principal de la obra de teatro “El Trovador”. El autor fue Antonio García Gutiérrez, un joven gaditano de 22 años. Entregó el texto a los dos empresarios teatrales más importantes de Madrid, que no confiaron en él. Finalmente el actor zaragozano Juan Lombia lo valoró y posteriormente José de Espronceda recomendó su puesta en escena. Fue estrenada el 1 de marzo de 1836 en el teatro del Príncipe de Madrid. Tuvo un éxito inesperado y fue el más aclamado en la historia del teatro español. En el estreno el joven escritor tuvo que salir varias veces al escenario a recibir los aplausos del público, implantando en España una costumbre vigente en Francia. En Zaragoza fue estrenada el 13 de junio con sólo dos días de representación, aunque fue representada en años sucesivos. Al año siguiente del estreno de su obra más célebre terminó el drama histórico “El rey monje” que trata de la vida de Ramiro II de Aragón en la que representa el episodio de la Campana de Huesca. En la “Venganza Catalana” trata el asesinato de Roger de Flor y la venganza de los almogávares, montañeros aragoneses y catalanes, sobre los griegos. En cuanto al autor sorprende su conocimiento de la historia medieval de Aragón, así como de lugares que nunca visitó.
*Ixera: Hazaña.

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La obra cumbre que le dio la fama es un drama romántico en verso y prosa. Su sencillez se combina con un desenlace trágico que rompía con los tradicionales finales virtuosos del teatro clásico. Se desarrolla en cinco actos: El duelo, El convento, La gitana, La revelación y El suplicio. Toma como personajes aragoneses con apellidos ilustres y como escenario principal la torre de la Aljafería. La obra se sitúa en el Reino de Aragón en torno al año 1410. Tras el fallecimiento de Martín I el Humano sin descendencia directa se produjo una serie de enfrentamientos políticos que concluirían con el famoso Compromiso de Caspe. En este contexto sitúa al protagonista Manrique, culto y refinado trovador, criado por una gitana llamada Azucena. Está enamorado de Doña Leonor de Sesé, pretendida también por Don Nuño de Artal, conde de Luna. La primera escena tiene lugar en uno de los salones del palacio de la Aljafería. Posteriormente en un convento aparece la amada dispuesta a convertirse en monja tras creer muerto a Manrique. Sin embargo aparece su amado y se escapan. Las tropas del conde Artal los apresan y encierran al trovador en la cárcel situada en la torre que después tomaría su nombre. Entonces Leonor se ofrece al conde con tal de salvar a Manrique. Acepta el trato pero antes se envenena y el conde ordena decapitar a Manrique al enterarse. Tras el final sangriento la gitana Azucena desvela que el conde y el trovador eran hermanos. De esta manera culmina la venganza que prometió a su madre, que fue quemada por la familia del conde tras el rapto de su hijo. Con el éxito nacional e internacional de esta obra, la antigua torre fue poco a poco conociéndose como la Torre del Trovador.

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Si aún resuena la fama del Trovador no es por la obra original, sino por la adaptación operística de otro romántico, el compositor italiano Giuseppe Verdi. Le impresionó la novedad y la extravagancia de la historia de Antonio García Gutiérrez, y la tomó como argumento de una de sus óperas más famosas. Le puso el título “Il trovatore”, que junto con “Rigoletto” y “La Traviata”, dan lugar a la trilogía operística más escuchada en aquella época. Verdi puso música sinfónica a esta apasionada historia romántica según el libreto de Salvatore Cammarano. Las principales escenas tienen lugar en el palacio de la Aljafería: en el atrio del palacio, en el jardín, en una ala del palacio y en un calabozo. La ópera se estrenó el 19 de enero de 1853 en el Teatro Apollo de Roma. A pesar del éxito del estreno el compositor hubiera preferido a los mejores cantantes para su estreno. El triunfo le obligó a quedarse cuatro noches en la ciudad, recibiendo numerosas muestras de agradecimiento. En los primeros tres años tuvo 229 producciones en todo el mundo. Apenas un año después se estrenó en el Teatro Real de Madrid, donde será un éxito continuo con 350 representaciones hasta el año 1925. Se representó fundamentalmente en italiano, pero también se tradujo al francés como “Le trouvère”. Con esta ópera la Aljafería alcanzó gran fama y se descubrió este edificio, cuyos encantos por aquel entonces estaban ocultos dentro de un caduco acuartelamiento militar.

Alabastro, el mineral aragonés más internacional

El alabastro tiene su origen etimológico en el término αλάϐαστρος, procedente del griego antiguo. Con este nombre, Alabastron, los griegos renombraron una ciudad egipcia cercana a Tebas donde se extraía este material. Se utilizó éste para elaborar a partir del siglo XI a.C. unas pequeñas vasijas, que tomaron el nombre los alabastrones. Generalmente eran estrechas y de cuerpo redondeado, y no tenían ansas*. En ellas se portaban perfumes o ungüentos. Inicialmente se hacían con calcita, el alabastro de los antiguos, aunque después se fabricaron con terracota. Su uso se extendió a la Antigua Grecia a partir del siglo VII a. C, y también a otros puntos del mundo antiguo y de la cultura clásica. Desde su origen, se denomina alabastro a dos minerales totalmente diferentes: la calcita y el yeso. Sin embargo su composición y sus propiedades físicas no tienen nada en común. El alabastro calcáreo está constituido fundamentalmente por calcita (CaCO3) y se presenta en masas fibrosas, translúcidas, formadas por capas de crecimiento paralelas o concéntricas. Su dureza ronda el valor 3 en la escala de Mohs. En cuanto al alabastro yesoso, es el conocido en la actualidad como alabastro. Se trata de una rara variedad de yeso (CaSO4.2h2O). Tiene una dureza de 1,5 a 2 en la escala de Mohs, es decir, se raya con la uña. Su aspecto es compacto y está constituido por diminutos cristales de yeso, de entre 10 y 80 micras. Este tipo de yeso se presenta en masas compactas y homogéneas, de grano fino, y color blanco o ligeramente gris. Los alabastros más puros y constituidos por cristales más finos son los de mayor calidad.
*Ansa: Asa.
Sus propiedades físicas (translucidez, densidad, dureza, color, etc.) le confieren unas peculiares características ornamentales. Sus tonalidades entre blanquecinas y grisáceas, además de permitir el paso de la luz son los motivos por los cuales el alabastro es valorado como piedra decorativa. Debido a la textura que le confiere el pequeño tamaño de grano, similar al mármol pulimentado, es apreciado para el uso en la construcción así como en numerosos trabajos de arte. Además su blandura permite tallarlo con formas muy elaboradas con cierta facilidad. Sin embargo también tiene propiedades que han limitado su empleo. El alabastro es menos resistente a compresión (200 kg/cm2) que otras piedras naturales de uso equiparable como el mármol (de 600 a 1000 kg/cm2). Además cuando se expone a altas temperaturas, pierde moléculas de agua, y por lo tanto su translucidez. Debido a ello se aconseja para la decoración de interiores. También es soluble con el agua, por lo que puede sufrir serias erosiones superficiales el alabastro expuesto a este agente.
Una de las peculiaridades es su procedencia. La mayor parte de la producción mundial procede de Aragón. Esta variedad de yeso se extrae en menor medida en otras canteras españolas así como de Italia, Grecia, Inglaterra, Alemania, Libia o Egipto. Los yacimientos aragoneses se concentran en dos zonas: en el entorno del valle del Ebro, en la Ribera Baja del Ebro y Bajo Martín, y en la zona de Calatayud, en concreto en la cuenca baja del Jiloca. En la actualidad son 8 las empresas que llevan a cabo la extracción de este mineral en 10 explotaciones activas que ocupan una superficie cercana a las 180 hectáreas. El sector emplea de manera aproximada a unos 200 trabajadores. La formación de este mineral comenzó en la Era Terciaria, gracias a depósitos que tienen una antigüedad de entre veinte y treinta millones de años. En la zona del valle del Ebro las capas de alabastro suelen ser de entre uno y dos metros de espesor, cuyos estratos horizontales se intercalan con capas de arcilla, areniscas y margas. También en forma de grandes bolos rodeados de arcillas. En la zona de Calatayud los bancos de yesos tienen espesores de entre 4 y 12 metros. Uno de los inconvenientes es el impacto medioambiental que provoca su extracción. La explotación se realiza a cielo abierto y de todo el material extraído sólo se aprovecha el 10% una vez eliminadas las impurezas. La actividad de las sernas* causa un grave impacto en el paisaje, difícil de restaurar en un clima tan árido. A ello se añade que el mineral es muy soluble en agua y el relieve se erosiona con facilidad.
*Serna: Cantera de piedra.
Aragón cuenta con seis centros de tratamiento para la elaboración industrial y artesanal. Se ubican en las localidades de Quinto, Sástago y Zaragoza, en esta provincia, y Azaila, Albalate del Arzobispo y La Puebla de Híjar, en Teruel. La producción que es apta para su comercialización, oscila entre las 25.000 y las 40.000 toneladas al año. Tras la extracción se procede a su tratamiento. La piedra en bruto es limpiada y cortada en placas de distintas medidas y grosores. Es necesario un dispositivo especial de enfriamiento para impedir que durante el corte las láminas se vuelvan opacas bajo el efecto del calor. También se prepara el alabastro en cilindros tubulares para su comercialización. Aragón está a la cabeza de la producción mundial y su alabastro se comercializa en diferentes mercados como el de Estados Unidos o países asiáticos.
El Gobierno de Aragón, a través del Departamento de Industria e Innovación y de su Dirección General de Energía y Minas, ha apoyado durante los últimos años la promoción, el desarrollo y la expansión de la producción de alabastro. En diciembre de 1999 se creó la Asociación para el Desarrollo del Alabastro en Aragón. El objetivo es la mejora de las técnicas empleadas, la restauración de los terrenos afectados, la transformación en nuestro territorio y la comercialización en busca de nuevos mercados. De igual modo, entre los objetivos públicos compartidos con el sector empresarial y la Universidad de Zaragoza se encuentra obtener una certificación para el alabastro de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) con el fin de permitir la exportación del alabastro como material de construcción y abrir de esta forma nuevos mercados en el extranjero.

El alabastro ha sido considerado la piedra del arte por excelencia desde la antigüedad clásica hasta hoy en día siendo uno de los materiales más utilizados por arquitectos y escultores debido a sus peculiares características geológicas. En cuanto a Aragón, debido a disponer de abundante material, ha tenido un uso muy amplio. Su empleo se remonta a la época romana, con la reconstrucción de las murallas de Zaragoza sobre el siglo III d. C. En época musulmana este material fue empleado tanto en la muralla del Palacio de la Aljafería como en la decoración interior. El arte románico lo aplica fundamentalmente en ventanas de iglesias y ermitas, aprovechando su propiedad traslúcida. Sin embargo la utilización del alabastro toma mayor impulso durante el periodo gótico y renacentista, no sólo en la arquitectura religiosa sino también en la arquitectura civil e institucional. En cuanto al alabastro aragonés ya gozaba de prestigio fuera de nuestras fronteras en el siglo XVI, siendo entonces citadas las canteras de Gelsa y Fuentes de Ebro, sin olvidar otras situadas en Fuentes de Jiloca y Borja.

aljaferia_alabastroLa lista de obras en las que se ha utilizado el alabastro en Aragón es interminable. Una de las ejecuciones más tempranas y sobresalientes es el sepulcro del arzobispo Lope Fernández de Luna (1382), en la Seo de Zaragoza. Un siglo después en la misma catedral se llevó a cabo el gran retablo mayor (1488), una de las mejores y más influyentes obras góticas aragonesas. En ella participaron Pere Johan, Hans de Suabia, Francisco Gomar y Gil Morlanes el Viejo. Sus dimensiones son de 16 metros de alto por 10 metros de ancho. El alabastro en esta ocasión fue policromado, con detalles en color dorado, dejando zonas con la blancura de este material, estableciendo un bello contraste. Precisamente Gil Morlanes fue el encargado de llevar cabo el retablo del monasterio de Montearagón (1509), el cual ahora se encuentra depositado en la catedral de Huesca. Unas décadas después fue encargado a Damián Forment el retablo del altar mayor de la entonces colegiata de Nuestra Señora del Pilar (1518) de Zaragoza. Su única condición era que fuera tan bueno o mejor que el de la Seo. Por aquel entonces también se culminaba otra de las joyas del renacimiento aragonés, la portada del monasterio de Santa Engracia de Zaragoza (1517). Fue iniciada por Gil Morlanes El Viejo y terminada por su hijo Gil Morlanes El Joven. Calatayud también cuenta con la magnífica portada de la colegiata de Santa María (1528) ejecutada por Esteban de Obray y Juan de Talavera. Ambas portadas tuvieron que protegerse de las inclemencias meteorológicas, ya que el alabastro es sensible a la lluvia.

portadacolegiatasantamariacalatayud_alabastroDamián Forment también ejecutó el encargo del retablo mayor de la catedral de Huesca (1534), nada menos que por cinco mil ducados de oro.  Pero el alabastro también dejó la huella en la arquitectura civil, con uno de los conjuntos artísticos más representativos del arte renacentista aragonés, el Patio de la Infanta (1550). Formaba parte del Palacio de Gabriel Zaporta, que fue desmontado por la ruina del edificio. Tras ser comprado y trasladado a París por un anticuario, volvió a Zaragoza instalándose en la sede central de Ibercaja, cerca de su anterior ubicación. El retablo de la Catedral de Santa María de la Asunción de Barbastro fue encargado a Damián Forment y su discípulo Juan de Liceyre dejando terminada la parte inferior en 1560. Hasta 1602 no se completó el retablo en un estilo completamente distinto. Uno de los últimos retablos de esta floreciente etapa es el retablo del monasterio de Rueda (1609) ejecutado por los maestros Esteban y Borunda. Tras la desamortización de Mendizábal el retablo cruzó el Ebro, y se trasladó a la iglesia parroquial de Escatrón.

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En los últimos años este material ha sido utilizado en Aragón en obras tan emblemáticas como el antiguo Pabellón de Aragón en la Expo de Sevilla (1992), o en el Auditorio de Zaragoza (1994). Pero el alabastro aragonés también ha sido utilizado fuera de nuestras fronteras formando parte del Museo de la Fundación Miró de Palma de Mallorca (1992), el edificio de la Asamblea de Madrid (1998) o la Catedral de Los Ángeles (2002), en Estados Unidos, obra del afamado arquitecto Rafael Moneo. No sólo los arquitectos lo incorporan a sus obras, también es la materia prima para escultores como Eduardo Chillida. Entre sus numerosas obras se puede destacar “Lo profundo es el aire” (1996), que se encuentra en el museo de Guggenheim de Bilbao. Y también José Miguel Abril, escultor turolense con diversas obras realizadas con alabastro, entre ellas “Velocitauro” (2009).

velocitauro_alabastroFoto cedida por José Miguel Abril

Además de toda la obra artística, en el siglo XX el alabastro comenzó a ser utilizado en el diseño de interiores residenciales por diseñadores del Art Deco y Art Nouveau. El resultado es crear espacios personales y únicos aportando una iluminación agradable y acogedora tanto con luz artificial como con luz natural. También se ha incorporado al diseño de mobiliario, como muebles para baños, dormitorios, puertas, mesas e incluso sillas realizadas en su totalidad con alabastro. Todo ello añadido a la tradicional fabricación de aparatos de luz decorativos, como tulipas y plafones.

Cabezo de Alcalá, la ciudad íbera sin nombre

Los sedetanos fueron un pueblo íbero que se estableció en el valle medio del Ebro a partir del siglo III a.C. Se les conoce por las inscripciones en las monedas que acuñaron. En todas ellas también aparecía representada un tozuelo* imberbe con tres delfines de un lado y un jinete con palma del otro. La primera ciudad que emitió moneda fue Seteisken, considerada su capital. Se ha especulado que pudiera ser la ubicada en el Cabezo de Alcalá. Los sedetanos ocuparon el sur del Ebro entre los ríos Guadalope y Martín. A su alrededor estaban los suessetanos e ilergetes al norte, los ilercavones al sudeste y los edetanos al sur, mientras que al este estaban los celtíberos. Gracias a la emisión de moneda propia se pueden identificar como sedetanas las siguientes ciudades: Alaun (Alagón), Lakine (posiblemente Fuente de Ebro), Kelse (Velilla de Ebro), Salduie (Zaragoza), Ildukoite (posiblemente Oliete) y Otobesken. Y por su ubicación también se supone que lo fueron Damaniu (Hinojosa del Jarque), Bérnaba (Azuara), Ebora (posiblemente La Puebla de Albortón), Beleia, Arsi (posiblemente La Puebla de Híjar) y Userkete (Osera).
Su base económica era el cultivo del cereal: cebada, centeno, mijo y avena. Lo guardaban en silos tapados con una capa de barro. Consumían vino y el aceite transportado en ánforas. La ganadería también tenía un gran papel, con bóvidos, cabras y caballos. Poseían una fuerte industria textil de lana y lino.
*Tozuelo: Cabeza.
El yacimiento del Cabezo de Alcalá se sitúa en una pequeña elevación, cerca del río Aguasvivas y a poco más de un kilómetro de Azaila. Es uno de los más importantes de Aragón y sus restos son de gran importancia para conocer el fenómeno de la romanización de Hispania. Pudo ser ocupado desde el siglo IX a.C, como así lo demuestran los restos de una necrópolis de campos de urnas. El poblado fue destruido hacia el siglo III a.C. durante las guerras púnicas. Entonces se volvió a ocupar por una población íbera. Esta etapa y su posterior romanización se prolonga entre el año 218 a.C. y el año 72 a.C, en cuyo intervalo hubo una reconstrucción del asentamiento. El final de la ocupación fue provocado por las tropas de Pompeyo, hacia los años 76-72 a.C. durante las guerras sertorianas. La ciudad sufrió un terrible asedio que provocó la destrucción del poblado y su posterior abandono. Durante el episodio se construyó una rampa de unos 100 metros de largo para salvar el foso y las murallas que permitió la aproximación de las máquinas de asalto. Se trata del único resto que se conserva en España de un elemento de estas características. Para ello se utilizó una acumulación de tierra y piedras de yeso de canteras cercanas. El resultado fue una brecha de ocho metros en las murallas que permitió la entrada de las tropas romanas en el interior de la ciudad.

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El antiguo poblado fue descubierto en 1867, realizándose las primeras excavaciones arqueológicas entre 1868 y 1872, por Pablo Gil y Gil. En el año 1890 fueron publicados los hallazgos por hermanos Gascón de Gotor. Desde 1919 hasta 1942 el arqueólogo turolense Juan Cabré excavó científicamente el yacimiento, con una interrupción durante la Guerra Civil. Publicó sus numerosos hallazgos en varias obras, entre las que destaca “La cerámica de Azaila”. A partir de los años 1960 Antonio Beltrán y Miguel Beltrán continuarán las excavaciones. Estos trabajos han permitido obtener el estado actual del yacimiento. Miguel Beltrán publicó su tesis doctoral sobre este yacimiento en 1976. Más recientemente, entre 2000 y 2009 se realizaron diversas actuaciones de excavación y consolidación de los restos en algunas zonas. Además, en el año 2009, se procedió a la señalización y colocación de paneles informativos. El yacimiento se complementa desde hace años con el Centro de Interpretación del Cabezo de Alcalá, ubicado en la travesía carretera de la localidad de Azaila. Fue reformado en el año 2008. Se trata de un edificio de tres plantas en el que se muestra a través de un completo equipamiento toda la información en torno al yacimiento, su historia y tipología. Además cuenta con reproducciones de las piezas más importantes encontradas.

cabezoalcala_centrointerpretacionEl yacimiento del Cabezo de Alcalá está compuesto por dos zonas bien diferenciadas. Por una parte la más elevada, donde vivían las élites sociales, rodeada de muralla. Y otra situada en las inmediaciones compuesta por un barrio comercial con botigas* a ambos lados de una calle empedrada. A él se añaden casas de agricultores y clases más desfavorecidas. Esta zona no está apenas excavada y en parte ha sido destruida por la actividad agrícola moderna. En total se calcula una población aproximada de unos 3000 habitantes. A los pies del cabezo también se emplaza una extensa necrópolis compuesta por casi un centenar de enterramientos contabilizados procedentes de la primera etapa. Se trata de túmulos donde depositaba una vasija con las cenizas del fallecido y enseres personales. Después se cubría con una estructura de piedra formando montículos de piedras.
*Botiga: Tienda.

cabezoalcala_campodeurnasEl acceso a la acrópolis se realiza a través de un pequeño puente que atraviesa el foso de la segunda muralla. Ahora está cementado, pero en su momento fue de piedra con la parte central de madera desmontable en caso de ataque. La ciudad amurallada sirvió de refugio de la población. De su recinto defensivo inicial se han conservado en la parte alta dos torres que pudieron tener cuatro metros de altura. Aglutinaba los edificios más representativos con calles empedradas dotadas de aceras. Poseía sistema de evacuación de aguas por superficie que se almacenaban en un aljibe extramuros con una capacidad de 60.000 litros y una profundidad de diez metros. Esta reserva podía ser usada en caso de sequía o asedio, aunque también pudo usarse para alimentar las termas por medio de alguna conducción de agua. Para el uso diario se trasladaba del río Aguasvivas que discurre a unos cientos de metros del poblado.

cabezoalcala_puenteaccesoA la entrada se emplaza el conocido como templo, una pequeña estancia de planta rectangular de la que restan los muros. Tuvo un conjunto escultórico en bronce con tres figuras. Se encontraron dos cabezas de bronce, una representa a un joven íbero divinizado y otra femenina a Niké. Sus muros estuvieron decorados con pinturas simulando sillares de piedra y el suelo estaba decorado con un mosaico en opus signinum. El paso de la guerra civil dejó como huella una inscripción en el escalón de la entrada que reza “Viva la CNT”.

cabezoalcala_accesotemploUn poco más arriba el resto del poblado se articula en torno a una calle central, de la que parten otras de menor longitud para el acceso a las viviendas. De ellas se conservan únicamente la parte baja de los muros. Las mayor parte de las casas íberas tenían unos 40 m². En su interior contaban con tres o cuatro habitaciones: cocina, sala de estar y dormitorios. Con la romanización los más pudientes reformaron sus casas con influencias del estilo itálico, con patio central y dependencias a su alrededor. Se localizó un espacio productivo con un gran molino de piedra y pese a no haberse encontrado restos de hornos bien pudo ser un edificio dedicado a la panadería.

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En el extremo noreste unas escaleras descendían a las termas, situadas a extramuros. Se trata de unas de las más antiguas de la Península Ibérica, ya que fueron construidas a finales del siglo II a.C. Eran el lugar de aseo y de recreo de la población. Se entraba por los vestuarios a cuya derecha se encontraba el frigidarium. El tepidarium se encontraba detrás de los vestuarios. A través de él se accedía al caldarium y los baños de vapor.
En las excavaciones se han encontrado restos de cerámica ibérica, romana y griega. También abundantes monedas aunque posiblemente la ciudad no llegara emitir moneda propia. Sin embargo una de las piezas más relevantes es el conocido como Toro de Azaila que data del siglo II a.C. Se trata de una figura de bronce unos quince centímetros de altura. El animal está en actitud de embestir, y lleva una roseta en la frente. Sobre el cuello lleva una pieza de forma de U, conservada tal cual se encontró en el yacimiento, aunque no pertenece a esta pieza.
Para la visita del yacimiento, que se encuentra vallado, es necesario solicitar cita por teléfono a la empresa que gestiona las visitas. Los encargados tanto de la gestión del centro expositivo como de la apertura del yacimiento son los responsables de Vida Primitiva, que realizan las visitas guiadas. Además llevan a cabo actividades, cursos, talleres, demostraciones y recreación histórica desde la prehistoria hasta la cultura romana. Se trata de David y Eva, unos grandes apasionados de la historia y la arqueología experimental. Esto les ha permitido conocer cómo nuestros antepasados fabricaban sus utensilios y herramientas, siguiendo las técnicas y procesos ancestrales. Los artículos que fabrican están inspirados o basados en piezas arqueológicas y están elaborados artesanalmente, sin máquinas ni pegamentos industriales ni cremalleras, y siempre con materiales naturales. Están expuestos en el centro de interpretación y en su web. En cuanto a David es el artista plástico encargado de la forja, el trabajo de la madera, la talla lítica, talla de hueso, la fundición de bronce y la elaboración de todos los utensilios, herramientas y materiales. Eva se encarga del telar y las actividades y talleres relacionados con el textil, así como la realización de las piezas de cuero y material complementario para el tiro de arco. Ambos son tiradores de arco desde hace más de veinte años.

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Foto cedida por Vida Primitiva

Es muy importante que la gestión turística de nuestra cultura se lleve a cabo por personas apasionadas, lo cual queda de manifiesto tras una visita a este yacimiento. Además su labor complementaria en la arqueología experimental es un valor añadido a la difusión de la cultura, participando en actividades de divulgación tanto a nivel particular, como en las jornadas de recreación que se llevan a cabo anualmente en Azaila. Un excelente ejemplo de cómo poner en valor nuestra historia, revitalizando el medio rural.

Meridiano de Greenwich, la línea imaginaria que cruza Aragón

En octubre de 1884 tuvo lugar en Washington la Conferencia Internacional del Meridiano. Allí se dieron cita representantes de veinticinco países, entre los cuales estaba España. Su objetivo era elegir un meridiano para ser empleado como longitud común y como referencia de los husos horarios de todo el mundo. La necesidad se basaba en la existencia de numerosos meridianos por aquel entonces. Fueron planteadas tres propuestas: el meridiano del Hierro, el meridiano de París y el meridiano de Greenwich. Tras siete sesiones se decidió la adopción del meridiano actual, con veintidós votos a favor, el voto en contra de República Dominicana y la abstención de Francia y Brasil.

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En el siglo II Claudio Ptolomeo, sabio que nació en Egipto y trabajó en la mítica biblioteca de Alejandría, realizó la primera compilación de mapas del mundo con precisión sorprendente para la época. Fue el primero en utilizar latitudes y longitudes para localizar ubicaciones en sus mapas. Estableció como extremo más occidental la isla del Hierro, en el archipiélago canario. Hasta el descubrimiento de América, la Punta de la Orchilla se consideraba el límite del mundo conocido (a pesar de que Finisterre haya adoptado tradicionalmente este término). Y por este punto pasó el geógrafo el meridiano cero de referencia. La cartografía mundial dio un gran vuelco con la aparición del Nuevo Mundo. A pesar de ello en 1634 se dieron cita matemáticos y astrónomos en París para ratificar el meridiano del Hierro como meridiano cero para todos los países.

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El meridiano de París es aquel que pasa por el Observatorio de París. Las mediciones más precisas de dicho meridiano fueron llevadas a cabo por François Arago. Nació en la localidad de Estagel, cerca de Perpignan en 1786. Tras ingresar como secretario de la Boureau des Longitudes (Oficina de las Longitudes) recibió el encargo completar las mediciones del meridiano. Durante tres años estuvo trabajando primero en los Pirineos con un compañero suyo, y después en la isla de Mallorca. Sus trabajos fueron confundidos con labores de espionaje ante la inminente invasión napoleónica. Su persecución se prolongó hasta julio de 1809 en el que finalmente alcanzó el puerto de Marsella. A pesar de todas sus vicisitudes conservó los resultados de sus investigaciones, y fue nombrado miembro de la Academia Francesa de las Ciencias con tan sólo 23 años. A lo largo de su vida desarrolló una labor incansable en el campo de las matemáticas, física y astronomía. En 1848 fue elegido ministro de la Guerra en el gobierno provisional de la república, tras la caída del rey Luis Felipe I, ejerciendo responsabilidades de jefe de gobierno. Entre las medidas sociales que tomó fue la reducción de la jornada laboral y la abolición de la esclavitud. Tras su periplo político volvió a su labor de investigación hasta su muerte en 1852.
El meridiano de Greenwich desde hace 132 años es el meridiano cero o primer meridiano. Su punto de referencia es el antiguo Real Observatorio de Greenwich, situado en la ribera del Támesis, a 15 kilómetros de Londres. Tras la Segunda Guerra Mundial fue trasladado el observatorio debido a su mala visibilidad, pero las viejas instalaciones se conservan y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Se trata de una línea prexinada* que une los polos dividiendo el mundo en dos partes. Discurre de norte a sur atravesando Francia, España y Reino Unido, en Europa, Argelia, Malí, Burkina Faso, Togo y Ghana, en África. Cada 15° en dirección al este y al oeste se establecen nuevas líneas imaginarias hasta completar los 180° de la esfera terrestre. La línea opuesta al meridiano de Greenwich atraviesa el Océano Pacífico y se conoce como el meridiano de 180°.
*Prexinada: Imaginaria.
La importancia de este meridiano radica en que es la referencia usada para realizar el cálculo de las diferencias horarias entre cada punto de nuestro planeta. Para ello fueron definidos los husos horarios, dividiendo la superficie terrestre en veinticuatro áreas. Cada uno de ellos está centrado en un meridiano. El huso central es el huso 0, dividido en dos partes iguales por el meridiano de Greenwich. Está limitado por los meridianos de longitudes 7º 30′ W y 7º 30′ E. Los husos se representan por la letra Z y se numeran de 0 a 12 horas. Como la Tierra gira de oeste a este, son positivos hacia el este y negativos hacia el este. Todos los lugares que se encuentran en el mismo huso horario tienen la misma hora. Y el día universal comienza a medianoche en el huso central. El meridiano de 180° es la línea internacional que marca el cambio de día.

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Anteriormente se usaba el tiempo solar aparente con lo que la diferencia de hora entre una ciudad y otra podía ser de unos minutos. El empleo de los husos horarios corrigió el problema parcialmente, al sincronizar los relojes de una región al mismo tiempo solar medio. Sin embargo debido a las características geográficas cada país, región o archipiélago ha adoptado un huso común, no ajustándose exactamente al espacio geográfico marcado por las líneas imaginarias. Incluso en España se da la anomalía de tomar un huso desplazado más de una hora respecto al que nos correspondería geográficamente. Esta decisión fue tomada por Francisco Franco con el fin de llevar la misma hora que la Alemania de Hitler. Esto quiere decir que deberíamos tener una hora menos. Resumiendo, por nuestra situación deberíamos llevar la hora media de Greenwich (GMT). En ibierno* llevamos una hora más por el cambio político llevado a cabo hace medio siglo (GMT+1). Desde el año 1981 se aplica la normativa europea de adelanto de una hora para aprovechar mejor la luz solar y consumir menos electricidad (GMT+2). Y a pesar del desfase horario respecto al huso horario ésta es la hora que mejor llevamos los españoles y este año incluso se han pronunciado a favor de su mantenimiento el parlamento autonómico de Baleares y se ha sumado al debate la Comunidad Valenciana.
*Ibierno: Invierno.
El meridiano de Greenwich también atraviesa Aragón. En su recorrido de norte a sur cruza los Pirineos y atraviesa el valle de Ordesa, a escasos metros de las conocidas Gradas de Soaso. Siguiendo su trazado hacia el sur llega al valle del río Ara, y pasa a menos de cien metros del casco urbano de Jánovas, ahora inmerso en su recuperación. La línea imaginaria en su avance rectilíneo pasa justo por encima de las tres viviendas apiñadas que componen la pintoresca aldea de Aguilar. Más al sur, pasa a unos cincuenta metros de la aldea de El Pueyo de Morcat, situada cerca del nacimiento del río Vero. La localidad aragonesa más importante por la que pasa el meridiano es Berbegal, en el Somontano de Barbastro. Precisamente en su casco urbano, muy cerca de la plaza Europa, se ha colocado un monolito que señala el paso del meridiano, así como un cartel informativo.

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También pasa a unos metros del puente medieval que cruza el río Alcanadre, en las inmediaciones de Villanueva de Sigena. Pero sin embargo el lugar más conocido de paso está en la autopista del Nordeste (AP-2) la cual une de las ciudades de Zaragoza y Barcelona. Varios letreros avisan al conductor el paso del meridiano de Greenwich, situado entre las localidades de Bujaraloz y Peñalba. El monumento está formado por arco de cuatro metros de anchura que cruza la autopista con la orientación adecuada a la línea imaginaria. Por la noche tiene además el atractivo de estar iluminado.

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En su avance hacia el sur se introduce en tierras zaragozanas. Entonces atraviesa el embalse de Mequinenza por el paraje conocido como la Herradura, debido a la forma del gran meandro inundado del río Ebro. Tras su breve periplo por la provincia de Zaragoza pasa a tierras turolenses. Entonces atraviesa la carretera nacional N-240, la cual parte del paraje de Las Ventas en la carretera de Alcañiz a Vinaroz, y toma dirección a Calaceite. En el km 757 hay una pequeña área de descanso. Un discreto poste vertical marca el paso del meridiano cero, y una línea atraviesa el asfalto de esta vía de servicio. Y poco a poco va tomando dirección al Mediterráneo pasando por la última de las localidades aragonesas. A poco más de cien metros se quedan las casas más cercanas de Fórnoles del meridiano de Greenwich. Finalmente pasa a la provincia de Castellón, y abandona tierras aragonesas tras un recorrido de aproximadamente 220 kilómetros.

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Azafrán, el oro rojo del Jiloca

El empleo del azafrán se remonta al año 2.300 a. C y a partir de entonces está documentado su uso en el ámbito de la religión, la medicina y la gastronomía fundamentalmente. Aparece ya representado en una pintura del palacio de Minos en Creta que data de 1.700-1.600 a.C. En el antiguo Egipto se menciona con el nombre de karkom y era considerado un importante producto. Fue utilizado por los egipcios en embalsamientos, así como para colorante de las mortajas de las momias, de amarillo las mujeres y de rojo los hombres. Los griegos lo esparcían por los vestíbulos, patios y baños siendo considerado un perfume sensual. Los romanos recibieron a Nerón con las carreras* cubiertas de azafrán cuando entró en la ciudad de Roma. También era usado en las culturas clásicas como tinte para vestidos de fiestas y ropa de matrimonio, incluso para el pelo. El azafrán se fue extendiendo desde Oriente a Occidente. De su comercio se encargaban los mercaderes de las ciudades medievales mediante transacciones en las ferias anuales y en los mercados urbanos. Uno de los importantes focos comerciales fue Venecia, con un grupo de empleados que formaban el Ufficio dello Zafferano.

*Carrera: Calle.

En la Península Ibérica pudo introducirse por griegos o romanos. Sin embargo no se cultivó hasta mediados del siglo X, de la mano de los musulmanes probablemente. Durante la Corona de Aragón ya formaba parte de la gastronomía al ser una especia cultivada en la zona. Desde entonces el cultivo no se ha interrumpido hasta nuestros días. En Aragón tenía ya gran importancia durante los siglos XVI y XVII. Se cultivaba en el Somontano de Barbastro y en la ribera del Cinca, comercializándose en Barbastro. En los Monegros también tuvo una gran implantación, como así fue documentado por el cronista Henry Cock. Se cultivaba también en el Bajo Aragón, ocupando grandes extensiones en Huesa del Común, Monreal del Campo y en las serranías montalbinas.

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Foto cedida por Azafranes del Jiloca

En la actualidad la Comarca del Jiloca, y en concreto la localidad de Monreal del Campo, concentra casi toda la actividad en torno al azafrán en Aragón, por lo que se puede hablar con entidad propia del Azafrán del Jiloca. Esta comarca tiene su capital administrativa en Calamocha, siendo la localidad de mayor desarrollo agropecuario Monreal del Campo. Se asienta este pueblo a 900 metros de altitud, y sus condiciones climáticas son excepcionales para el cultivo del azafrán. Las temperaturas son extremas, y se pueden alcanzar los -18º C en invierno y los 40º C en verano. Además no llueve mucho.

En Monreal del Campo se llegaron a contar con 800 campos de producción, pero tras un grave periodo de crisis se pasó a cultivar tan sólo 3 campos, con una superficie de menos de una hectárea. Fue un momento crítico ya que cualquier problema hubiera acarreado la extinción de la especie autóctona del Jiloca. En el año 1983 Julio Alvar propuso al ayuntamiento la creación del Museo del Azafrán, para poner en valor la importancia de este cultivo que tuvo tanta importancia en la economía familiar. Abrió sus puertas en marzo de aquel año. En él se exponen más de 150 piezas que han sido donadas en su mayoría por los habitantes de la localidad. En el año 1995 se abrió una puerta de esperanza para el azafrán y José María Plumed creó la empresa Azafranes del Jiloca, dedicada a la producción y comercialización. La recuperación de cultivo fue lenta debido a la escasez de bulbo para cultivar. Poco a poco se fueron aumentando los campos. En el año 2004 llegó el primer reconocimiento al Azafrán del Jiloca, y la especia fue nombrada “Baluarte de Slow Food”, lo cual marcó un antes y después en esta etapa prometedora. Un año después se creó la Asociación de Productores de Azafrán del Jiloca, AZAJI, con el objetivo de puxar* a la gente al cultivo del azafrán. El Ayuntamiento de Monreal del Campo es uno de los socios, y sus campos se llevaron a cabo proyectos de I+D, y actualmente trabajos de divulgación. Además con las ayudas de la Diputación de Teruel se incrementó el número de productores. La línea de trabajo se basa en apostar por la calidad con el objetivo de obtener el mejor azafrán en sus campos, mediante un trabajo totalmente artesanal y manteniendo los valores tradicionales. Queda todavía pendiente el reconocimiento con una Denominación de Origen propia. Sin embargo, este proceso supone muchos costes económicos, principal motivo por el que no se ha llevado a cabo hasta la fecha. A pesar de no contar con este sello, todo el azafrán ecológico de Monreal del Campo está certificado por el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica. Y además tiene el sello de Artesanía Alimentaria de Aragón. En la actualidad se está trabajando desde la asociación en la instauración de una marca que certifique el origen del Azafrán del Jiloca con el fin de garantice su autenticidad.

*Puxar: Animar.

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El cultivo del azafrán no es exigente en cuanto al suelo, siendo suficiente una consistencia media y composición algo caliza. Y tampoco respecto al clima. Su inactividad vegetativa durante el verano le permite resistir los calores excesivos. Y le bastan dos precipitaciones anuales abundantes: durante el mes de marzo, momento en que se reproducen los bulbos, y en septiembre o primeros de octubre para que brote la flor. Su ciclo vital es de cuatro años. Entonces es necesario sacar los bulbos de la tierra para su limpieza y volverlos a sembrar entre julio y septiembre. Antes se realiza el abonado de la tierra que debe garantizar el aporte de nutrientes durante los cuatro años. Se plantan los bulbos a unos 18 centímetros de profundidad, y con una separación entre surcos de entre 20 y 35 centímetros para permitir su reproducción posterior. Para una hectárea son necesarios unos 4.500 kilos de bulbos dependiendo del tamaño de éstos y la distancia de plantado.

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Foto cedida por Azafranes del Jiloca

La recolección tiene lugar entre octubre y noviembre. La floración es gradual y se dilata durante 20 o 25 días, comenzando poco a poco hasta llegar a la florada, momento en que el campo está repleto de flores, y disminuyendo progresivamente hasta el cierre del ciclo. Las flores deben recogerse al amanecer, momento en que las flores violetas están cerradas. Ello facilita su recolección y así la hebra del azafrán guarda su frescura oculta dentro de la flor. El trabajo se dilata hasta las once de la mañana, momento en que la flor se abre. Se recogen en cestos de mimbre y se trasladan a un lugar donde se extienden sobre una mesa para eliminar la humedad del rocío y facilitar así el siguiente trabajo. Acto seguido se realiza el desbrizne de manera completamente manual. Consiste en la separación de los estigmas de la flor mediante un corte preciso en la unión de tallo y el cáliz para lograr que la hebra salga entera en la medida de lo posible. El trabajo es delicado y hay que tocar el producto lo menos posible. Una vez desbriznado hay que repasarlo para retirar los restos de flor que puedan haber caído entre las hebras. Los restos de flor que no valen, conocido como farfolla, se tiran al campo el siguiente día de recolección.

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Foto cedida por Azafranes del Jiloca

La siguiente fase es el tostado, el más importante para garantizar la máxima calidad del azafrán. Los estigmas se colocan sobre un cedazo, utensilio tradicional compuesto por un aro y una tela. Se pone a fuego muy lento, a una temperatura de 35º C de calor. Durante el proceso se dan las vueltas necesarias para su secado hasta que quede en óptimas condiciones para su envasado. El azafrán ha de quedar con un color rojo vivo. Al tostarlo se queda en un 20 % de su peso en verde, por lo que cinco kilos de hebras de la flor se pueden quedar en un kilo de azafrán tostado. Y para ello es necesaria la recolección de unas 200.000 flores. Ello explica el altísimo precio de esta especia, que suelo cotizarse sobre los 3.000 euros el kilo, aunque se suele vender en cantidades mucho más pequeñas. El precio de un gramo ronda los 9 euros.

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Foto cedida por Azafranes del Jiloca

El azafrán en la actualidad es empleado fundamentalmente en la cocina, añadido en pequeñas cantidades, dotando a los platos de un sabor inconfundible (dulce-amargo) y un suave aroma. Además tiene múltiples propiedades beneficiosas para la salud. Entre otras muchas combate los trastornos nerviosos y el asma, fortalece el corazón, elimina las obstrucciones del hígado, favorece la formación de agentes anti cancerígenos y calma la tos y la bronquitis.

Hasta los años 70 España fue el principal productor de azafrán en el mundo, con unas 4.000 hectáreas de superficie cultivada. En los años 90 se produjo una caída en picado de la producción, llegando a un mínimo de 83 hectáreas en el año 2005. El factor determinante fue la caída de los precios por la invasión del azafrán iraní. En la actualidad Irán es el primer productor con el 90% de la producción mundial, siendo nuestro país el segundo. Sin embargo España sigue siendo la primera potencia exportadora, ya que en nuestro país se comercializa también el azafrán iraní. Del azafrán español la mayor parte se cultiva en Castilla-La Mancha, que cuenta con una Denominación de Origen propia desde el año 1998, Azafrán de la Mancha. El resto corresponde a la producción de Teruel, seguida de otras zonas en las que comienza a incorporarse.

En cuanto al azafrán en Aragón, en los años 80 casi se perdió por completo. Después de llegar a casi la desaparición de este cultivo, en el Jiloca se ha pasado de 1 hectárea de cultivo en los años ochenta a unas 25 hectáreas de la actualidad. La agrupación de los productores turolenses en torno a AZAJI y el apoyo institucional, poco a poco va dando sus frutos. En la actualidad son 28 el número de socios, aunque se estima que son 60 los agricultores de campos situados en la cuenca alta del Jiloca, entre Cella y Calamocha. Hay dos empresas que se dedican a su envasado y comercialización. Además se han lanzado al mercado alimentos artesanos en los que el azafrán como especia realza su valor. Otros agricultores lo venden directamente a los consumidores o a otros mercados.

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El azafrán español siembre ha sido muy reconocido en el resto de países. Esta circunstancia es aprovechada por diversas empresas para tener sede en España. Importan el producto de otros países (Marruecos, India y fundamentalmente Irán) y lo venden como español. Ello explica que España es el mayor exportador mundial, con ventas muy por encima de la producción en nuestro país. El azafrán español de mayor calidad suele viajar hasta Suiza, Finlandia, Alemania, Francia, EE.UU. o Canadá. La especia que se consume principalmente en España, sin embargo, es el importado. Al ser más barato cuenta con más presencia en las grandes superficies.

El alto precio del azafrán desde tiempos remotos ha generado múltiples casos de fraude. El rey de Inglaterra Enrique VIII, devoto del aroma del azafrán, llegó a castigar con la muerte a quienes adulteraban el azafrán. En los Fueros de Aragón de 1564 se promulgó una prohibición contra los que hicieran o vendieran azafrán falso. Para su adulteración se puede aumentar el peso del azafrán añadiendo carbonato de plomo, yeso o arena roja tamizada, así como aceite, miel, jarabe o cola para lograr su adherencia y mayor brillantez. Y sin ir más lejos, en diciembre de 2014 la Policía Nacional detuvo por delitos de estafa y a cinco personas que formaban parte de una empresa establecida en Alicante que comercializaba azafrán importado bajo la apariencia de español. Recientemente un estudio liderado por el investigador de la Universidad de Valencia Josep Rupert ha comprobado que buena parte del mitad del azafrán etiquetado como español no ha sido en realidad cultivado en el país, sino importado, tratado y envasado en España. Para ello ha utilizado una nueva técnica, basada en la huella dactilar química propia de cada tipo de azafrán. Una información que no aparece en el etiquetado homologado que llega a los consumidores y que a la postre supone una competencia desleal para los productores autóctonos, ubicados en su mayoría en Castilla La Mancha, pero también en Teruel. Se trata de una lucha de los productores desde hace mucho tiempo que se basa en exigir una legislación más adecuada para obligar a distinguir el origen de la materia prima.

A pesar de todos estos factores que influyen en un mercado complejo, el azafrán va aumentando lentamente su cultivo en Aragón. El objetivo es mantener viva esta tradición tan ligada a sus pueblos y sus gentes. Y seguir realizando su proceso como se realizaba antaño. Es la esencia del cultivo del azafrán, marcada por la recogida, selección y elaboración artesana de esta especia. Un proceso que ya recibió un primer reconocimiento en el año 2005 premiando estos factores diferenciales. Algo que lo diferencia del resto de azafranes españoles y del resto del mundo, que se esfuerzan por aumentar la producción. Y ello influye en el resultado final, una calidad que viene de antaño y que se mantiene. El azafrán del Jiloca tiene unas características superiores con respecto a sus competidores, con valores de crocina (responsable del colorante) muy superiores, así como la de su sabor. Precisamente en 2016 la empresa Azafranes del Jiloca ha sido galardonada con el premio “Superior Taste Award” con calificación de sobresaliente, siendo la primera y única empresa española del sector en recibir este reconocimiento. El galardón fue obtenido tras realizar una cata a ciegas del producto por doscientos profesionales del sector de la restauración, entre ellos chefs con estrellas Michelin. Un premio al trabajo bien hecho y fundamentalmente al producto, que bien puede considerarse como el oro rojo del Jiloca, su azafrán.

Petilla de Aragón, de Navarra por una deuda no saldada

En el extremo noroccidental de Aragón, es decir, en la parte superior izquierda del mapa, aparecen dos pequeños puntos que corresponden a Petilla de Aragón. Su peculiaridad radica en que se trata de un municipio navarro rodeado de tierras aragonesas. El término municipal tiene una superficie de 27,55 km2, y está compuesto por dos islas: la principal donde se emplaza el pueblo y otra menor conocida como Baztán de Petilla o Los Bastanes. A la de mayor tamaño se accede por una única carretera de acceso que parte de Navardún. Está surcada por el barranco de la Rinconera, afluente del río Onsella, por cuya parte baja se introduce la carretera. El casco urbano se emplaza a unos 17 kilómetros de Sos del Rey Católico, en una ladera a media altura. El territorio que lo circunda esta formado por laderas escarpadas cubiertas de arbolado, sin apenas espacio para las tierras de cultivo. Como divisoria al sur se alza una pequeña cordillera coronada por molinos eólicos y cuyo punto más elevado es el monte Selva con 1159 metros de altitud.  vistageneral_petillaaragon

Con respecto al término de los Bastanes, se accede a éste desde la carretera que une Uncastillo con Sos del Rey Católico, a unos 11 kilómetros de éste último. Una pista surca el barranco de Bastanes, mucho menos agreste que el anterior.

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Su escudo heráldico usado desde el año 1953 demuestra la situación del municipio entre Aragón y Navarra. Representa el escudo de Aragón, con las armas de Navarra superpuestas en su parte central. Petilla perteneció a Aragón hasta el siglo XIII. Entonces tuvo lugar el hecho que marcó su historia. El rey Pedro II de Aragón pidió un préstamo de 20.000 maravedíes al rey navarro Sancho VII El Fuerte. A cambio dejó como señal los castillos de Peña, Gallur, Ascó y Petilla. Las tierras y posesiones se quedaron en manos de Ximeno de Rada hasta que los aragoneses no devolviesen la deuda contraída con un plazo de veinte años. Jaime I El Conquistador no pudo devolver el préstamo, y en 1231 Petilla pasó a formar parte del reino de Navarra. En el año 1312 Aragón intenta recuperar por la fuerza el enclave. Los habitantes aguantaron el asedio y con la ayuda de los de Sangüesa consiguieron repeler el ataque. Fueron recompensados por su fidelidad como navarros por el rey Carlos II de Navarra con la reducción de impuestos. A lo largo de la historia Petilla de Aragón siempre ha mantenido sus privilegios necesarios por su condición geográfica y administrativa, perteneciente a Navarra, pero aislada en territorio aragonés. Sin ellos hubiera sido inviable el mantenimiento del asentamiento. Aún así la peor situación se ha dado en los últimos siglos. Petilla de Aragón ha sufrido un descenso demográfico alarmante, pasando de los 662 habitantes en 1860 a los 35 censados en el año 2014. En los últimos años la población se ha estabilizado a la vez que se han realizado mejoras notables en las infraestructuras de la población.

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El hecho más notable en la historia reciente de la población fue el nacimiento de su más ilustre vecino, Don Santiago Ramón y Cajal. Sin embargo este hecho fue puramente accidental. Su padre Justo Ramón Casasús era natural de Larrés, población cercana a Sabiñánigo. Tuvo que ayudar a sus padres desde pequeño y con tan sólo 16 años, se desplazó a Javierrelatre donde se puso a trabajar como aprendiz de un cirujano. Este primer contacto con la medicina marcó la trayectoria profesional para toda su vida. Completó sus estudios en Zaragoza y Barcelona regresando a su población natal. En 1849 se casa con Antonia Cajal y la pareja se establece en Petilla de Aragón, donde Justo consiguió plaza de merico*. En esta localidad navarra es donde tendrán a su primer hijo, el 1 de mayo de 1852. Santiago residió en su población natal tan sólo 17 meses, ya que en octubre de 1853 la familia regresa a Larrés donde Justo trabaja durante dos años. En este periodo nace su hermano Pedro. Después se trasladan a Luna, en la provincia de Zaragoza; y más tarde a Valpalmas, donde nacerán sus hermanas Pabla y Jorja. Tras sacarse el título de Medicina y Cirugía en Madrid solicita el partido médico de Ayerbe. Se lo conceden y se trasladan a vivir a esta localidad de la provincia de Huesca. Finalmente la familia Ramón y Cajal se traslada a Zaragoza en 1870 donde Justo obtiene el puesto de médico de la Beneficencia Provincial y el cargo de Profesor Interino de Disección en la Universidad de Zaragoza.

*Merico: Médico.

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Santiago Ramón y Cajal tuvo una personalidad muy despierta en sus primeros años de vida. Activo, ingenioso y asombrado por los espectáculos de la naturaleza y los nuevos avances de las ciencias. A ello se unía una intensa afición a la lectura y una gran capacidad para el dibujo y la pintura. Su padre, muy estricto y pragmático, ejerció una notable influencia para que estudiase Medicina. En 1869 obtuvo su título de bachiller y se trasladó a Zaragoza. Al año siguiente comenzó sus estudios universitarios de Medicina, licenciándose en 1873. Entre 1887 y 1903 lleva a cabo sus más espectaculares descubrimientos sobre las estructuras nerviosas. Precisamente su “año cumbre” fue 1888, demostrando por primera vez la relación de contigüidad y no de continuidad entre las células nerviosas. Desde entonces se sucedieron premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Santiago Ramón y Cajal recibe en 1906 el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre la fisiología de las células nerviosas. Durante toda su vida se dedicó a la investigación, así como la formación de sus continuadores. Su figura representa la cota más alta alcanzada por la ciencia española.

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Ramón y Cajal se consideró siempre aragonés. Se trasladó a tierras aragonesas ya de muy niño, y toda su infancia está íntimamente ligada a la tierra y al carácter aragonés. Se educó y realizó sus estudios superiores en Aragón. A todo ello se añade la procedencia de sus padres, que lo vincularon afectivamente para siempre con su tierra de adopción. En su libro “Páginas de mi vida” relata la única visita que realizó a su pueblo natal. Lo describe como “uno de los pueblos más pobres y abandonados del Alto Aragón, sin carreteras ni caminos vecinales que lo enlacen con las vecinas villas aragonesas de Sos y Uncastillo”. El viaje de tres etapas le condujo a Jaca y después a Berdún y Tiermas. Su última etapa sobre un macho* le permitió llegar a la “aldehuela humilde donde nací”, de la cual no tenía recuerdo alguno. A pesar de que pensaba que nadie le conocería una anciana al llegar lo identificó por el parecido con su padre. Y el cura y los representantes municipales le esperaban en la plaza ya que habían barruntado su visita. La hospitalidad de sus paisanos hizo agradable su breve estancia. Le llevaron a ver las ruinas el castillo, los bosques de la sierra y la ermita donde le agasajaron con una merienda. También le enseñaron la casa donde nació “fábrica ruinosa casi abandonada, albergue hoy de gente pordiosera y trashumante”. “Al despedirme de los rudos pero honrados montañeses, mis paisanos, oprimióseme el corazón: había satisfecho un anhelo de mi alma, pero llevábame una gran tristeza. Cierta voz secreta me decía que no volvería más por aquellos lugares; que aquella decoración romántica que acarició mis ojos y mi cerebro al abrirse por primera vez al espectáculo del mundo no impresionaría nuevamente mi retina; que aquellas manos de ancianos, ennoblecidas con los honrosos callos del trabajo, no volverían a ser estrechadas con efusión entre las mías”.

*Macho: Mulo.