Lagarto de Riodeva, el gigante europeo

Riodeva es una pequeña localidad turolense situada a los pies de la Sierra de Javalambre y a escasa distancia del límite con las tierras valencianas del Rincón de Ademuz. Se accede desde la carretera nacional que une Teruel y Cuenca, a través de un ramal de once kilómetros que termina en la localidad. Aunque llegó a alcanzar los 800 habitantes, ahora su censo ronda los 150. Sus viviendas se agrupan en una ladera orientada a la vega formada por el río homónimo. Una plaza enaltece la iglesia de la Virgen de los Dolores, que data del siglo XVIII. Su torre con remate de cuerpos octogonales marca la silueta del pueblo. Tras recorrer la vega y rebasar la localidad, un desvío conduce a la ermita de la Inmaculada. El edificio neoclásico del siglo XIX se alza sobre un altozano cubierto por la vegetación. A los pies se abre un pórtico rodeado por un encantador parque recreativo. A escasos metros están el albergue, las piscinas municipales y una de las subsede de Dinópolis.

Titania es un centro expositivo que cuenta con 600 m2, cuyas obras fueron financiadas por el Fondo de Inversiones de Teruel y que superaron el millón de euros. Fue inaugurada en marzo del 2012. Como el resto de sedes de Territorio Dinópolis cuenta con su propia mascota, Riox, un simpático dinosaurio carnívoro. A partir del año 2002 se planificó la prospección de nuevos yacimientos fósiles en la zona. Un año más tarde llegó el hallazgo más importante, uno de los descubrimientos más importantes de la paleontología turolense. En la partida de Barrihonda, aquel 23 de mayo de 2003 Alberto Cobos y Rafael Royo fueros los investigadores afortunados. En un campo de labor se toparon con miles de fragmentos de huesos pertenecientes a un saurópodo chigán*. Estaban diseminados por el terreno, pero también formando parte un muro de piedras que separaba el campo. Los restos fueron trasladados al laboratorio y tras meses de trabajo se fueron recomponiendo los huesos. En el yacimiento se realizó una excavación que se ha prolongado en el tiempo alcanzado la recuperación del 55% del esqueleto del dinosaurio, que lo convierten en el conjunto más completo de un dinosaurio gigante encontrado hasta la fecha en la Península Ibérica.

*Chigán: Gigante.

Además del tamaño, la importancia del hallazgo radica en que pertenece a un clado nuevo, es decir, una nueva rama que incluye a una o varias especies. En el bautizo del nuevo dinosaurio se tomó como referencia al río Turia para el clado, mientras que la nueva especie honra al pueblo donde se ha encontrado: Turiasaurus riodevensis. Dentro de la misma rama se incluyen otros dinosaurios como el Lossillasaurus. En cuanto a su morfología, con los restos encontrados se sabe que es el dinosaurio más grande hallado en Europa hasta la fecha, y uno de los más grandes del mundo. Se trata de un enorme hervíboro de unos treinta metros de longitud entre la cabeza y la cola, y con una altura de unos cinco metros. En cuanto a su peso podría rondar las 40 toneladas. Otra de las importancias del descubrimiento es que se trata del conjunto de dinosaurio gigante muy completo. Cráneo, vértebras del cuello, costillas, una pata delantera, otra trasera, cadera, cola…. Y de dimensiones colosales; por ejemplo, la pata delantera mide tres metros y medio de altura. Resultado de las investigaciones se sabe que el animal vivió hace 145 millones de años, entre el Jurásico y el Cretácico. El paisaje estaba compuesto por un delta donde se acumulaban sedimentos los cuales facilitaron la conservación de los restos fósiles. Abundaba también la vegetación, que servía de alimento a estos dinosaurios.

El hilo conductor de esta subsede de Dinópolis es el “Gigantismo en la naturaleza”, y para ello se introduce al visitante mostrando las especies de animales más grandes tanto de la actualidad como de la época de los dinosaurios. La segunda sala habla de la geología, los estratos que componían el paisaje donde habitaron estos dinosaurios. En la parte central se expone una espectacular reproducción a tamaño natural de la mitad anterior del esqueleto de Lagarto de Riodeva. También se muestran reproducciones de algunos huesos del gran saurópodo: fémur derecho, radio izquierdo, pubis y húmero izquierdo. Pero la pieza más impactante es la reconstrucción ideal de la cabeza, a tamaño real. En la muestra de Titania también se exponen réplicas de huesos de otros dinosaurios cuyos restos se han encontrado en los yacimientos de Riodeva, diplodócidos, estegosáuridos, ornitópodos y dinosaurios carnívoros, así como reconstrucciones a escala inferior de estos dinosarios.

En cuanto a la lista de récord de dinosaurios gigantes, hay que tomarla con pesguarda*, ya que son datos estimados y dependen mucho de los restos encontrados. Según la wikipedia (la cual basa sus datos en publicaciones científicas revisadas por pares) tenemos dos clasificaciones según la longitud o el peso del saurópodo.

*Pesguarda: Cautela.

Los dinosarios más largos:

1 Amphicoelias fragillimus 58 m América Norte 145-150 millones
2 Argentinosaurus huinculensis 30-39,7 m América Sur 93-97 millones
3 Turiasaurus riodevensis 30 m Aragón 150 millones
4 Mamenchisaurus sinocanadorum 26-35 m Asia 145-163 millones
5 Supersaurus vivianae 33-34 m América Norte 150-155 millones
6 Futalognkosaurus dukei 26-34 m América Sur 85-93 millones
7 Diplodocus hallorum 30-33,5 m América Norte 145-155 millones
8 Antarctosaurus giganteus 30-33 m América Sur 70-93 millones
9 Xinjiangtitan shanshanesis 30-32 m Asia 163-174 millones
10 Paralititan stromeri 20-32 m Africa 93-96 millones

Los dinosaurios más pesados:

1 Amphicoelias fragillimus 122 Ta América Norte 145-150 millones
2 Argentinosaurus huinculensis 73-90 Ta América Sur 93-97 millones
3 Antarctosaurus giganteus 69-80 Ta América Sur 70-93 millones
4 Apatosaurus sp. 36-80 Ta América Norte 155-150 millones
5 Mamenchisaurus sinocanadorum 75 Ta Asia 145-163 millones
6 Dreadnoughtus schrani 59 Ta América Sur 84-66 millones
7 Paralititan stromeri 59 Ta América Norte 145-155 millones
8 Espécimen sin nombrar 58 Ta
9 Brachiosaurus altithorax 28-56 Ta América Norte 153-154 millones
10 Turiasaurus riodevensis 40 Ta Aragón 150 millones

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Torrellas, con las puertas abiertas al arte

Cerca de Tarazona y no lejos de tierras sorianas se emplaza la localidad de Torrellas. Antis más* llegó a acoger a dos mil almas, antes de la expulsión de los moriscos en 1610. Tras el abandono casi total de la población se fue recuperando y en la actualidad, tras el bajón demográfico de este siglo aglutina a unos 250 vecinos censados. La huella dejada por los musulmanes es evidente y enriquece hoy en día todavía la pequeña población. Queda de manifiesto tanto en la traza urbana, como en la iglesia de San Martín de Tours, herencia de la antigua mezquita. En su interior se compone de tres naves separadas por arcos apuntados, producto de la reforma llevada a cabo en el siglo XVII para adaptarse al culto cristiano. La torre mudéjar tiene planta octogonal y presenta decoración de bella factura. En las cercanías se alza la plaza mayor, que destaca por el porticado de los laterales que de aportan un aspecto pintoresco al que se añade el color blanco de sus fachadas y la abundancia de macetas dando el toque de color. Con motivo del cuarto centenario de la expulsión de los moriscos el ayuntamiento colocó unas placas de cerámica identificando los puntos más representativos de legado musulmán en la trama urbana: la mezquita, el castillo, antiguas puertas de Esquena y Pontón y varias casas de ilustres moriscos.

*Antis más: Antaño.

El hecho histórico de mayor repercusión de esta población fue la firma de la sentencia arbitral de Torrellas, el 8 de agosto de 1304. Allí se reunieron el rey Dionisio I de Portugal, el arzobispo de Zaragoza, Jimeno de Luna, en representación de la Corona de Aragón y el infante Juan de Castilla “el de Tarifa”. El objetivo era dirimir las disputas entre Aragón y Castilla relativas a las fronteras del reino de Murcia, en posesión del rey Jaime II de Aragón. Se acordó dividir las posesiones mediante el río Segura. Las tierras del este serían aragonesas, incluyendo a ciudades como Alicante, Cartagena y Elche. Mientras que las tierras situadas al oeste pasarían a manos castellanas, entre las cuales estaban las ciudades de Murcia, Lorca y Molina de Segura. En el tratado se resolvieron además las reclamaciones al trono castellano por parte de Alfonso de la Cerda, nieto de Alfonso X el Sabio, que tenía los apoyos del rey aragonés. A cambio de renunciar a las aspiraciones al trono le fueron entregados señoríos y posesiones dispersos por el territorio castellano.

En las últimas décadas el descenso demográfico ha provocado que muchas de las viviendas estén buedas* buena parte del año, y las corralizas y los pajares sin uso en estado de abandono. Por ello en el año 2016 el ayuntamiento de la localidad convocó un concurso de pinturas murales con el objetivo de revitalizar algunos edificios, bajo el nombre de “Arte en la calle”. En aquella primera edición se remozaron dos fachadas decorándolas con pinturas.

*Bueda: Vacía.

El experimento gustó mucho a los vecinos y se le dio continuidad al año siguiente. En la segunda convocatoria se seleccionaron tres murales, siendo el ganador el artista valenciano Ángel Caballero, conocido por el seudónimo de Xolaka. En su obra “Amor eterno”, se representa a dos personas mayores mirándose, que bien se pueden identificar con cualquier pareja de la localidad debido a la media de edad de sus habitantes.

Tras su ejecución el artista ofreció al ayuntamiento que decorase algunas puertas del pueblo, y la única condición que marcaron fue que tuvieran un mensaje multicultural. El resultado fueron cinco obras de arte cuyo soporte eran puertas metálicas pertenecientes a edificaciones ubicadas en torno a la calle Sol. Se trata de propiedades particulares que sus dueños han cedido gustosamente para embellecer su pueblo. En ellas se representa a rostros de niños de diferentes culturas.

Tras el éxito de la anterior intervención de Xolaka, le fueron encargadas otras cinco nuevas caras, en esta ocasión de personas mayores de diferentes partes del mundo. El formato elegido fue el mismo que el año anterior, puertas de hierro galvanizado. Su ubicación se concentra en torno al antiguo hospital de Torrellas, y fueron llevadas a cabo en febrero de 2018.

Y en este año se convocó la tercera edición de esta iniciativa, eligiéndose tres murales para continuar decorando diferentes espacios. Buena parte de los artistas que han participado cuentan con un reconocimiento internacional.

Con esta iniciativa se ha transformado el pueblo y se ha producido un cambio de imagen notable que está generando más visitas a esta localidad de la Comarca Tarazona y el Moncayo. Incluso el ayuntamiento ha publicado un folleto con la ubicación de las intervenciones artísticas.

Ya se está preparando la siguiente edición, que ya será la cuarta. Por una parte se continuará con la serie de rostros en las puertas. Con el fin de representar a diferentes generaciones se ha pensado que el hilo conductor será la gente joven, en el cual se plasmen rasgos muy actuales como rastas, tatuajes o piercings. Todavía se está diseñando el formato del proyecto cultural “Arte en la calle” de 2019. Y de manera paralela el ayuntamiento ha promovido un concurso de relatos “El mundo a las puertas de Torrellas”. En él podrán participar niños de 3º a 6º de primaria de la comarca. Con ello se pretende el fomento de la solidaridad y la creatividad de los más pequeños. Y para ligarlo con el proyecto artístico en sus relatos deberán dar vida a uno de los diez retratos llevados a cabo en las puertas de localidad. El plazo de entrega finalizará el mes de abril.

Una iniciativa que está colocando en el mapa a Torrellas, una localidad situada a los pies del Moncayo. Dando un aire fresco a un pueblo marcado por el envejecimiento y el lastre del descenso demográfico, con el fin de garantizar su futuro. Y todo ello gracias a una sencilla iniciativa artística que está decorando y embelleciendo la localidad, con una temática que remarca la convivencia entre culturas.

Rodén, un pueblo de alabastro en ruinas

Rodén es una modesta población situada a los pies de un pequeño río, el Ginel. El fértil valle une los términos de Mediana de Aragón y Fuentes de Ebro, con Rodén en el punto intermedio. En la actualidad es una pedanía que depende del ayuntamiento de Fuentes de Ebro, donde viven una veintena de vecinos, cuya historia cambió de manera drástica con el paso de la guerra civil española.

Durante siglos Rodén formó parte de un señorío del Arzobispo de Zaragoza junto a otras catorce localidades dispersas por las provincias de Zaragoza y Teruel. A mediados del siglo XIX, según el diccionario de Madoz, albergaba 83 casas. Contaba con ayuntamiento propio, además de escuela, comercios y molinos de harina y aceite. Su economía se basaba en el cultivo de trigo, cebada, avena, viñas, olivos y trunfas*.

*Trunfa: Patata

Con el avance republicano en la contienda, sus doscientos habitantes abandonaron por completo la población por su propia seguridad. No volvieron todos, pero los que lo hicieron se encontraron con su pueblo en un estado desolador, tan sólo siete meses después de su partida. Apenas unas pocas casas en pie y el resto en una situación lamentable. Dicen que aprovecharon todos los materiales que pudieron para las cruentas batallas libradas en los pueblos cercanos, entre ellas la de Belchite. Quizás también fuera bombardeado o masacrado por la artillería. Lo cierto es que el pueblo estaba en unas pésimas condiciones, sin luz eléctrica ni agua. Allí se alojaron como pudieron los antiguos vecinos. En la década de los cuarenta el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones descartó la reconstrucción del pueblo debido a su estado y agreste ubicación. Eligieron el espacio situado a los pies de la elevación y allí construyeron diez viviendas, aunque algunos vecinos tuvieron que levantarlas por sus propios medios debido al retraso de las obras. Además se construyó una nueva iglesia, la casa del maestro y la escuela.

A lo largo de los años Rodén el Viejo, como así se denomina al antiguo casco urbano, se ha ido degradando poco a poco. En la actualidad apenas quedan los muros de la iglesia parroquial, el castillo y algunas fachadas de viviendas. A finales de 2012 se constituyó la Asociación Torre Rodén. A lo largo de estos años se ha realizado un gran trabajo por sus integrantes para poner en valor la historia del pueblo y evitar que el paso del tiempo elimine más huellas de lo que fue esta localidad. En estos años se han organizado cursos, jornadas de patrimonio, carreras populares e intervenciones de señalización. Uno de los primeros logros fue la esbielladura* de la torre de la iglesia, con el apoyo de APUDEPA (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés). La intervención fue sufragada por la Diputación Provincial de Zaragoza, con un coste de 30.000 euros. Se restauraron parte de las fachadas y la cubierta, obras que fueron inauguradas en septiembre de 2014.

*Esbiellar: Restaurar, renovar.

El siguiente paso firme para la dignificación de Rodén el Viejo fue la aprobación de la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de conjunto histórico, en abril de 2017. Junto con lo núcleos de Belchite (Zaragoza) y Corbera de Ebro (Tarragona) son los únicos municipios españoles donde se conserva al huella de la guerra civil. Sin embargo Rodén era el único de los tres que no contaba con la máxima protección del patrimonio concedida en España. Esta declaración obliga al ayuntamiento de Fuentes de Ebro a aprobar un Plan Especial de Protección para el núcleo viejo del pueblo. La idea no es su reconstrucción, sino la intervención para la consolidación de los restos, los cuales están en peligro. Precisamente a finales de 2016 se produjo el último derrumbe de parte del castillo árabe.

Desde lejos la vista del casco urbano impresiona, coronado por la torre de la iglesia y las ruinas de las viviendas sobre el cerro. Acceder al núcleo es sencillo gracias a la pista asfaltada que conduce el cementerio, como continuación de la única calle de Rodén. Al atravesar las lomas desprovistas de vegetación se pone en antecedente de cómo se construyeron sus edificaciones. El material básico fue el alabastro, utilizado para levantar los muros y unido por argamasa y lucido por yeso.

Un pueblo erigido de este material que aflora en el paisaje y que el paso del tiempo va devolviendo a su lugar de origen, mezclado con la tierra de donde se extrajo por sus habitantes hace siglos. Destaca además que las piedras apenas fueron esculpidas para su uso, y se utilizaron con su forma natural, rejuntándose con argamasa y enluciéndose para realizar el acabado. Ahora la ruina permite ver el interior de las construcciones desnudas. Un paseo por el pueblo permite apreciar que el alabastro forma parte de todos los muros, en los que apenas se utilizó el ladrillo.

En las casas el único color que rompe con el blanco y el gris es el azulete, un color típicamente aragonés usado en el pintado de las fachadas de las viviendas.

En la parte más elevada se alza la iglesia de San Martín. Su construcción pudiera remontarse al siglo XVI, aunque su estado actual y la falta de documentación impiden fecharla con seguridad. Conserva los altos muros de su única nave que se cierra con ábside poligonal. Carece de cubierta, pero se intuye que la bóveda original fuera de crucería estrellada a juzgar por las ménsulas decoradas en yeso que aún conservan, y de las cuales partían los nervios. Posteriormente fue sustituida por una bóveda de medio cañón. Todavía se conservan los restos de altares de factura posterior a la obra inicial. A los pies se alza el coro en alto como así lo atestigua el arranque de la columna que lo sostenía.

En cuanto a la torre, es el elemento mejor conservado tras su reciente restauración. Es de planta cuadrada y carece de elementos decorativos. Su rudeza se muestra a través de los sillares de alabastro ligeramente tallados que conforman su estructura que se cubre con tejado a cuatro aguas.

La portada fue realizada en ladrillo. Un arco apuntado engloba el acceso compuesto por un arco rebajado y los restos de una hornacina. Tanto la portada como los arcos apuntados de ladrillo de la nave son las escasas excepciones al alabastro como elemento constructivo básico de la iglesia parroquial.

A escasos metros se alzan los restos del antiguo castillo de origen musulmán, y que también cuenta con alabastro como elemento principal en su construcción. De su estructura en ruinas es difícil imaginar cómo era. Se conserva una estancia cubierta por bóveda de medio cañón, reforzada con un arco de ladrillo, abierta por los dos extremos.

Todavía estamos a tiempo de poder romper con el triste devenir de Rodén. Un pueblo mimetizado con el medio que lo rodea, ya que fue erigido con el alabastro del cual se compone la tierra en la que se asienta. En nuestra mano, en la de las administraciones y en la de los voluntarios, está que podamos invertir este proceso de degradación. El objetivo mantener las ruinas de un pueblo salpicado por la guerra civil, en la que afortunadamente no hubo víctimas, pero sí muchas vidas truncadas. Una contienda que arrebató a la fuerza los orígenes de muchos de los habitantes del antiguo Rodén.

5º Excursión Joréate por Aragón a Calatayud

Y ya iban cinco, y en esta enchaquia* la segunda en el mismo año. Después del buen sabor de boca de la anterior el dragón Chorche se animó a preparar una nueva salida para jorearse en otoño. Precisamente tuvimos un día propio de esta estación. Tras las lluvias de los últimos días las primeras nieblas otoñales hicieron acto de presencia. Pero sirvieron  para poner  un toque más idílico de  la Sierra de Armantes a primeras horas de la mañana, y se fueron justo en el momento adecuado.

*Enchaquia: Ocasión.

Tras adentrarnos en la Comunidad de Calatayud, tomamos la carretera de Soria, y después una pista que se adentraba en el corazón de esta sierra. A pesar de las lluvias no tuvimos problemas en alcanzar el objetivo, tras seis kilómetros de pista. De camino fuimos disfrutando de un pinar cuyos árboles lucían un precioso color verde mezclado con algunas nubes bajas que hacían  pensar que estábamos en otras latitudes. Aparcamos y comenzamos el paseo, no sin antes coger fuerzas con el tradicional almuerzo.

Una sencilla y cómoda senda se internaba en un frondoso pinar, con el suelo tapizado de musgo. En el camino tuvimos que salvar dos pequeños barrancos, pequeñas aventuras para los más pequeños, y para algunas algo más grandes. En un cuarto de hora llegamos al collado de los Castillos. Un expléndido mirador donde a todos sorprendieron las formaciones rocosas de color rojizo, esculpidas por el aire y el agua durante siglos. Un espectáculo natural que recordaba mucho a los paisajes del Colorado americano, y sin salir de Aragón. Los restos de la niebla hicieron que las vistas fueran todavía más bonitas. Un buen lugar para hacerse fotos.

Y continuamos con la ruta, que nos llevaba hasta la Cruz de Armantes, el punto más alto de la sierra. La senda ascendía entre pinos y más arriba atravesaba una zona cubierta por plantas parecidas al esparto, dando lugar a un paisaje curioso y precioso a la vez. El suelo cubierto por el manto blanquecino de estas plantas sólo era interrumpido por la senda que se encaminaba a la cruz, ya visible. Una gran cruz negra, marcada con las barras de Aragón coronaba el punto más alto de la sierra. Emplazada en un privilegiado lugar, sobre un espolón rocoso en dirección a tierras sorianas. El sol ya había vencido por completo a la niebla, lo cual permitía amplias vistas. Una gran llanura surcada por los ríos Ribota, a la derecha, y Manubles a la izquierda. También eran visibles los pueblos de Torralba de Ribota, Aniñón, Cervera de la Cañada, Villarroya de la Sierra, Moros y Villalengua. Un lugar magnífico para disfrutar del paisaje, y del día tan bueno que nos estaba acompañando.

De vuelta, y con el estupendo ambiente no faltó alguna foto graciosa de grupo que dejaba claro el buen ambiente que reinaba, disfrutando de una nueva excursión de Joréate por Aragón, descubriendo rincones de nuestra tierra. Y mucho más ligeros comenzamos el descenso, ya de camino al coche y con ganas de minchar*.

*Minchar: Comer.

Después de recorrer de nuevo la pista, y salir a la carretera, tomamos dirección a Torralba de Ribota, situado a unos cuantos kilómetros. Tras atravesar el casco urbano fuimos al merendero situado junto a la fuente medieval. Poca agua manaba de esta fuente tan apreciada por sus vecinos, muestra de que a pesar de las últimas lluvias la sequía estaba castigando esta zona de Aragón. Enseguida tomamos una de las mesas de piedra con las que estaba dotado este recoleto merendero, con abundante sombra de chopos. Y cada uno sacó lo mejor de su casa para compartir, como ya era habitual en estas comidas. Anchoas de José y Elena, pimientos y puerros del huerto de Chorche, o tarta de manzana de Eva entre otros muchos manjares que hacían de una sencilla comida de campo algo tan gratificante.

Sólo nos faltaba el café, y para ello nos encaminamos al pueblo dando un paseo. Recorriendo sus calles pudimos apreciar lo cuidado de sus casas, todas ellas pintadas de diferentes colores en plena armonía.

Y también apreciamos la hospitalidad de sus vecinos que nos abrieron las puertas de su centro social, ya que el bar estaba cerrado. Allí tomamos un café bien elaborado, y helados para los niños.

Nos quedaba todavía conocer algo más del pueblo, y para ello el dragón Chorche nos llevó hasta la torre Alba. Uno de los restos de su antiguo recinto defensivo se conservaba en pie y tras las últimas intervenciones volvía a lucir las almenas en la parte alta. De esta torre provenía posiblemente el nombre del pueblo, con el apellido de Ribota, aunque antaño tuvo los apellidos de Aniñón y más tarde de la Cañada. Todo ello para diferenciarla de Torralba de Aragón (Huesca), Torralba de los Frailes (Zaragoza) o Torraba de los Sisones (Teruel).

A continuación nos acercamos a la joya artística de la localidad. Una nueva plaza que se había decorado con inspiración mudéjar era el mejor lugar para contar la historia de la localidad, marcada por la guerra de los dos Pedros, entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón en el siglo XIV. En ella se destruyó la iglesia anterior, y la nueva se construyó según el prototipo de iglesia fortaleza bajo el estilo mudéjar.

Nos acercamos hasta la fábrica, para ver de cerca la característica de este tipo de iglesias. Seis torres marcaban su aspecto defensivo, cuatro de ellas de menor tamaño, y dos de ellas a modo de campanario en la fachada. Un galería de arcos de medio punto coronaba las fachadas. El ladrillo dominaba con discreta decoración en las fachada y en las torres. El mayor valor de la iglesia de San Félix es que conserbaba prácticamente intacta su estructura original con la que se levantó hace más de seiscientos años.

Al interior, Angel, el párroco y natural de la localidad, nos mostró su entusiasmo por esta bonita iglesia. Lo primero que sorprendía era el colorido de las pinturas que adornaban todos y cada uno de los rincones de sus muros y bóvedas. Un espacio rectangular y cubierto por bóveda de crucería, sólo ampliado en la cabecera con tres capillas abiertas a la nave, y por el coro que contaba con alfarje de madera decorado. Sólo una pega, que necesitaba una restauración para devolverle todo su explendor, ya que se conservaba de manera original, a excepción de la cabecera que había sido restaurada.

En la explicación pudimos descubrir todos los detalles en cuanto a la decoración mudéjar,  pero también de los retablos góticos del altar, que durante siglos habían sido guardados por su falta de interés, y que tras su limpieza adornaban y enriquecían esta iglesia, ya de por sí ciertamente bella. Y qué decir del artesonado del coro alto, que a pesar de no haber sido restaurado, conservaba toda la decoración en vigas y tablas. Todos salimos con la impresión de haber descubierto una de las joyas artísticas con las que cuenta nuestra tierra, poco conocidas, y ocultas en una modesta iglesia de una zona donde los turistas apenas campan.

El paseo de vuelta a la fuente, donde teníamos los coches, sirvió para preparar la nueva excursión, que el dragón Chorche ya tenía pensada a Mequinenza, para la primavera. Y todavía quedó tiempo para merendar. Después de que Angel, el mosén, nos contase la historia de Eva y el pecado original, ahora teníamos a Isabel tomando unas granadas, curioso paralelismo.

Un divertido final para una excursión en la que todo salió perfecto, el tiempo, el ambiente de la gente, y el acierto del dragón Chorche con el destino, para jorearnos una vez más por Aragón.

Venasque y Benasque, ligadas por su topónimo

Nuestro dragón Chorche no pierde oportunidad en sus viajes para relacionar sus visitas con Aragón. En su último viaje por la Provenza francesa, una región con muchísimos atractivos, no dudo en visitar la pequeña población de Venasque, atraído por su semejanza toponímica con la localidad pirenaica de Benasque.

En cuanto a su situación geográfica Venasque se emplaza en la región francesa de Provence-Alpes-Côte d´Azur. Y dentro de ella en el departamento de Vauclause, cuya capital es Aviñón, de la cual dista unos treinta kilómetros. Respecto a Benasque, pertenece a la comunidad autónoma de Aragón, dentro de la provincia de Huesca, situado a 143 kilómetros de la capital. Sin embargo es más equiparable entre ambas poblaciones la unidad administrativa inferior, en el caso de la población aragonesa. Benasque pertenece a la comarca de la Ribagorza, cuya capital es Graus, situada a unos sesenta kilómetros. En cuanto a superficie el departamento de Vauclause tiene unos 3.500 km2, frente a los casi 2.500 km2 de la comarca de la Ribagorza. Entre ambas sin embargo hay una gran diferencia de población. El departamento francés cuenta con más de medio millón de habitantes, frente a los poco más de doce mil habitantes de la comarca de la Ribagorza. Como curiosidad Venasque y Benasque distan unos 600 kilómetros por carretera.


Venasque está situado en la vertiente mediterránea francesa, a menos de cien kilómetros de la costa. El departamento está marcado por llanura situada entre los ríos Ródano y Durance, la zona más fértil y poblada. La localidad está en el piedemonte de las últimas estribaciones del Mont Ventoux. Conocido como el Gigante de la Provenza, esta mole calcárea es bistera* a gran distancia gracias a su posición dominante y aislada en la región, elevándose a 1.912 metros. La falta de vegetación en la cumbre, unido a sus materiales blanquecinos favorece su visión, acrecentada por la nieve en invierno. Se trata de una de las cumbres más suroccidentales de los Alpes. El casco urbano se emplaza a 425 metros de altitud sobre un espolón rocoso de fácil defensa, a cuyos pies discurre el río Nesque, tras dejar atrás las gargantas del mismo nombre. En el paisaje se mezcla la masa forestal con los campos de viñedo, donde se produce la Muscat de Venasque perteneciente a la denominación de origen vinícola de Ventoux, y los cerezos, con la afamada Cerise de Venasque.
*Bistero/a: Visible.


Por el contrario, Benasque es una población enclavada en el corazón de los Pirineos. Dentro de sus límites se levantan las más altas cumbres pirenaicas con el Aneto que alcanza los 3.404 metros. De ellas se descuelgan los últimos glaciares peninsulares, y gran cantidad de bosques, ibones y praderas, formándose un conjunto de paisajes idílicos. El casco urbano se emplaza a 1.138 metros de altitud en la parte central del valle de Benasque, más conocido por sus habitantes como Ball de Benás. Esta depresión está surcada por el río Ésera, que nace en las montañas pirenaicas y surca el territorio en dirección al sur. La complicada orografía lo ha mantenido aislado tanto del resto de la provincia oscense, a la cual se accede por el congosto de Ventamillo, como de tierras francesas. Tradicionalmente la economía se ha basado en la actividad ganadera, con el aprovechamiento natural de los pastos, y en menor grado de la agricultura.


Desde época prehistórica está poblado el territorio en torno a Venasque como así lo atestiguan los restos encontrados en las cuevas del valle Nesque. Vindasca fue uno de los bastiones de la tribu galesa Memini. Durante el Bajo Imperio romano, sus defensas fueron mejoradas. Su etapa histórica más importante va ligada al Comtat Venaissin. Estas tierras pertenecían a los condes de Toulouse desde 1125. Durante la cruzada contra los albigenses, Raymond VII de Toulouse fue derrotado en 1219. Finalmente son cedidas por el rey francés al papado. En 1274 el papa Gregorio X crea el Comtat Venaissin, historia que se prolongó hasta septiembre de 1791. En este año fueron incorporados definitivamente a Francia los territorios pontificios del estado de Avignon y el Comtat Venaissin, tras más de un siglo de intentos por parte de los reyes franceses. Después de superar el millar de habitantes en aquella época, su población fue descendiendo hasta alcanzar los 371 en 1946. La tendencia se invirtió y poco a poco se ha recuperado de nuevo el millar de habitantes, siendo de 1.058 en el censo de 2015.
También en el entorno de Benasque existen vestigios de la época prehistórica, aunque son escasos. La ocupación romana fue larga y cruenta y de aquella época se piensa que puedan datar los actuales baños de aguas sulfurosas. Los habitantes del valle fueron acosados también por visigodos y francos por el norte, y se acercaron los musulmanes al sur, con la frontera en Roda de Isábena. La historia del condado de Ribagorza se remonta a principios del siglo IX, primero unido al condado catalán de Pallars, separándose a finales del mismo siglo. Su topónimo aparece documentado por primera vez a principios del siglo X, en el Rótulo de Benasque. Entre los años 1000 y 1025 Sancho Mayor de Navarra se apodera del condado de la Ribagorza. A su muerte pasa a su hijo Gonzalo, y tras su muerte a Ramiro I reagrupa los condados aragoneses dando lugar al recién nacido Reino de Aragón. Durante la Edad Media el valle de Benasque disfruta de un auge comercial derivado de su situación fronteriza y de las explotaciones mineras. Tras el paso a la corona española, en siglo XVII comenzó el declive. Una grave sequera*, la peste y un terremoto, a lo que se añaden las sucesivas guerras. La población alcanzó un máximo en 1870, con 1.750 habitantes. Le sucedió la pérdida de más del 65% del censo durante el siglo XX, con un mínimo de 574 habitantes en 1970. En las últimas décadas ha sufrido una milagrosa recuperación gracias al despegue económico producido por el turismo, alcanzado los 2.121 habitantes en 2015.
*Sequera: Sequía.
Venasque está incluida en la lista de las poblaciones más bonitas de Francia, le Plus Beaux Villages de Francia. Un buen punto de partida para su visita es una de sus imponentes puertas de acceso. Su emplazamiento protegido por los escarpes rocosos fue reforzado ya en la época romana. Debieron consolidarse después durante el período merovingio, entre los siglos V y VIII. Las puertas actuales proceden de una restauración de principios del siglo XX.  
Ya dentro de la trama urbana, las calles estrechas forman un casco urbano surcado por calles irregulares, con bellas fachadas de casas donde se combina la piedra y el enlucido.


En el centro de la población confluyen varias calles dando lugar a una recoleta plaza, en cuyo centro se alza una pequeña fuente.


La calle principal avanza, atravesando la zona más activa del enclave, con pequeñas tiendas y alojamientos hosteleros, donde también se alza el Hotel de Ville, o ayuntamiento.


Al final se alcanza la iglesia de Notre-Dame. La construcción puede datar del siglo VI, y en el año 1258 se tiene constancia de la reconstrucción del edificio. Posteriormente fue reformada en los siglos XVII y XVIII. En su interior llama la atención que el ábside de la cabecera no está alineado con el eje de la nave, debido a las sucesivas reformas del templo. En cuanto a las portadas, una de ellas es románica, a los pies de la nave, y la otra barroca, en un lateral. La torre de planta cuadrada está coronada por una balaustrada y se culmina con chapitel piramidal de piedra.


Rodeando la iglesia se accede al baptisterio de San Juan Bautista, uno de los edificios religiosos más antiguos de Francia. Ello se debe a que procede de la época merovingia (siglo VI), aunque fue reformado en diferentes ocasiones hasta la etapa románica. El baptisterio era utilizado para bautizar por inmersión a catecúmenos adultos, de ahí las dimensiones del edificio. Aparece oculto desde el exterior por los edificios levantados en el siglo XIII. Su interior está compuesto de planta de cruz griega, con cuatro ábsides en los extremos. Se decoran con arcos ciegos que descansan sobre columnas romanas reutilizadas. En la zona central se alza pila bautismal original, de forma octogonal.


Benasque es uno de los pueblos más bellos de los Pirineos, con un gran potencial turístico gracias a la estación de esquí de Cerler, así como por sus grandes atractivos naturales, artísticos y gastronónimos que atesora en los pueblos que conforman el valle. Se accede a villa por la avenida de los Tilos.


Su casco urbano se estructura en torno a la calle Mayor, que recorre el pueblo de sur a norte. En ella están situados los edificios más notables. El antiguo Palacio de los Condes de la Ribagorza fue erigido en el siglo XVI, de ruda arquitectura montañesa pero con influencias renacentistas italianas. En la fachada principal se abre la puerta y cuenta además con ventanas rectangulares decoradas con buen gusto. En una de las esquinas se conserva un garitón de mampostería.


Al final se alza la plaza del del ayuntamiento en la que están situadas la Casa Fauré, el ayuntamiento y la iglesia parroquial, todos ellos alrededor de un gran tilo. Es conocida como la tellera de la plaza, y su copa se eleva hasta los 17 metros. Alrededor de ella cada 30 de junio tiene lugar el tradicional Ball de Benás, cuya música sirvió posteriomente de base al Himno de Riego.


La Casa Fauré destaca por su soberbia fachada, en una de cuyas esquinas luce una torre con un solo cuerpo de cuatro pisos. También está situado el ayuntamiento cerrando uno de los lados de la plaza. Se trata de un edificio reciente pero guardando las características constructivas del valle.


La iglesia de Santa María es un edificio renacentista, que recoge elementos anteriores románicos que datan finales del siglo XII. La entrada está compuesta de una portada de cuatro arquivoltas. Sobre ella un amplio rosetón con variada iconografía de la primera época románica. En su interior presenta planta cruz latina cubierta con bóveda de cañón ligeramente apuntada. La torre se halla adosada a los pies, compuesta de planta cuadrangular que se remata con chapitel piramidal.


Después de salir a la plaza y callejeando se llega a la calle Antón Cornel en la que se alza la Casa Juste del siglo XV, una de las casas fuertes de mayor interés arquitectónico de la villa. Junto a la vivienda sobresale la torre de aspecto defensivo, con remate de vistosas almenas. Presenta al exterior vanos cuadrados moldurados, y bajo las almenas dos vanos pequeños de medio punto, además de una fila de aspilleras.

Illueca, Aviñón y Peñíscola: la ruta vital del Papa Luna

Pedro Martínez de Luna nació en 1328 en la localidad zaragozana de Illueca, más concretamente en el imponente palacio-residencia de los Condes de Luna, una de las más importantes familias de la nobleza aragonesa. Se instruyó en las armas, pero al no ser el primogénito tuvo que optar por la vida eclesiástica. Se trasladó a estudiar Derecho Canónico en la Universidad de Montpellier, donde ejerció de profesor al licenciarse. Posteriormente fue canónigo en Vich, Tarragona, Huesca, Mallorca, Cuenca, y más tarde arcediano de Zaragoza y preboste de Valencia. También ocupó importantes cargos en la Corona de Aragón. Su carrera eclesiástica fue en ascenso constante, siendo nombrado cardenal en 1375 por el papa Gregorio XI, a propuesta del rey Pedro IV de Aragón.

En aquella época la sede papal estaba en la ciudad francesa de Aviñón. En un viaje a Roma, con motivo de unas revueltas, falleció el papa. Se celebró precipitadamente el cónclave de 1378 en la Basílica de San Pedro de Roma, con la presencia de 16 de los 22 cardenales, sin esperar a que llegasen a los que estaban en Aviñón. Fue elegido el arzobispo de Bari, debido a las presiones de los romanos que querían devolver la sede papal a Roma. También con ello se evitó tener que elegir entre las dos facciones francesas, lemosinos y galicanos. Así se nombró al papa Urbano VI. El proceder del sumo pontífice fue cuestionado y los cardenales franceses lograron convencer a Pedro de Luna de la ilegitimidad de dicha elección al no estar presentes todos los cardenales electos. Cinco meses después se nombró en un nuevo cónclave al papa Clemente VII, con sede en Aviñón. Este hecho desencadenó el denominado Cisma de Occidente, co-existiendo los dos papas. A su muerte, en 1394, fue elegido el ilustre aragonés como papa Benedicto XIII, llegando a lo más alto eclesiásticamente. A pesar del apoyo de casi todos los cardenales, el Papa Luna no recibió el beneplácito de la monarquía francesa, al estar el nuevo papa ligado a la Corona de Aragón. Comenzó un bloqueo militar y económico a la sede papal, lo que obligó a huir de la ciudad en 1403. Durante nueve años la curia fue itinerando por numerosas ciudades de la costa mediterránea entre Valencia y Génova. En 1406 se iniciaron las conversaciones entre Gregorio XII (sucesor del papa Urbano VI) y Benedicto XIII. Sin embargo el aragonés no cejó en su empeño de ser el legítimo papa. En 1409 se celebra el concilio de Pisa, con el fin de deponer a ambos y elegir uno nuevo. Al no renunciar ninguno, la situación se agravó todavía más, ya que la Iglesia Católica pasó a estar gobernada por tres papas, el romano Gregorio XII, el aviñonense Benedicto XIII y el pisano Alejandro V, sustituido éste último a su muerte por el papa Juan XXIII. El Papa Luna, cada vez con menos apoyos internacionales, se recluyó en el castillo de Peñíscola en 1411. En el concilio de Constanza en el año 1415 se depusieron Alejandro V y Benedicto XIII, acusados de herejes y antipapas. Gregorio XII renunció, y se eligió a Martín V como único papa, con sede en Roma. En 1423 falleció a los 95 años el Papa Luna, reconociéndose aún como único papa ilegítimo.

*Estrapaluzio: Altercado, revuelta.

Tres ciudades marcaron la vida del Papa Luna: Illueca, Aviñón y Peñíscola.

Presidiendo la población de Illueca, en la provincia de Zaragoza, se alza la residencia de los Luna. En este castillo nació y pasó sus primeros años de vida Pedro Martínez de Luna. A lo largo de su vida fueron frecuentes las visitas, debido a sus intensas labores diplomáticas, y en una etapa posterior siendo el legado de papa Clemente II en la Península Ibérica. Desde sus estancias podría divisar el valle del Aranda, marcado por el verdor de sus cultivos y de su huerta en pleno Sistema Ibérico.

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Aranda, río de Luna y calzados

 

El castillo-palacio fue erigido en siglo XIV, momento en que todas sus estancias se distribuían en torno a un patio central abierto. De aquella época se conservan la Sala Dorada y la alcoba privada donde nació el futuro Papa Luna. En el siglo XVII se eliminaron las almenas que le aportaban el aspecto defensivo y se construyó la galería de arquillos en todo su perímetro superior, otorgando desde entonces un aspecto más palaciego al conjunto. Y también se lleva a cabo la portada siguiendo los cánones renacentistas italianos. Dos torrecillas semicirculares flanquean el acceso, formado por tres cuerpos. En el primero de ellos aparece un arco de medio punto entre pilastras toscanas, cubierto por un friso decorado y frontón partido con dos grandes volutas. El segundo y el tercero son más sencillos. En la segunda mitad del siglo XVII se realizan nuevamente reformas. En esta época se elevaron las torres de acceso por encima del tejado. También se realiza el cubrimiento del patio medieval donde se construye la escalera monumental, a la vez que se decora el mausoleo ubicado en la capilla privada. Tras atravesar el acceso principal surgen unas escaleras excavadas en la roca que ascienden hasta un primer rellano, y un poco más arriba se abre el antiguo en el cual se encuentra la escalera principal. En la planta baja del castillo aparece una sala cubierta con friso de madera y artesonado con casetones, en la que está el mausoleo del Papa Luna. Le da acceso una portada barroca en yeso coronada por el escudo de los Luna y del papado. En este lugar estuvieron depositados los restos del Papa Luna, y ahora aparece una urna de beire* con la reproducción de su calavera.

*Beire: Cristal.

Al frente se accede a tres salas consecutivas, las cuales cuentan con artesonados neoclásicos a base de casetones. Subiendo a la parte alta por la escalera principal se accede al salón principal conocido como la Sala Dorada o Salón del Protocolo, que data del siglo XIV. Cuenta con un friso mudéjar de yeserías caladas, y sobre él la estancia se cubre con un artesonado policromado, que se apoya en ménsulas bellamente talladas y doradas. En las vigas destaca decoración con los escudos de la familia Luna. Desde esta estancia se pasa a la alcoba privada, también del siglo XIV. En ella destaca otro friso de yeserías de clara influencia mudéjar. Sobre ella se dispone otro artesonado similar al de la anterior sala, pero de menor envergadura. Junto a la sala principal está la Sala de la Corona de Aragón, del siglo XVII. En ella aparece un friso de madera, bajo un artesonado de casetones de estilo renacentista.

Otra de las ciudades que marcaron la vida de Pedro Martínez de Luna fue Aviñón, situada en el sur de Francia. El papado de Aviñón se prolongó desde 1309 hasta 1377. Con la elección del papa Clemente VII se inició el periodo denominado Cisma de Occidente, en el cual la Iglesia estuvo dividida entre el papa residente en Roma y el antipapa residente en Aviñón, primero Clemente VII y después Benedicto XIII, hasta que éste se vio obligado a abandonar la ciudad francesa. Tras su nombramiento como cardenal en 1375, Pedro Martínez de Luna estuvo ligado a la vida papal, con la sede de la curia en esta ciudad francesa. Tras la celebración del cónclave en el palacio papal en 1395 fue nombrado como papa Benedicto XIII. Residió allí hasta que abandonó la ciudad por la presión de la monarquía francesa en 1403.

El Palacio de los Papas de Aviñón fue la residencia papal desde el año 1309, cuando así lo decidió el papa Clemente V huyendo de la situación provocada por su nombramiento en Roma. Le sucedieron Juan XXII y Benedicto XII. Este último comenzó la construcción del palacio, reformando el antiguo palacio episcopal situado sobre una elevación rocosa cerca del río Ródano. De esta etapa data el Palacio Antiguo, un gran edificio centrado en un claustro, de aspecto defensivo y compuesto por cuatro alas flanqueadas por torres.

En cuanto al Palacio Nuevo, así se llama a la fase llevada a cabo por los papas sucesores. Clemente VI que llevó a cabo una gran capilla de 52 metros de largo para la celebración de los grandes actos de culto, así como una nueva torre y otros edificios auxiliares. Con Inocencio VI se construyeron dos torres más, con Urbano V el patio principal y los edificios que lo cerraban. En su conjunto se trata del edificio gótico más grande, llegando a la plenitud del estilo gótico internacional. Un edificio en el cual invirtieron los papas buena parte de sus ingresos durante la construcción. Fue diseñado por los mejores arquitectos franceses de la época. Y su interior fue suntuosamente decorado con tapices, pinturas, techumbres y esculturas, siendo sus frescos ejecutados por los más importantes pintores de frescos de la escuela sienesa.


La última etapa de la vida del papa Benedicto XIII la pasó en el castillo-palacio de Peñíscola. Allí recayó después de la vida itinerante entre 1403 y 1411 por diferentes ciudades de la costa mediterránea tras abandonar Aviñón. En aquel año llegó a Peñíscola y estableció en el castillo la sede pontificia, donde pasaría sus últimos años de vida, hasta fallecer en 1423. A pesar de su condición de antipapa, a su muerte se nombró como sucesor al también aragonés Gil Sánchez Muñoz, como el papa Clemente VIII. Se mantuvo en su cargo hasta 1429, momento en que abdicó reconociendo la autoridad de Roma, dando por finalizado el Cisma de Occidente.

Atravesando la puerta de acceso se asciende hasta el zaguán, que comunica con diferentes estancias abovedadas utilizadas como antaño para caballerizas, cuerpo de guardia o aljibe. Un nuevo tramo de escalera comunica con el patio de armas. Este espacio militar fue reformado durante la estancia del Papa Luna, devolviendo el aspecto del antiguo claustro templario, añadiendo un jardín ornamental. En su larga estancia desarrolló su intensa actividad en el interior de una torre y otras estancias anexas, que formaban las dependencias pontificias. La cámara mayor, su dormitorio, es de planta trapezoidal y cuenta con buenas vistas del mar.

Otras estancias fueron el estudio, comedor y la biblioteca, donde guardaba su posesión más valorada. Tantos libros de múltiples disciplinas como su abundantísima obra escrita. Desde el patio de armas se accede directamente a otras importantes estancias del castillo. Por una parte la iglesia, que consta una nave rectangular cubierta con bóveda de cañón apuntada, y que se cierra con ábside semicircular. Fue capilla templaria y basílica papal de Benedicto XIII. Allí estuvo enterrado el Papa Luna de 1423 a 1430, año en que sus restos fueron trasladados al palacio de Illueca por decisión de sus familiares. Con acceso independiente desde el patio estaba el Salón del Trono. Fue utilizado para recepciones y audiencias, y aunque carece de la decoración que tuvo antaño sigue siendo de gran interés por sus dimensiones. Se cubre con bóveda de cañón apuntado y cuenta con ventanales que le aportan iluminación natural. A un nivel inferior está la bodega mayor, una estancia subterránea donde se pudo llevarse cabo el cónclave para elegir al sucesor del Papa Luna, Clemente VIII. De ahí que también se le conozca por Salón del Cónclave.

El Papa Luna quizás haya sido el aragonés de mayor influencia a nivel internacional debido a su intensa labor diplomática y sobre todo por haber alcanzado el máximo puesto en la escala eclesiástica. Sin embargo su cargo no fue reconocido debido a las disputas entre países por controlar la figura del papa. Aún así su empecinamiento le mantuvo en su puesto a pesar de los acontecimientos y la falta de apoyos, hasta el mismo lecho de su muerte. Todavía en nuestros días se conserva la expresión “mantenerse en sus trece”, que procede de la tozudez de este ilustre aragonés. Como punto y final cabe resaltar la anécdota de que a pesar de ostentar el cargo del antipapa Benedicto XIII, tres siglos después de su muerte fue investido el legítimo papa Benedicto XIII. Pietro Francesco Orsini tomó este nombre tras investirse en 1724, que se mantuvo en su cargo seis años hasta su muerte.

4º Excursión Joréate por Aragón a Canfranc

Como ya era tradicional, al término de la temporada el dragón Chorche nos tenía preparada una excursión, ya en su cuarta edición. En esta ocasión los apuntados se acercaban a las cuarenta personas. Sin embargo el tiempo nos jugó una mala pasada, dentro de una primavera complicada y salpicada de tormentas. La previsión anunciaba lluvias todo el fin de semana, y así se mantuvo hasta el mismo día de salir. Por ello la mitad de los apuntados, fundamentalmente los que iban a pasar el día, decidieron no desplazarse ante tales augurios. Al final 24 personas arrancamos el sábado por la mañana. Tras salir de Zaragoza con abundantes nubes, la patrulla de reconocimiento nos iba anunciando sol en Monrepós norte, después en Sabiñánigo y finalmente en Jaca. Allí decidimos quedar buscando una alternativa a la lluvia que no llegaba. Comenzamos con un pequeño almuerzo, y después aprovechamos la visita a la ciudad de Jaca para realizar las fotos del concurso fotográfico de este año.

El dragón Chorche iba improvisando y adaptando el plan al tiempo, que parece que nos respetaba. Algunos de los presentes descubrieron con este breve paseo la riqueza monumental de la antigua capital del reino de Aragón. Entramos a la seo* y salimos a la plaza del Mercado. Paseamos hasta llegar a la Torre de la Cárcel. Finalmente tomamos la calle Mayor frente al ayuntamiento, donde algunas decidieron aprovechar la visita para hacer shopping. Después recorrimos el paseo de la Constitución, y finalmente terminamos rodeando la Ciudadela, sin perder ojo a los ciervos, y aprovechando el tapiz verde de sus alrededores para hacer piruetas de todo tipo.

*Seo: Catedral.

Como el tiempo aguantaba ante nuestra sorpresa nos aventuramos a realizar el paseo previsto. Así nos fuimos hasta el merendero situado cerca de Canfranc-Pueblo donde habíamos quedado en un principio y comenzamos a andar. Estaba nublado y hacía aire, pero arrancamos. Lo primero fue una foto de grupo en el puente medieval, que marcaba el inicio de ruta.

El Camino de Santiago tenía un trazado sencillo, sin desnivel, y discurría por la margen izquierda del río Aragón. Las vistas en todo momento eran preciosas, siendo el verdor predominante después de un invierno tan abundante en precipitaciones. En algunos tramos incluso se atravesaba pequeños bosques, y otros delimitados por muros, permitían buenas vistas. Después de media hora de camino la lluvia comenzó a caer. Como íbamos bien preparados los chubasqueros salieron de las mochilas.

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Valle de Canfranc, surcado por el río Aragón

Fue poco lo que cayó, y rápido los recogimos. En el tramo intermedio atravesamos la carretera por debajo dos veces, con un merendero situado en en este tramo. Ya quedaba poco para llegar a Villanúa, y el tapiz vegetal ofrecía en este tramo variadas flores. Poco después de una hora alcanzamos con éxito el destino. Era la hora de comer, y fuimos a buscar los coches. La comida estaba prevista a cubierto, en el porche de la oficina de turismo de Villanúa. Amenazaba lluvia pero pudimos comer tranquilos. Cuando terminamos llegó al final la lluvia, con una fuerte tormenta, tal cual anunciaban. Cuando paró decidimos tomar un café en un bar del pueblo. Allí estuvimos tranquilos de charradeta aprovechando para conocernos mejor, ya que este año había nuevas caras.

Salimos y hacía una tarde magnífica para pasear, nublada pero con buena temperatura y una agradable humedad. Atravesamos la zona deportiva de la localidad jalonada por zonas verdes. Cruzamos el río Aragón que bajaba con fuerza. Y al otro lado estaba el centro de Villanúa. El casco antiguo estaba oculto por apartamentos. En el paseo disfrutamos de la bella arquitectura tradicional pirenaica, pasando junto a la iglesia parroquial.

Sin mención de lluvia nos trasladamos a Canfranc-Pueblo, donde estaba situado el albergue donde dormíamos. Lo primero fue llevar las mochilas para alojarnos. Teníamos reservada la falsa, una habitación para más de veinte personas. Nos gustó mucho su interior, rústica, y llena de literas que enseguida entusiasmó a los más pequeños. También teníamos reservadas dos habitaciones dobles. Mientras nos instalábamos llegó la segunda y última tormenta del todo el fin de semana. Cargó con fuerza, pero de nuevo nos pilló a cubierto. Y mientras tanto nos comenzaban a llegar imágenes y vídeos de la fuerte tormenta que había caído en Zaragoza, con inundaciones que hacía años que no se veían. Cada vez nos dábamos cuenta de la suerte nos sonreía en esta cuarta excursión de Joréate.

Hasta la hora de la cena unos decidieron dar un paseo por el pueblo, saliendo como los caragols* después de la lluvia, y otros se quedaron en las habitaciones. Cenamos y al anochecer nos fuimos todos a Canfranc-Estación. A las diez tenía lugar un espectáculo de luz y sonido aprovechando la magnífica estación de tren. Casi veinte minutos en los cuales se iluminó de variados colores su gran fachada, acompañados de música y de una locución que fue contando la interesante histórica de este edificio. Nos encandiló a todos el espectáculo, en medio de una magnífica noche en cuanto a temperatura, y sin lluvia¡¡¡¡

*Caragol: Caracol.

Cuando llegamos al albergue vimos cómo el Real Madrid recogía su decimotercera Copa de Europa. Pero nosotros a lo nuestro, a resolver entre todos los ganadores del concurso fotográfico. Estuvimos votando entre las dos fotos que habían enviado cada uno de los participantes de la excursión. Al final casi nos gana el sueño, pero resolvimos. Ahí van las fotos premiadas en las dos categorías, adulto y niño. El premio para los ganadores, una cesta de productos ecológicos  y de temporada, acompañada de una visita al huerto de la Torre de Chorche, y una linterna para categoría infantil.

1º Premio Categoría adultos

1º Premio Categoría infantil

Al día siguiente algunos madrugaron para ver cómo amanecía la mañana y aprovechar el frescor matinal. Ya nos habíamos olvidado de la previsión meteorológica, y disfrutamos del día con un tiempo magnífico. Desayunamos y a las diez ya estábamos en marcha. Decidimos dar un paseo por el Camino de Santiago, todo ello sin estar previsto. Al final la mayor parte realizaron el trayecto desde Canfranc-Pueblo a Canfranc-Estación, de una hora de duración. De nuevo disfrutamos de un recorrido sencillo, atravesando zonas de bosques húmedos plagados de musgo y helechos. Y al cruzar el cauce del barranco de Ip, una preciosa cascada ofrecía un lugar de gran belleza donde poder hacer buenas fotos.

La mayor parte continuaron hasta llegar a Canfranc-Estación, mientras otros trasladaban los coches para no tener que realizar el camino de vuelta. Nos juntamos todos allí, con un pequeño almuerzo en el parque situado junto a la carretera. A mediodía teníamos reservada una visita a la estación. Nos incorporamos a un grupo mayor, y lo primero fue ponernos el casco, ya que estaba en obras. Un paso húmedo y frío bajo las vías permitía acceder al vestíbulo. Allí comenzó la explicación de la guía comentando por qué se construyó en el barrio de los Arañones la estación de ferrocarril. En la parte trasera del edificio, junto a unos antiguos vagones de tren continuó el relato con el cambio del entorno paisajístico necesario para ubicar aquí este edificio. Y finalmente en el interior de vestíbulo nos contó su historia durante los años de funcionamiento, siendo testigo de espías y del oro nazi. Para finalizar nos dio unas pinceladas del esperanzador futuro que parece se acerca cada vez más a este emblemático edificio.

A su término nos fuimos al albergue, ya que se acercaba la hora de comer. Poco a poco iba llegando a su término esta cuarta excursión. Tras el café hicimos una tranquila sobremesa en la plaza del pueblo, aprovechando la buena tarde. Buena conversación entre nuevos amigos mientras tenía lugar el partido de fútbol entre la juventud. Y otro pequeño paseo por el pueblo, terminando con la foto de despedida bajo la bandera republicana que hondeaba en el parque.

Un buen final para un fin de semana que prometía ser un desastre con lluvia en todo momento, y que todos recordaremos como una magnífica experiencia para repetir.