5º Excursión Joréate por Aragón a Calatayud

Y ya iban cinco, y en esta enchaquia* la segunda en el mismo año. Después del buen sabor de boca de la anterior el dragón Chorche se animó a preparar una nueva salida para jorearse en otoño. Precisamente tuvimos un día propio de esta estación. Tras las lluvias de los últimos días las primeras nieblas otoñales hicieron acto de presencia. Pero sirvieron  para poner  un toque más idílico de  la Sierra de Armantes a primeras horas de la mañana, y se fueron justo en el momento adecuado.

*Enchaquia: Ocasión.

Tras adentrarnos en la Comunidad de Calatayud, tomamos la carretera de Soria, y después una pista que se adentraba en el corazón de esta sierra. A pesar de las lluvias no tuvimos problemas en alcanzar el objetivo, tras seis kilómetros de pista. De camino fuimos disfrutando de un pinar cuyos árboles lucían un precioso color verde mezclado con algunas nubes bajas que hacían  pensar que estábamos en otras latitudes. Aparcamos y comenzamos el paseo, no sin antes coger fuerzas con el tradicional almuerzo.

Una sencilla y cómoda senda se internaba en un frondoso pinar, con el suelo tapizado de musgo. En el camino tuvimos que salvar dos pequeños barrancos, pequeñas aventuras para los más pequeños, y para algunas algo más grandes. En un cuarto de hora llegamos al collado de los Castillos. Un expléndido mirador donde a todos sorprendieron las formaciones rocosas de color rojizo, esculpidas por el aire y el agua durante siglos. Un espectáculo natural que recordaba mucho a los paisajes del Colorado americano, y sin salir de Aragón. Los restos de la niebla hicieron que las vistas fueran todavía más bonitas. Un buen lugar para hacerse fotos.

Y continuamos con la ruta, que nos llevaba hasta la Cruz de Armantes, el punto más alto de la sierra. La senda ascendía entre pinos y más arriba atravesaba una zona cubierta por plantas parecidas al esparto, dando lugar a un paisaje curioso y precioso a la vez. El suelo cubierto por el manto blanquecino de estas plantas sólo era interrumpido por la senda que se encaminaba a la cruz, ya visible. Una gran cruz negra, marcada con las barras de Aragón coronaba el punto más alto de la sierra. Emplazada en un privilegiado lugar, sobre un espolón rocoso en dirección a tierras sorianas. El sol ya había vencido por completo a la niebla, lo cual permitía amplias vistas. Una gran llanura surcada por los ríos Ribota, a la derecha, y Manubles a la izquierda. También eran visibles los pueblos de Torralba de Ribota, Aniñón, Cervera de la Cañada, Villarroya de la Sierra, Moros y Villalengua. Un lugar magnífico para disfrutar del paisaje, y del día tan bueno que nos estaba acompañando.

De vuelta, y con el estupendo ambiente no faltó alguna foto graciosa de grupo que dejaba claro el buen ambiente que reinaba, disfrutando de una nueva excursión de Joréate por Aragón, descubriendo rincones de nuestra tierra. Y mucho más ligeros comenzamos el descenso, ya de camino al coche y con ganas de minchar*.

*Minchar: Comer.

Después de recorrer de nuevo la pista, y salir a la carretera, tomamos dirección a Torralba de Ribota, situado a unos cuantos kilómetros. Tras atravesar el casco urbano fuimos al merendero situado junto a la fuente medieval. Poca agua manaba de esta fuente tan apreciada por sus vecinos, muestra de que a pesar de las últimas lluvias la sequía estaba castigando esta zona de Aragón. Enseguida tomamos una de las mesas de piedra con las que estaba dotado este recoleto merendero, con abundante sombra de chopos. Y cada uno sacó lo mejor de su casa para compartir, como ya era habitual en estas comidas. Anchoas de José y Elena, pimientos y puerros del huerto de Chorche, o tarta de manzana de Eva entre otros muchos manjares que hacían de una sencilla comida de campo algo tan gratificante.

Sólo nos faltaba el café, y para ello nos encaminamos al pueblo dando un paseo. Recorriendo sus calles pudimos apreciar lo cuidado de sus casas, todas ellas pintadas de diferentes colores en plena armonía.

Y también apreciamos la hospitalidad de sus vecinos que nos abrieron las puertas de su centro social, ya que el bar estaba cerrado. Allí tomamos un café bien elaborado, y helados para los niños.

Nos quedaba todavía conocer algo más del pueblo, y para ello el dragón Chorche nos llevó hasta la torre Alba. Uno de los restos de su antiguo recinto defensivo se conservaba en pie y tras las últimas intervenciones volvía a lucir las almenas en la parte alta. De esta torre provenía posiblemente el nombre del pueblo, con el apellido de Ribota, aunque antaño tuvo los apellidos de Aniñón y más tarde de la Cañada. Todo ello para diferenciarla de Torralba de Aragón (Huesca), Torralba de los Frailes (Zaragoza) o Torraba de los Sisones (Teruel).

A continuación nos acercamos a la joya artística de la localidad. Una nueva plaza que se había decorado con inspiración mudéjar era el mejor lugar para contar la historia de la localidad, marcada por la guerra de los dos Pedros, entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón en el siglo XIV. En ella se destruyó la iglesia anterior, y la nueva se construyó según el prototipo de iglesia fortaleza bajo el estilo mudéjar.

Nos acercamos hasta la fábrica, para ver de cerca la característica de este tipo de iglesias. Seis torres marcaban su aspecto defensivo, cuatro de ellas de menor tamaño, y dos de ellas a modo de campanario en la fachada. Un galería de arcos de medio punto coronaba las fachadas. El ladrillo dominaba con discreta decoración en las fachada y en las torres. El mayor valor de la iglesia de San Félix es que conserbaba prácticamente intacta su estructura original con la que se levantó hace más de seiscientos años.

Al interior, Angel, el párroco y natural de la localidad, nos mostró su entusiasmo por esta bonita iglesia. Lo primero que sorprendía era el colorido de las pinturas que adornaban todos y cada uno de los rincones de sus muros y bóvedas. Un espacio rectangular y cubierto por bóveda de crucería, sólo ampliado en la cabecera con tres capillas abiertas a la nave, y por el coro que contaba con alfarje de madera decorado. Sólo una pega, que necesitaba una restauración para devolverle todo su explendor, ya que se conservaba de manera original, a excepción de la cabecera que había sido restaurada.

En la explicación pudimos descubrir todos los detalles en cuanto a la decoración mudéjar,  pero también de los retablos góticos del altar, que durante siglos habían sido guardados por su falta de interés, y que tras su limpieza adornaban y enriquecían esta iglesia, ya de por sí ciertamente bella. Y qué decir del artesonado del coro alto, que a pesar de no haber sido restaurado, conservaba toda la decoración en vigas y tablas. Todos salimos con la impresión de haber descubierto una de las joyas artísticas con las que cuenta nuestra tierra, poco conocidas, y ocultas en una modesta iglesia de una zona donde los turistas apenas campan.

El paseo de vuelta a la fuente, donde teníamos los coches, sirvió para preparar la nueva excursión, que el dragón Chorche ya tenía pensada a Mequinenza, para la primavera. Y todavía quedó tiempo para merendar. Después de que Angel, el mosén, nos contase la historia de Eva y el pecado original, ahora teníamos a Isabel tomando unas granadas, curioso paralelismo.

Un divertido final para una excursión en la que todo salió perfecto, el tiempo, el ambiente de la gente, y el acierto del dragón Chorche con el destino, para jorearnos una vez más por Aragón.

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4º Excursión Joréate por Aragón a Canfranc

Como ya era tradicional, al término de la temporada el dragón Chorche nos tenía preparada una excursión, ya en su cuarta edición. En esta ocasión los apuntados se acercaban a las cuarenta personas. Sin embargo el tiempo nos jugó una mala pasada, dentro de una primavera complicada y salpicada de tormentas. La previsión anunciaba lluvias todo el fin de semana, y así se mantuvo hasta el mismo día de salir. Por ello la mitad de los apuntados, fundamentalmente los que iban a pasar el día, decidieron no desplazarse ante tales augurios. Al final 24 personas arrancamos el sábado por la mañana. Tras salir de Zaragoza con abundantes nubes, la patrulla de reconocimiento nos iba anunciando sol en Monrepós norte, después en Sabiñánigo y finalmente en Jaca. Allí decidimos quedar buscando una alternativa a la lluvia que no llegaba. Comenzamos con un pequeño almuerzo, y después aprovechamos la visita a la ciudad de Jaca para realizar las fotos del concurso fotográfico de este año.

El dragón Chorche iba improvisando y adaptando el plan al tiempo, que parece que nos respetaba. Algunos de los presentes descubrieron con este breve paseo la riqueza monumental de la antigua capital del reino de Aragón. Entramos a la seo* y salimos a la plaza del Mercado. Paseamos hasta llegar a la Torre de la Cárcel. Finalmente tomamos la calle Mayor frente al ayuntamiento, donde algunas decidieron aprovechar la visita para hacer shopping. Después recorrimos el paseo de la Constitución, y finalmente terminamos rodeando la Ciudadela, sin perder ojo a los ciervos, y aprovechando el tapiz verde de sus alrededores para hacer piruetas de todo tipo.

*Seo: Catedral.

Como el tiempo aguantaba ante nuestra sorpresa nos aventuramos a realizar el paseo previsto. Así nos fuimos hasta el merendero situado cerca de Canfranc-Pueblo donde habíamos quedado en un principio y comenzamos a andar. Estaba nublado y hacía aire, pero arrancamos. Lo primero fue una foto de grupo en el puente medieval, que marcaba el inicio de ruta.

El Camino de Santiago tenía un trazado sencillo, sin desnivel, y discurría por la margen izquierda del río Aragón. Las vistas en todo momento eran preciosas, siendo el verdor predominante después de un invierno tan abundante en precipitaciones. En algunos tramos incluso se atravesaba pequeños bosques, y otros delimitados por muros, permitían buenas vistas. Después de media hora de camino la lluvia comenzó a caer. Como íbamos bien preparados los chubasqueros salieron de las mochilas.

Conoce más sobre esta zona de la mano del dragón Chorche

Valle de Canfranc, surcado por el río Aragón

Fue poco lo que cayó, y rápido los recogimos. En el tramo intermedio atravesamos la carretera por debajo dos veces, con un merendero situado en en este tramo. Ya quedaba poco para llegar a Villanúa, y el tapiz vegetal ofrecía en este tramo variadas flores. Poco después de una hora alcanzamos con éxito el destino. Era la hora de comer, y fuimos a buscar los coches. La comida estaba prevista a cubierto, en el porche de la oficina de turismo de Villanúa. Amenazaba lluvia pero pudimos comer tranquilos. Cuando terminamos llegó al final la lluvia, con una fuerte tormenta, tal cual anunciaban. Cuando paró decidimos tomar un café en un bar del pueblo. Allí estuvimos tranquilos de charradeta aprovechando para conocernos mejor, ya que este año había nuevas caras.

Salimos y hacía una tarde magnífica para pasear, nublada pero con buena temperatura y una agradable humedad. Atravesamos la zona deportiva de la localidad jalonada por zonas verdes. Cruzamos el río Aragón que bajaba con fuerza. Y al otro lado estaba el centro de Villanúa. El casco antiguo estaba oculto por apartamentos. En el paseo disfrutamos de la bella arquitectura tradicional pirenaica, pasando junto a la iglesia parroquial.

Sin mención de lluvia nos trasladamos a Canfranc-Pueblo, donde estaba situado el albergue donde dormíamos. Lo primero fue llevar las mochilas para alojarnos. Teníamos reservada la falsa, una habitación para más de veinte personas. Nos gustó mucho su interior, rústica, y llena de literas que enseguida entusiasmó a los más pequeños. También teníamos reservadas dos habitaciones dobles. Mientras nos instalábamos llegó la segunda y última tormenta del todo el fin de semana. Cargó con fuerza, pero de nuevo nos pilló a cubierto. Y mientras tanto nos comenzaban a llegar imágenes y vídeos de la fuerte tormenta que había caído en Zaragoza, con inundaciones que hacía años que no se veían. Cada vez nos dábamos cuenta de la suerte nos sonreía en esta cuarta excursión de Joréate.

Hasta la hora de la cena unos decidieron dar un paseo por el pueblo, saliendo como los caragols* después de la lluvia, y otros se quedaron en las habitaciones. Cenamos y al anochecer nos fuimos todos a Canfranc-Estación. A las diez tenía lugar un espectáculo de luz y sonido aprovechando la magnífica estación de tren. Casi veinte minutos en los cuales se iluminó de variados colores su gran fachada, acompañados de música y de una locución que fue contando la interesante histórica de este edificio. Nos encandiló a todos el espectáculo, en medio de una magnífica noche en cuanto a temperatura, y sin lluvia¡¡¡¡

*Caragol: Caracol.

Cuando llegamos al albergue vimos cómo el Real Madrid recogía su decimotercera Copa de Europa. Pero nosotros a lo nuestro, a resolver entre todos los ganadores del concurso fotográfico. Estuvimos votando entre las dos fotos que habían enviado cada uno de los participantes de la excursión. Al final casi nos gana el sueño, pero resolvimos. Ahí van las fotos premiadas en las dos categorías, adulto y niño. El premio para los ganadores, una cesta de productos ecológicos  y de temporada, acompañada de una visita al huerto de la Torre de Chorche, y una linterna para categoría infantil.

1º Premio Categoría adultos

1º Premio Categoría infantil

Al día siguiente algunos madrugaron para ver cómo amanecía la mañana y aprovechar el frescor matinal. Ya nos habíamos olvidado de la previsión meteorológica, y disfrutamos del día con un tiempo magnífico. Desayunamos y a las diez ya estábamos en marcha. Decidimos dar un paseo por el Camino de Santiago, todo ello sin estar previsto. Al final la mayor parte realizaron el trayecto desde Canfranc-Pueblo a Canfranc-Estación, de una hora de duración. De nuevo disfrutamos de un recorrido sencillo, atravesando zonas de bosques húmedos plagados de musgo y helechos. Y al cruzar el cauce del barranco de Ip, una preciosa cascada ofrecía un lugar de gran belleza donde poder hacer buenas fotos.

La mayor parte continuaron hasta llegar a Canfranc-Estación, mientras otros trasladaban los coches para no tener que realizar el camino de vuelta. Nos juntamos todos allí, con un pequeño almuerzo en el parque situado junto a la carretera. A mediodía teníamos reservada una visita a la estación. Nos incorporamos a un grupo mayor, y lo primero fue ponernos el casco, ya que estaba en obras. Un paso húmedo y frío bajo las vías permitía acceder al vestíbulo. Allí comenzó la explicación de la guía comentando por qué se construyó en el barrio de los Arañones la estación de ferrocarril. En la parte trasera del edificio, junto a unos antiguos vagones de tren continuó el relato con el cambio del entorno paisajístico necesario para ubicar aquí este edificio. Y finalmente en el interior de vestíbulo nos contó su historia durante los años de funcionamiento, siendo testigo de espías y del oro nazi. Para finalizar nos dio unas pinceladas del esperanzador futuro que parece se acerca cada vez más a este emblemático edificio.

A su término nos fuimos al albergue, ya que se acercaba la hora de comer. Poco a poco iba llegando a su término esta cuarta excursión. Tras el café hicimos una tranquila sobremesa en la plaza del pueblo, aprovechando la buena tarde. Buena conversación entre nuevos amigos mientras tenía lugar el partido de fútbol entre la juventud. Y otro pequeño paseo por el pueblo, terminando con la foto de despedida bajo la bandera republicana que hondeaba en el parque.

Un buen final para un fin de semana que prometía ser un desastre con lluvia en todo momento, y que todos recordaremos como una magnífica experiencia para repetir.

3ª Excursión Joréate por Aragón a Aliaga

Y llegaba la tercera excursión de Joréate, y este año nos tocaba recorrer tierras turolenses. La localidad elegida por el dragón Chorche fue Aliaga, un pueblo en declive económico por el cierre de las minas y de su central térmica. Después de haber superado ampliamente los dos mil habitantes ahora rondaba los trescientos habitantes. Pero en las últimas décadas el reconocimiento de su parque geológico y la potenciación de su entorno natural podía abrir una puerta a su futuro, mucho más respetuosa con el medio ambiente.

La quedada tenía lugar el sábado 20 de mayo en el Santuario de la Virgen de la Zarza, uno de los rincones más bonitos de la localidad. A la excursión se apuntaron 33 personas, en progresión ascendente año tras año. A medida que fueron llegando el almuerzo fue lo primero. El día era estupendo, soleado y fresco, pero poco a poco la temperatura templó el día. Tras la llegada de los más rezagados a mediodía comenzó la caminata, un sencillo paseo por el Sendero Fluvial del Guadalope.

En su primer tramo, y sin perder de vista las cristalinas aguas de este río, una cómoda senda estaba escoltada por los chopos cabeceros. Tras el cruce a la otra margen se pasaba junto a las últimas casas de la población. Poco a poco nos fuimos acercando al desfiladero de Aldehuela, donde el paisaje mostraba las formaciones rocosas más agrestes. Fueron necesarias las primeras pasarelas para sortear un pequeño resalte recoso. Más adelante el valle se estrechaba, en algunos tramos con paredes rocosas verticales. La vegetación de ribera cubría todo el fondo del valle junto al río. Nuevos tramos de palancas* metálicas, cuyo acondicionamiento ha sido llevado a cabo hace menos de un año, permitía descubrir este entorno natural andando.

*Palanca: Pasarela.

Y llegó el tramo más espectacular, donde la senda se elevaba sobre el cauce y atravesaba un tramo adosado a la roca. Un recorrido sinuoso y de gran belleza, no apto para los que tienen vértigo. De nuevo junto al cauce del río, la senda se adentraba en el valle donde abundaban los troncos secos de los árboles muertos, junto a los abundantes chopos que tapizaban el paisaje.

Más adelante la senda ascendía rápidamente hasta un pequeño collado. Desde la parte se abría un nuevo paisaje que sorprendió a todos. Ante nosotros el embalse de Aliaga, con aguas de color marrón salpicado de carrizal, y al fondo la enorme fábrica de la Central Térmica de Aliaga. Sólo restaba rodear el embalse, cruzar por debajo de la presa a través de un puente, y acercarse hasta el edificio.

Sus enormes dimensiones y su estado de abandono nos dejó enluzernaus a todos. A pesar del peligro de acceso fue inevitable echar un vistazo y tomar alguna foto, con precaución. Se trató de la primera y más moderna central térmica de España, y cesó su actividad en los años ochenta por los costes de producción y la mala calidad del carbón de la zona. Tras el desmantelamiento de sus elementos de mayor valor ahora quedaba su estructura en avanzado estado de ruina, pero en pie.

*Enluzernau: Perplejo.

El camino de vuelta fue mucho más rápido, en una hora, ya que había hambre. Junto al santuario había un merendero con abundantes mesas. Allí comimos con postres bien variados. Cerezas del Bajo Gállego traídas por Chorche, una torta buenísima de la panadería de Utrillas, palmeritas de Massiel e incluso una empanada de cabello de ángel de Rosi. Después hubo tiempo para todo. Tomar un café en el bar cercano del camping, echarse una siesta, tomar el sol, tocar el ukelele e incluso demostrar las habilidades con el diábolo.

A mitad de tarde decidimos dar un paseo por el pueblo. En primer lugar nos hicimos la tradicional foto de grupo ante la fachada del santuario. Después entramos y nos quedamos boquiabiertos ante la belleza de su interior. Bóvedas y columnas cubiertas con esgrafiados, dibujos de color azul sobre fondo blanco. Todo ello acompañado de preciosos retablos, grandes lienzos y el altar donde se entronizaba la virgen titular. Su magnífico estado se debía en gran parte al trabajo de restauración de Julián Cruz, que nos contó en vivo y en directo cómo había llevado a cabo estos trabajos durante años con gran maestría y perfección. Pero también nos contó la historia de la aparición de la virgen y de la construcción del santuario. Y la visita se completó con muchas hazañas de su azarosa vida, entre ellas trabajador de la central térmica.

A continuación dimos un paseo por el pueblo, atravesando el puente sobre el río Guadalope, en dirección a la iglesia parroquial. Más adelante entramos en la calle principal de la localidad, escoltada por los porches que embellecían este tramo de la travesía. Por cierto la treintena de participantes en la excursión ocupaba la calzada sin riesgo, como si fueran las fiestas del pueblo ante la ausencia de vehículos. El paseo se prolongó por las calles altas, hasta descender de nuevo, y volver hasta el santuario. Una magnífica tarde de verano a juzgar por la temperatura, en la que parecía estar nevando por las bolisas de algodón que portaban las semillas de los chopos que eran trasladadas por la suave brisa. Un espectáculo natural precioso, pero molesto para la mayoría.

En este momento comenzaron las despedidas. Era el final para la gente que había venido a pasar el día. Todos estaban contentos por la jornada de convivencia en la cual habían conocido a gente nueva y habían pasado un día estupendo descubriendo una localidad que no conocían. Y para los demás sólo quedaba trasladarse hasta el cercano barrio de Santa Bárbara, donde estaba situado el Albergue de Aliaga. Nos recibió Raquel, nos tomó nota y enseguida comenzó la distribución de las habitaciones. El antiguo edificio había tenido diversos usos entre ellos el de escuela. Tras su rehabilitación ahora era un albergue con unas instalaciones modernas y funcionales, pero llenas de pequeños detalles. Hasta la cena pudimos disfrutar de la tranquilidad y del frescor de la noche en la terraza mientras tomábamos una cerveza. Cenamos en el comedor, que hacía las veces de bar, con una comida muy bien elaborada por Pablo, el cocinero. Y tras la cena pudimos ver tres pequeños documentales en gran pantalla sobre lo pequeño que es nuestro planeta en comparación con el universo conocido. Media hora en la cual Raquel, una enamorada de las estrellas, nos contagió su entusiasmo y sus conocimientos. Y todo ello dentro de un proyecto que hacía singular a este establecimiento. Forma parte del movimiento Starlight, cuyo fin principal es la difusión de la astronomía. Precisamente las condiciones ambientales de esta zona, sin apenas contaminación lumínica, lo convierte en un lugar ideal para la observación de estrellas. Y para completar el proyecto estaban a la espera de un sofisticado aparato que permitirá el visionado de estrellas, con lo que dentro de poco cumplirán este sueño personal.

A la mañana siguiente no madrugamos mucho. Hasta las nueve no desayunamos. En una hora ya estábamos en marcha. En el Centro de Interpretación del Parque Geológico de Aliaga nos esperaba Julia para darnos una lección de sus conocimientos. A lo largo de muchos años ha sido una ferviente protectora del legado geológico y natural de Aliaga, gracias a su divulgación como informadora turística. Un audiovisual sirvió de introducción, y después nos contó todo lo necesario para entender la formación del actual paisaje que rodea a Alulgha, término musulmán que significa valle torcido, origen del nombre de Aliaga. Un complejo proceso de formación de millones de años, ahora estudiado por los geólogos y que atrae todos los años a muchos visitantes de todo el mundo debido a sus peculiaridades y su importancia internacional.

A continuación llegó el almuerzo mientras los niños jugaban en el parque. Un rato de asueto para dar paso al ascenso del castillo de Aliaga. Tras buscar el camino de ascenso por las quebradas calles de la localidad llegamos a la parte alta. Un sendero nos llevaba ya en menos de diez minutos a través de las laderas cubiertas por un tapiz vegetal de flores, propio de la primavera. En la parte alta unas pasarelas metálicas facilitaban el ascenso hasta el punto más alto, donde estaba ubicada la cruz, bien visible desde todo el pueblo. A sus pies se disponía el casco urbano, del cual despuntaba la torre de la iglesia. A su alrededor la huerta y la vega del río Guadalope. Y el resto del paisaje lo completaban las caprichosas formas rocosas que formaban el parque geológico, un espacio único de singular belleza.

El final de la mañana lo puso el mirador de Alto Camarillas. Hasta este punto elevado había que subir en coche, a unos dos kilómetros de distancia de la localidad. Desde este lugar se podía ver otra vista diferente del entorno de Aliaga. La torre de la iglesia se veía rodeada de un caos de rocas en todas las direcciones, resultado de los movimientos tectónicos y de la erosión a lo largo de doscientos millones de años.

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Aliaga, un paraíso de la geología

A la llegada al alberge nos reunimos en la sala de proyección para la resolución del segundo concurso fotográfico de Joréate. En la jornada de ayer todos los participantes tuvieron la oportunidad de hacer fotografías de manera libre. Buena parte de ellos nos enviaron dos de ellas, y entre todas íbamos a valorar cuáles serían las ganadoras. Este año pusimos dos categorías, una de adultos cuyo premio era un lote de productos ecológicos y de temporada del huerto de Chorche. Y para los niños habíamos preparado una mochila para acompañar en las rutas senderistas.

Tras más de media hora de visionado de fotos y votaciones llegaron llegaron los premiados:

Categoría Adultos

1º Premio (Raúl)

2º Premio (Eva)

3º Premio (Vanesa)

Accesit (Ruth)

Categoría Niños

1º Premio (Ruth)

2º Premio (Alodia)

3º Premio (Irene)

Y a las dos y media, nuestro cocinero Pablo, nos deleitó con dos paellas, una de marisco y una de pollo y verduras, a cual más buena. Con el café y la tertulia posterior fue poco a poco terminando un fin de semana para recordar, y que seguro se volvería a repetir, pero en otro rincón de Aragón. El dragón Chorche ponía un grano de arena más en su proyecto de Joréate por Aragón. Una excursión en la cual cabía destacar el buen ambiente de convivencia descubriendo uno de esos rincones con mucho encanto de nuestra tierra, pero que todavía tiene que conocer mucha más gente.

Primera charla del dragón Chorche: destino Nocito

Como era de suponer nadie se ha extrañado de que en la primera charla de Joréate por Aragón no apareciese ese dragón de color amarillo, ojos saltones y cola enrollada. Todos sabemos que los dragones no existen, pero nuestra particular mascota es la que nos sirve de guía virtual para jorearnos por Aragón. Su primera charla ha tenido lugar en un pequeño espacio, la Casa del Barrio de Parque Goya (Zaragoza), muy cerca de su cado. Recordamos que vive en una cueva en el barrio de Juslibol. Bueno allí tiene su residencia, aunque buena parte de su tiempo lo destina a conocer los rincones de Aragón, que tan bien conoce.

En esta ocasión ha destinado algo de su tiempo a una nueva aventura para él, su primera charla. La asistencia no ha sido numerosa, pero ha disfrutado mucho hablando de su rincón favorito. Un lugar donde ha pasado muy buenos intes* con sus amigos a lo largo de muchos años, ya que casi todos los veranos desde hace más de una década suele pasar allí un fin de semana. Se trata del valle de Nocito, oculto tras el Tozal de Guara.

*Inte: Momento.

primeracharlajoreate

Arrancó con la presentación de su proyecto vital que inició con las rutas por Aragón y el objetivo ya cumplido de visitar todos los pueblos de Aragón. Después llegó el traspaso virtual de parte de sus conocimientos poniendo en marcha la web y el blog, en cuya etapa se encuentra ahora inmerso. Pero el proyecto va creciendo poco a poco con concursos, vídeos promocionales, excursiones como la del año pasado a Susín, y ahora la primera charla.

El valle de Nocito fue el protagonista. Un valle situado a los pies del Tozal de Guara, del cual se descuelgan gleras formando una ladera de pendiente vertiginosa. Una montaña mágica y omnipresente desde cualquier punto del valle. Lo primero situarlo geográficamente, rodeado de las sierras de Gabardiella, Belarra, Aineto y la sierra de Guara. En medio una depresión surcada por los ríos Guatizalema y Alcanadre.

mapavallenocito

Después un breve repaso a su historia, que se remonta al Neolítico como así lo atestigua el dolmen de Ibirque, también conocido como caseta de las brujas. Un enterramiento prehistórico que remonta el poblamiento en la zona a 2.500 a. C. Los romanos también debieron habitar esta zona a juzgar por los restos de dos cabezas de mármol encontradas. Sin embargo el acontecimiento más importarte fue el paso de San Úrbez. Este santo de origen francés llegó al valle después de su periplo por las tierras del Altoaragón. Aquí estuvo media vida con el objetivo de afianzar la fe cristiana, en tiempos en que los musulmanes ocupaban la Península Ibérica. Fue el origen del Santuario de San Úrbez que tuvo la primera mención documental en el siglo X. Luego llegó el asentamiento en los diferentes enclaves que fueron configurando el valle como ha llegado hasta nuestros días.

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La visita se inició de la manera más cómoda, en coche, surcando el valle por las pistas asfaltadas que nos llevan a algunos de los pueblos. Nocito, como capital del valle, y como epicentro de la actividad turística en la actualidad. Un pequeño pueblo formado por dos barrios separados por el río Guatizalema y atravesado por un bello puente medieval. Sus casas se encuentran todas ellas reacondicionadas, respondiendo a la arquitectura tradicional entre las que destacan la antigua Casa Abarca y Casa Molinero. Después el Santuario de San Úrbez, con un edificio central que aglutina siglos de historia donde se han sucedido las ampliaciones y reformas. Y una capilla modesta donde estuvo el cuerpo incorrupto de San Úrbez, trasladado después a la iglesia principal, y finalmente quemado en la hoguera durante la guerra civil. El recorrido por el resto de enclaves pasó por Bentué de Nocito, Used y Bara, este último donde destacan algunas viviendas con inscripciones en sus fachadas como Casa Villacampa y Casa Periela. Y se completó con los despoblados de Abellada, Azpe, Ibirque, Miz y Nasarre, que cuenta con una preciosa iglesia románica restaurada.

nocito

La visita al valle adentró después en los rincones con gran valor natural, que se pueden visitar con pequeños paseos sin apenas dificultad. Comenzó con el barranco de la Pillera, encajado bajo el Tozal de Guara, por donde discurre un río de aguas frías rodeado de abundante vegetación. Le sucedieron el río Bail, cabecera del río Guatizalema, el barranco de Orlato y el barranco de Abellada. En todos ellos nuestro dragón nos descubrió las abundantes badinas donde poder disfrutar del baño estival. El recorrido terminó con el río Used, afluente del Alcanadre y el precioso salto del río Cardito, uno de los rincones más bellos de todo el valle. Aparte del senderismo el valle ofrece la posibilidad de disfrutar de la naturaleza con paseos a caballo, o montados en la bicicleta ya que cuenta con una buena red de pistas y senderos.

saltoríocardito

Y como final a la charla Chorche nos relató las opciones de alojamiento en el valle, con una oferta muy amplia que sobresale en un lugar tan apartado como éste. Casas rurales, albergues y un camping. Todo ello acompañado de restaurantes y bares con terrazas que completan los servicios para poder disfrutar de unos días en este valle idílico. Aún quedaba la sorpresa final, un pequeño concurso en el cual tanto mayores como niños participaron de güen implaz* en averiguar el nombre de los diez lugares propuestos. Un par de mochilas para jorearse por Aragón se llevaron los dos ganadores del concurso, tras acertar seis de las diez fotografías.

*De güen implaz: De buen agrado.

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El dragón Chorche se vuelve al cado contento por haber superado con buena nota esta aventura, su primera charla. Continuaba así dando un nuevo paso en el desarrollo de su proyecto, que tiene por objetivo dar a conocer rincones de Aragón que no son tan conocidos con el fin de ponerlos en valor, como se merecen gracias a los atractivos con los que cuentan.

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Nocito, un encantador valle tras el Tozal de Guara

Jornada de convivencia en Susín en recuerdo de Angelines Villacampa

El pasado 30 de mayo tuvo lugar la primera excursión de Joréate por Aragón. El objetivo era romper con la barrera digital, poder conocernos y de paso jorearnos por un bonito rincón aragonés. Después de la quedada en el pueblo cercano de Oliván, nos aproximamos con vehículo hasta el barranco por una pista. Dejamos los coches antes de llegar al puente, y tomamos poco más adelante la preciosa senda que ascendía al pueblo.       sendero_excursionsusin

Atravesando un frondoso bosque y en ligero ascenso llegamos al pueblo de Susín. Una pequeña pero encantadora aldea compuesta por dos viviendas, Casa Mallau y Casa Ramón. Entre ellas discurría una calle empedrada de camino a la iglesia de Santa Eulalia. La arquitectura tradicional se mantiene intacta gracias al esfuerzo de sus propietarios, que no residen de manera habitual. Sin embargo los fines de semana el pueblo se llena de vida gracias a la Asociación Mallau Amigos de Susín. Su nombre lo deja claro, amigos, ya que el ambiente que se respira en el pueblo es magnífico. Nos recibieron con las manos abiertas, y pronto formamos parte de ese grupo humano que trabaja para la recuperación de este enclave pirenaico en recuerdo a Angelines Villacampa, que nos dejó hace un par de años. Y digo nos dejó ya que tuvimos la suerte de poderla conocer hace más de diez años, y quedar prendados de su generosidad y de su fuerza para mantener vivo Susín.

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Ascape* nos pusimos manos a la obra, y nos dividimos en dos collas*. Unos se añadieron al tajo de reconstrucción de uno de los muros de piedra seca que acompañan a caminos y senderos, en concreto a la entrada de la localidad. A primera hora de la mañana habían desmontado el muro y ahora quedaba la faena de levantarlo, colocando y encajando las piedras que estaban en medio del camino.

*Ascape: Rápidamente.

*Colla: Grupo.

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El otro grupo de trabajo se dedicó a limpiar de piedras el camino de la ermita de Nuestra Señora de las Eras, cuyos muros ya se habían levantado en jornadas de trabajo anteriores. De esta manera se realizaba también el mantenimiento, tarea imprescindible para afianzar los trabajos ya ejecutados.

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Pero en el pueblo había mucha más gente trabajando, más de cuarenta personas en total, además de la gente de Joréate por Aragón estaban los del Club de Montaña de Alfamén China Chana. Unos desbrozaban hierba, otros limpiaban la calle empedrada, otros regaban las plantas y otros realizaban reparaciones en el tejado de la casa. Cada uno colaboraba en la medida de sus posibilidades, todos con el mismo objetivo, que Susín se encamine hacia su total recuperación, anhelo de nuestra querida Angelines.

Llegó la hora de comer, pero antes Oscar, hijo de Angelines, realizó una visita para todos aquellos que no conocían el lugar. Pudimos conocer todos los rincones de una casa tradicional pirenaica, ya que Casa Mallau se conservaba intacta toda su esencia. El rincón más sorprendente era la cadiera, de la cual ascendía la chaminera, elemento indispensable en cualquier casa de este tipo, pero también destacaba el suelo empedrado del patio y las numerosas estancias de la vivienda.

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Después fuimos hasta la iglesia, ejemplo de arquitectura románica lombarda, y catalogada como de arte serrablés por sus peculiaridades como son la bella ventada ajimezada. En su interior pudimos comprobar la evolución de la fábrica románica, en la que sólo se conservaba la cabecera. Y al exterior sobre el ábside fue levantada posteriormente la torre.

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Era la hora de comer y nos juntamos todos en el centro del pueblo, en lo que antaño fuera el huerto de la casa. Un encantador rincón a la sombra de nogueras donde se estaba fresco, el mejor lugar para evitar el calor de este día de verano. Cada uno había traído su comida, que se fue compartiendo entre todos. Entre los postres que pudimos saborear recordaremos esas gradismas cerezas de Alfamén, chocolate, café, etc. Un ambiente perfecto. No faltó ni la siesta, para la cual nos facilitaron algunas mantas.

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Tras la sobremesa, dimos un paseo hasta la ermita de Nuestra Señora de las  Eras. Todavía estaba en pie gracias a los puntales que sustentaban la cubierta. Esperemos que pronto llegue alguna ayuda institucional para recuperar esta sencilla pero bonita ermita. Y por la tarde continuamos con la faena. Al final de la tarde ya estaba terminado el muro de piedra seca, relleno en su parte interior, y limpio el camino donde ayer se agolpaban las piedras que lo componían. Quizás no tuviéramos la maestría de los antiguos moradores de Susín, pero había quedado bastante bien, y esperemos que sea una obra duradera. Y el camino de la ermita ahora estaba limpio de piedras.

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Sin duda alguna la jornada de trabajo había permitido poner un granito de arena para que Susín mejore, y para mantenerlo vivo. Pero además todos habíamos disfrutado de una jornada de convivencia estupenda, un día magnífico en el que habíamos trabajado, pero del cual nos llevábamos el recuerdo de la gente con la que habíamos compartido unas cuantas horas, suficientes para conocer nuevos amigos, y que servirán de precedente para nuevas visitas, seguro que sí.

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En recuerdo de Angelines Villacampa.

Objetivo cumplido: 1.758 pueblos de Aragón visitados

Han pasado poco más de veinte años de andadura por Aragón. El reto que me marqué fue angluzioso*: conocer todos los pueblos de Aragón. Fácil de decir, pero bastante complicado de llevar a cabo. Han sido innumerables los días de ruta por carreteras recorriendo miles de kilómetros. En coche, bicicleta y andando, con el objetivo de poder visitarlos, hacer unas fotos, charlar con sus vecinos y conocer Aragón a fondo. ¿Pero cuál es la definición de pueblo? Es muy subjetiva ya que si recurrimos al término municipio, en Aragón contamos con sólo 731 pueblos con ayuntamiento propio. Sin embargo hay muchos más ya que buena parte están integrados en una cabecera municipal. Un ejemplo muy significativo es Sabiñánigo que engloba a más de setenta núcleos muchos de ellos deshabitados. Por lo tanto la definición de pueblo no está nada clara. En mi trabajo desarrollado he considerado como pueblo todo núcleo con nombre propio, desechando fincas, pardinas, masías o casas de campo. Y su tamaño puede ser muy reducido, incluso de una o dos casas, pero que por lo general cuenta con una iglesia. Así la respuesta a cuántos pueblos hay en Aragón ha dado el siguiente resultado: 1.758 pueblos. Pero insisto en que esta valoración es muy personal y no responde a un criterio general ni concreto.

*Angluzioso: Ambicioso.

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Aragón tiene la peculiaridad de su baja densidad demográfica. Ello hace apenas las capitales de provincia y unos cuantos pueblos se puedan considerar grandes, mientras que la mayor parte tiene escasa población. Varios centenares no cuentan con habitantes durante todo el año, y los que conservan y mantienen sus propiedades las ocupan en cabos de semana* y vacaciones. Gracias a su esfuerzo las casas se mantienen en pie. Pero otros muchos no han corrido la misma suerte. Se trata de los llamados pueblos abandonados. Este término no es la mejor definición, y se ajusta mucho mejor el adjetivo despoblado. No vive gente, pero existen propietarios ya sean los antiguos habitantes u otros. Muchos de ellos pertenecen al Estado tras la expropiación forzosa para la construcción de obras hidráulicas, y en realidad se da la paradoja de que están “abandonados” por nuestras instituciones que no los conservan ni permiten en la mayor parte de los casos su recuperación. En esta lista negra de pueblos en estado de ruina he contado en mi lista 190 enclaves, dentro de los 1.758 de la lista total. Un objetivo cumplido tras más de veinte años joreándome por Aragón. Pero todavía quedan muchos rincones por descubrir en esta tierra sorprendente, y kilómetros por delante todavía. Desde hace un tiempo además estoy compartiendo parte de sus conocimientos con todos a través de la web http://www.joreate.com con propuestas de excursión, fin de semana y cicloturismo para divulgar todos esos rincones que considero que deberíamos descubrir. Y también de una manera más personal en mi blog http://www.elcadodechorche.wordpress.com aportando mi opinión personal y crítica sobre  diferentes aspectos de nuestro territorio.

*Cabo de semana: Fin de semana.

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En los últimos días he culminado esta primera fase del trabajo visitando los siete últimos pueblos de mi lista, todos ellos despoblados y de difícil acceso. Como botón de muestra estas fotografías de algunos de ellos. Pero todavía me queda mucho por conocer y descubrir en esta tierra de la que estoy enamorado. ¿Quieres jorearte conmigo?

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